Chapter 52

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Caminos sin Retorno

Ameera:

El amanecer se filtraba a través de las cortinas de la habitación, bañado en tonos suaves de oro y rosa. La luz parecía más cálida de lo habitual, o quizás era simplemente la sensación de despertar sobre el pecho de Finnick, con su calor envolviéndome y su respiración calmada bajo mi oído. Era el lugar más seguro y pacífico del mundo.

Deslicé mis dedos suavemente por su pecho, siguiendo las líneas que conocía de memoria, sintiendo la calidez de su piel y el ritmo calmado de su corazón. Finnick se movió ligeramente, murmurando algo en sueños antes de que sus brazos me rodearan con más fuerza y su mano se deslizó perezosamente por mi espalda.

—Buenos días, mi princesa perezosa —murmuró, con una sonrisa en su voz.

—No digas "buenos días" —me quejé en voz baja, enterrando mi rostro en su pecho—. Todavía no quiero que se acabe la noche.

Él dejó escapar una risa suave, sus labios presionándose contra mi cabello mientras sus manos recorrían mi espalda.

—¿Sabes qué hora es? —preguntó.

—Hora de quedarnos aquí para siempre —respondí, cerrando los ojos con firmeza y enredando mis piernas con las suyas para evitar que se moviera.

—¿Siempre? —repitió, su tono divertido—. Los chicos nos esperan Amor

Solté un suspiro dramático y me acurruqué más contra él.

—Ellos estarán bien.

Finnick rió, pero tomó mi rostro con ambas manos, obligándome a mirarlo. Sus ojos, siempre tan brillantes y llenos de vida, me miraban con una ternura que hacía que todo lo demás desapareciera.

—Amanecer contigo —murmuró—, es una de las mejores sensaciones del mundo. No puedo esperar para hacerlo por el resto de mi vida.

Me derretí completamente en ese momento.

—Tampoco yo, Finnick.

Nuestros labios se encontraron en un beso lento y suave, uno que parecía prometer que, pase lo que pase, siempre tendríamos este tipo de amaneceres.

Después de unos instantes, Finnick se apartó ligeramente y me sonrió.

—Los chicos nos están esperando, princesa.

—¿No pueden esperar un poco más? —respondí, devolviéndole una mirada traviesa mientras volvía a acomodarme contra su pecho.

—Ya hemos hecho que esperen demasiado —respondió, riendo suavemente—. Además, si nos atrasamos más, Nick probablemente enviará a agentes de la paz a buscarnos.

Solté una risa suave, porque sabía que tenía razón, aunque no quería admitirlo.

—Está bien, pero solo porque tú lo pides —dije finalmente, levantándome con una sonrisa. Antes de que pudiera alejarme demasiado, Finnick me tomó de la mano, tirando de mí para robarme un último beso.

—Prometo que volveré a secuestrarte después. —murmuró contra mis labios

Sonreí y presioné un beso rápido en sus labios antes de deslizarme fuera

Cuando llegamos a la mansión, el bullicio y las risas comenzaron a llenar el aire. La risa de Nick llena de confianza era inconfundible. Al vernos entrar, se levantó rápidamente, con su característica sonrisa.

—¡Por fin! —dijo, exagerando un poco, mientras venía hacia nosotros—. Pensé que ya se habían olvidado de que existimos.

—Solo tuvimos un pequeño retraso —respondí, sonriendo mientras Finnick me tomaba de la mano—. Pero aquí estamos.

Panems QueenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora