El embarazo de Camus fue avanzando con tranquilidad, era tanta que incluso tenían el miedo de que todo fuera una mentira. Sus primeros síntomas se presentaron con pequeñas molestias al tener intimidad, e incluso una sensibilidad enorme al aroma de su alfa. Eso alertó a Milo, que al principio lo dejó pasar, pero cuando la sensibilidad se convirtió en náuseas y antojos, supo perfectamente que tendría que hacer algo al respecto.
No dijeron nada a sus familiares, querían enterarse por ellos mismos, de una manera íntima y privada. Las pruebas de embarazo estaban sobre el mueble de baño, listas para ser vistas, y con un acto de valentía, Milo volteó las dos pruebas y...
—Positivo. —su voz salió temblorosa y baja, como si el aire desapareciera de su cuerpo—. Camus, es positivo...
Sus azules se dirigieron a su omega, encontrando su rostro con lágrimas. Se acercó pronto a él, sintiendo los brazos del menor aferrándose a su cuerpo. No eran lágrimas de tristeza, eran de felicidad. Realmente serían padres de nuevo.
Desde esa noche, Milo estaba al pendiente del aguamarina en todo momento. Seguían yendo a la universidad, pues el embarazo aún no era un problema, su pancita apenas empezaba a salir. Y con el paso del tiempo, los síntomas se volvían cada vez más consecutivos, Camus estaba más sensible, tenía antojos, y no podían evitar los momentos donde su cuerpo bajaba la temperatura, haciéndolo buscar el tacto de su alfa, anhelando su calor y protección.
Su vientre empezó a abultarse hasta el cuarto mes, y Milo lo acariciaba todas las noches, hablando con su pareja, con su bebé en camino. Haciéndole saber que era un pequeño deseado, un ser amado incluso aún sin nacer, y que estarían con él para siempre.
—Tu papi y yo te amamos mucho, pequeño... —murmuraba Milo, teniendo a Camus entre sus brazos. Su mano pasaba suavemente por el vientre del omega—. Y verás que serás un pequeño fuerte, amado, saludable...
Camus, que estaba adormilado, se acurrucó más entre los brazos del alfa, con una suave sonrisa en sus labios.
—¿Por qué estás tan seguro de qué será un varón? —preguntó, abriendo sus violetas para observarlo con una suave atención amorosa—. Siempre te refieres al bebé como varón...
—Porque lo soñé. —dijo, con una sonrisa en labios. Su tono era confiable, risueño—. Tendremos un varón, Camus.
—¿No tenía que haberlo soñado yo? —agregó una nueva pregunta, volviendo a acurrucarse en los brazos del mayor—. Aunque, soñé con un bicho.
—¿Ah? ¿Un bicho?
Milo lo miró confundido, esperando una explicación. Su mano se pasó por los cabellos del omega, acariciando esos hermosos y largos aguamarina. El aroma de vainilla de Camus se mezclaba de manera tenue con el de manzana de Milo, creando un ambiente dulce, tranquilo, confiable y seguro para ambos.
—No lo sé, era... un animalito, un escorpión...
Antares soltó una risita, ¿Un escorpión? ¿Qué tenía que ver con su bebé?
—Mmh, tendremos escorpiones, eh...
Escuchó la dulce risita del omega, observándolo negar suavemente con la cabeza, lo atrajo más cerca de su pecho, dándole un beso en su frente. Se sentía feliz, se sentía completo.
.
Al séptimo mes de gestación, el instinto omega de Camus empezó a salir. Milo se dió cuenta gracias a que el menor empezó a desaparecer su ropa, estando ansioso de un lado a otro, su glándula de aroma empezó a irritarse suavemente, su temperatura subiendo con regulación, y con la casualidad de que el cuarto empezaba a oler únicamente a él.
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Omegaverse.
Fiksi PenggemarOmegaverse, coincidencias, destinos, encuentros... ¿Qué podría pasar? . × Pequeña historia omegaverse de Milo y Camus, junto Kardia y Dégel. . Empezada: 15/01/2024 Terminada: 24/12/2024. Último extra: 28/07/2025.
