Llegaba el día de la revisión medica de Kardia y Dégel, y aprovechando que trabajaban en la misma empresa, lo usaban como excusa para que Antares pasara por el omega y así llegar juntos al consultorio de Scarlet.
Mantener la relación en secreto se había hecho algo más fácil con el pasar de los años, y era mucho más sencillo porque todos sabían que no estaban interesados en alfas, omegas, ni betas.
Aunque en la universidad era un rumor sobre su noviazgo, nadie preguntaba nada. Conocían el temperamento del alfa, y a pesar de no tener una mala reputación, preferían no meterse en el tema. Además, ellos no hacían ver qué estaban saliendo, se trataban como cuando no eran nada más que conocidos.
Los primeros meses de noviazgo fueron algo incómodos, pues no sabían cómo actuar en privado, creando una tensión bastante incomoda cada vez que era hora de trabajar en aquel proyecto de la universidad.
Proyecto que los llevó a ganar un reconocimiento en la universidad, quedaron en primer lugar.
Ganaron doble. Primer lugar y empezaron una relación. Cosa que Kardia le agradecía a la academia.
Y hablando íntimamente, no pasaban a más de unos besos y caricias inocentes. Solo en sus ciclos de calor, dónde se fundían en el llamado de su instinto. Con el paso del tiempo, tomaron más confianza, disfrutando de los momentos íntimos cuando querían.
Cuando llegaron al consultorio de su padre, Dégel se dió cuenta automáticamente de lo lleno que estaba. Posiblemente no podrían quedarse a esperar los resultados, pues el alfa estaría ocupado con más trabajo.
Estaba a punto de abrir la puerta del carro, cuando Kardia le dio un tirón a su chaqueta, deteniendo la acción.
— Ven aquí, no hay prisa. —murmuró el mayor, quitándose el cinturón de seguridad—. ¿Cómo va la marca?
Dégel hizo sus cabellos a un lado, quedándose en silencio. La marca, la señal de estar conectado con Kardia para la eternidad.
Lo primero que hizo al despertar aquella vez, hace unos meses atrás, fue tentar el lugar de la marca. Sentía una emoción en su pecho que no podía ni siquiera descifrar que era lo que realmente sentía.
Había estado consciente de todo lo que ocurrió en su celo, así que el pedido sobre ser marcado fue completamente sincero.
— Se mira bien. —la voz de Kardia lo sacó de sus pensamientos—. Está quedando perfecta...
Si bien sabían que debían de pasar algunos meses para que la marca cicatrizara por completo, la checaban uno que otro día a la semana, para asegurarse que estuviera bien. Aunque en realidad, era excusa de Kardia para admirar su obra de arte en su omega.
Habían aprendido a comprender el hecho de que ahora eran capaces de sentir a profundidad lo que sentía el otro, y era pura paz. Dégel le hacía sentir una calma increíble al dominante.
Los violetas del menor se concentraron en Antares, quien le sonrió, tomándolo de la mejilla.
— ¿Vamos después a la cafetería de siempre?
— Si promete no volver a beber el té de Camellia.
Kardia soltó una risa, negando con la cabeza.
— No, ya no lo haré. Eso no es lo mío.
El mayor seguía probando el té para saber si le podía agarrar el gusto, pero aprendió que no. No amaba esas bebidas que su omega consumía.
Antes de que Dégel pudiera decir más, Kardia capturó sus labios en un beso suave, tomándolo por la nuca para acercarlo mucho más. El oliva no se negó, correspondiendo el beso.
ESTÁS LEYENDO
Omegaverse.
FanfictionOmegaverse, coincidencias, destinos, encuentros... ¿Qué podría pasar? . × Pequeña historia omegaverse de Milo y Camus, junto Kardia y Dégel. . Empezada: 15/01/2024 Terminada: 24/12/2024. Último extra: 28/07/2025.
