—¿Estás seguro que lo puedo dejar, Milo? Puedo llevarlo con nuestros padres, no te preo...
—Kardia, está bien. Aquí déjalo.
La conversación se mantenía baja y tranquila. Ambos Antares estaban en la puerta de la casa, tratando de no alzar la voz para no despertar a los gemelos que dormían en su moisés en la sala, mientras tanto Camus estaba en la cocina.
Era una tarde calmada, con el ambiente nublado, llovizna suave en ratos muy pequeños y con olor a pancitos recién horneados que el omega estaba aprendiendo a hacer. Un antojo que se le quedó incluso después de tres meses de dar a luz.
Sus gemelos, Renan y Rami, tan pequeños y suavecitos, apenas crecieron un poco más desde su nacimiento. Scarlet decía que estaban en un peso exacto: 5.5 kg. Lo más notable de los pequeños era que el mayor era más activo aún, mientras tanto Rami era más tranquilo. Se entretenía más sintiendo su manita en puñito en su boca que llorando.
—Papi, ¿Y tío camus?
La vocecita de Selim interrumpió a los hermanos. El pequeño miraba con sus lavanda concentrados toda la casa, buscando a su tío. En su impaciencia, empezó a retorcerse en los brazos de su padre, quejándose.
—Selim, silencio, tus primitos están dormidos...
—¡No, bebés no!
Y claro, desde que nacieron los gemelos, Selim está en su etapa "Bebés no".
Kardia cargó de mejor manera a su hijo, dándole un beso en la frente, haciendo que Selim hiciera un puchero pero se quedara quieto. Volvió la atención a su hermano, quien miraba a su sobrino con una sonrisa de paciencia.
—Tengo la lista de cosas que debe de comer en su mochila de... manzana —dijo Kardia, señalando la mochila colgada ya en el hombro de Milo—. Llámame si es necesario, por favor.
Milo asintió, extendiendo los brazos que rápidamente fueron llenados por Selim, quien lo abrazó con una sonrisita retadora, ajena para los adultos, y para los bebés, incluso si era para ellos.
—Selim siempre se ha portado bien con nosotros, no tienes de qué preocuparte.
—Sí, Milo. Pero es la primera vez que se queda desde el nacimiento de los gemelos —decía mientras miraba a su hijo, alzando la ceja al ver que miraba mucho a los bebés—, Dégel tiene miedo que les haga algo por curiosidad.
—Lo cuidaré bien, Kardia.
Antares mayor asintió con una sonrisa, sabiendo y confiando que su hermano y cuñado lo harían bien. Pero... Desconfiaba de su pequeño demonio. Selim, con sus dos añitos y seis meses, era un perfecto manipulador para conseguir lo que quería.
O solamente era bonito e inteligente como su omega.
Sí, eso era.
—Mañana por la tarde vuelvo por él, solamente será por el celo de Dégel. —levantó la mano para acariciar los cabellos olivas de su hijo, quien se retorció en los brazos de Milo y logró bajar al suelo, corriendo a la cocina—. Bueno, si es que no se pone de berrinchudo por la noche diciendo que quiere dormir con Dégel.
Camus se escuchó hablar con Selim desde la cocina, y pronto el pequeño asomó su cabecita, checando si su padre ya se había retirado.
—¿Me vas a extrañar, Selim? —preguntó Kardia, ya saliendo por la puerta.
—¡No!
Y ya estaba acostumbrado a la respuesta.
Los primeros momentos de la tarde fueron tranquilos. Selim estuvo apegado a Camus, contándole que había dibujado desde pájaros de colores, hasta edificios con alas y piernas. Todo lo que su cabecita infantil creaba con alegría e inocencia.
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Omegaverse.
Fiksi PenggemarOmegaverse, coincidencias, destinos, encuentros... ¿Qué podría pasar? . × Pequeña historia omegaverse de Milo y Camus, junto Kardia y Dégel. . Empezada: 15/01/2024 Terminada: 24/12/2024. Último extra: 28/07/2025.
