Por la llegada de los gemelos, habían pospuesto la intimidad de pareja más de una noche, incluso durante los episodios de rut repentinos de Milo, quien tenía que calmarse con las feromonas de su adoración.
Eso, hasta que llegó el celo de Camus.
Fue repentino, muy brusco, y fuerte. Abrumador al primer olfato. Incluso los bebés empezaron a sollozar al sentir a su papi omega alterado de las feromonas.
Krest llegó por los gemelos en cuanto Milo hizo la llamada. Asociaron el comportamiento de Camus con el celo posparto, ese que llega sin avisar, y se va después de hacer del omega un caos.
Y sus pequeños, de ahora seis meses, más conscientes del olor de sus padres, se abrumaron al sentir el ambiente pesado.
En cuanto su padre se llevó a los bebés, Milo se acercó a su pareja, quien estaba acostado en la cama, tapado completamente, sensible. Se puso a sus espaldas, abrazándolo, enterrando el rostro en su cuello, donde su glándula de aroma estaba hinchada, rojiza y más llamativa que comúnmente estaba.
Le besó suavemente el lugar, pasando una mano por debajo de su pijama, tocándole el vientre con cuidado.
—¿Quieres que hagamos algo, mi cielo? —preguntó, dándole otro beso en la coronilla de la cabeza—. O solamente te abrazo y dormimos, tú dime.
Camus apenas contestó con un suave gemido, estaba bastante receptivo que incluso esos toques tan pequeños le hacían sentir mucho. Se giró a verlo, olfateando su pecho, cerrando los ojos, buscando a su alfa.
—Quiero más bebés. —alcanzó a susurrar, arrancándole una risa al mayor—. Quiero estar embarazado de nuevo, sentir que llevo a tus bebés dentro...
El omega suspiró, como si de tan solo pensar sentía todo lo que quería. Alzó el rostro, encontrándose con los ojos azules eléctricos de su alfa.
—Por favor, hazme más bebés.
Antares, con ternura, le acarició el rostro, dejándole un beso en los labios muy pequeño, que cuando se separó Camus soltó un gemido de protesta. Acarició su nuca, la marca ahora rojiza, rogando atención.
—Mi cielo, nuestros bebés apenas tienen seis meses —le dijo en un susurro, llevando la mano al borde de su pijama—. No puedes quedar embarazado de nuevo, hasta que ellos tengan cinco años quizás.
—Pueden crecer rápido, Milo. —insistió, sus ojos anhelantes, vidriosos y hermosos—. Quiero sentir que me llenas.
El alfa soltó otra risa, acomodándose entre las piernas del menor, besándole el mentón con amor, bajando el pijama hasta los muslos.
Capturó sus labios poco después, dejándole tiempo para nada, marcando dominancia entre cada beso. Usó la lengua, acarició la cavidad ajena, mordió los labios rosados que poco a poco se fueron poniendo hinchados.
Le quitó el pijama por completo, pegándose a él, haciéndolo sentir que no era el único excitado. El bulto entre su pants era claro, movió sus caderas, sacándole un gemido al omega.
—Estás bien mojado, Camus. Y solamente te di un beso. —sus manos sostuvieron las piernas del menor, pegándolas a su pecho, dejándolo ver de más—. Qué bonito estás aquí abajo, mi cielo.
Camus se tapó el rostro, avergonzado como si Milo no supiera cuáles eran sus debilidades y fortalezas al pie de la letra e incluso de reversa. Sin embargo, no se quitó. Su omega interior se quería sentir anhelado, amado y deseado por su alfa dominante.
Sintió un nuevo empujón del bulto de Milo hacia su intimidad, cosa que lo hizo gemir, más por lo tan duro que se sentía.
Los dedos del alfa se fueron a la entrada de Camus, acariciando la superficie, admirando lo húmedo, antes de subir a su falo y empezando a hacer movimiento, sacándole más jadeos y suspiros al omega.
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Omegaverse.
Hayran KurguOmegaverse, coincidencias, destinos, encuentros... ¿Qué podría pasar? . × Pequeña historia omegaverse de Milo y Camus, junto Kardia y Dégel. . Empezada: 15/01/2024 Terminada: 24/12/2024. Último extra: 28/07/2025.
