Especial

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—¡Papá, Renan está tirando las esferas del árbol!

Esas palabras hicieron sonreír a Milo, quien se levantó del lugar donde estaba y se acercó a ver la situación entre esas pequeñas manos rebeldes.

Tenía a dos personitas andando por aquí y por allá. Renan tomaba las esferas del pino, las tiraba, se las metía a la boca. Mientras tanto Rami lo observaba, con un oso de peluche que recién recibió de regalo.

—Renan, ven para acá.

Murmuró suave, alzando en brazos a su bebé, quien soltó una carcajada antes de intentar soltarse.

Buscó a su adoración con la mirada, lo encontró alzando a Selim, quien miraba todo como si estuvieran haciendo un caos internacional.

Al pequeño oliva le gustaba el orden, igualito a Dégel.

—No me gusta como están quitando las esferas... —la voz de Selim les llamó la atención. Tenía un tono bajo, igualito al de su papá—. Los bebés se mueven mucho, no me gusta...

—Selim...

Camus miró a Antares con una pequeña sonrisita nerviosa. Era imposible lograr que Selim se adaptara a los gemelos, al final de cuentas, estaban en una edad muy... diferente.

Los gemelos tenían un año con nueve meses, y Selim cuatro años.

Mientras el hijo de Kardia ya expresaba opiniones personales, los gemelos solamente intentaban explorar todo lo nuevo en su mundo.

Renan, aún en los brazos de Milo, miró a su primo. Sonrió, esa sonrisa igualita a su padre, con esos cabellos más revoltosos. Se inclinó un poco hacia Selim, dándole una esfera.

El oliva la agarró, antes de bajar de los brazos de su tío e ir directamente a su lugar seguro.

—Tahir... ¿Puedes alzarme?

El mencionado asintió, sonriendo, haciendo lo pedido. Observó como Selim ponía la esfera en lo más alto del pino, o al menos dónde los gemelos no podían quitarla.

Los presentes miraban, atentos.

Tahir se había convertido en un niño muy atento, carismático, protector con sus hermanos y... muy apegado a Selim.

Ignorando la diferencia de edad, ambos se llevaban bien. Selim lo buscaba mucho, como si su persona favorita hubiera pasado de ser Camus a ser Tahir.

Ahora, el primogénito de Milo, de nueve años, se parecía más a Camus en su personalidad. Hablando físicamente... seguía siendo una copia exacta a su padre alfa.

—Ahora sí quedó bien, Selim —dijo el mayor, ganando una sonrisita del mencionado—. ¿Quieres prender las luces?

—¡Si!

Tahir bajó de nuevo a su familiar, quien rápidamente fue a prender las luces del pino.

Los ojitos de los gemelos se iluminaron en el acto, miraron atentos, curiosos. El villancico que acompañaba a las luces sonaba bajito, natural, familiar.

A hogar.

Kardia apareció tras Milo, junto a Dégel. En silencio.

Tahir, siendo el más grande de los nietos, se quedó detrás de los menores. Selim lo buscó con la mirada, al encontrarlo se sentó a su lado, antes de buscar a sus padres y sonreír, sus ojitos lavandas enfocados en ellos.

Renan fue dejado en el suelo de nuevo, y pronto se acercó al pino, curioso, antes de aplaudir entre risitas, como si la melodía navideña le hiciera cosquillas en su pequeño cuerpo.

Rami, en cambio, se acercó lentamente, dejando su oso de peluche en el suelo, sentándose al lado de él. Era su consuelo, le brindó mucho apego ya que fue un regalo de su hermano mayor, aunque aún no lo entendía del todo.

—Esto se siente...

Susurró Dégel, recargando sutilmente la cabeza en el hombro de su esposo. Kardia lo acercó más, dándole un beso en la coronilla.

—Tranquilo. —completó Antares mayor, sonriendo.

—A hogar.

El matrimonio joven habló al unísono, sonriendo entre ellos.

El timbre de la casa rompió el momento, pero para bien.

Selim se levantó energético, corriendo hacia la puerta.

—¡Llegaron los abuelos!

Exclamó con entusiasmo, y con ello, los gemelos salieron corriendo detrás de él, balbuceando algo parecido a "belos".

Zaphiri entró primero, sonriente, alzando a Selim, haciéndolo reir a carcajadas.

—Mi quisquilloso favorito... —dijo el mayor, revolviendo sus cabellos olivas.

A su lado, los gemelos fueron levantados por Scarlet y Mystoria, siendo acurrucados entre risas e intentos de llamarlos por sus nombres.

—¡Toria!

—No, pequeño... es Mystoria. —corrigió el mayor, sonriendo.

—Mmm... toria.

—Renan, di "Scarlet"

Renan miró a su abuelo, abrió su boquita, probando las palabras y después...

—¡Elim!

Al escuchar lo parecido a su nombre proveniente de ese pequeño caos, Selim hizo un puchero, como si le hubiera ocurrido lo peor en su pequeña y corta vida.

Kardia soltó una carcajada, yendo por su hijo.

Mientras tanto, Krest fue directo a Tahir, agitando sus cabellos esponjados. El menor era muy apegado a Krest, algo que ofendía internamente a Zaphiri.

—¿Cómo te sientes hoy, torbellino? —preguntó el castaño, tocándole la frente.

Al nacer, las complicaciones de Tahir se presentaron como todos sabían, pero gracias a la actuación rápida de los médicos logró salir ileso. O eso se pensó. Tenía algunas complicaciones al respirar, pero con el paso del tiempo, los síntomas empezaron a bajar y ser menos peligrosos.

—Hoy... me siento bien. —comentó el menor, sonriendo suavemente.

—Bien...

A Krest le parecía increíble como sus tres nietos provenientes de su hijo menor eran tan parecidos a Milo.

Aunque Tahir tenía la personalidad del omega, se veía con los rasgos que sería un alfa dominante.

Igual que sus dos hijos.

—Basta de risas —sentenció Kardia, aunque él mismo estaba sonriendo—. Vamos a cenar, porque recuerden...

—Si no se duermen temprano, mañana no habrá regalos bajo ese árbol.

Continúo Milo, sonriente, dejando algunos platos sobre la mesa, mientras escuchaba a Selim preguntando si podía ayudar antes de ser llevado por Dégel a la cocina.

Antares miró por unos segundos más a Tahir.

Su adorado hijo.

Fue un poco difícil ser padres a una edad temprana, pero nunca estuvieron solos.

Y con él, Tahir, las navidades se iluminaron.

Todo se sentía demasiado bien.

.

Hola a tod@s, ¿cómo están? Espero que se encuentren muy bien.

Primero que nada, hoy vengo a dejarles este bonito especial con nuestras adoradas familias, las pequeñas travesuras de los nietos y el amor mutuo entre los matrimonios.

Quiero agradecerles muchísimo el trato que le han dado a esta historia, de verdad, significa más de lo que imaginan.

Ahora sí, ¡feliz Navidad! Espero que estas fechas las pasen de maravilla, con muchísima felicidad, salud y amor junto a sus seres queridos.

Les mando un abrazo enorme a tod@s. Muchísimas gracias por estar:)

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