El Omega rubio camino hasta llegar a la mesa donde estaba sentado ese mariachi que a diario lo veía cenando con sana, su compañera, otra mesera, una Omega.
Pero esta vez el alfa estaba solo, Jimin tenía demasiada curiosidad por ese mariachi, siempre...
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Jimin estaba encantado viendo las luces que adornaban el casino por fuera, más el hotel que era demasiado grande.
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Yoongi estaba feliz, podia ver como el Omega estaba encantado mirando a los alrededores, el lago artificial estaba completamente iluminado.
Yoongi entró en el número de su estacionamiento, fue a sacar las maletas de la cajuela, mientras Jimin ya estaba en la orilla del lago observando todo, con una gran sonrisa.
-¿Te gusta?- se escuchó la voz ronca de Yoongi, Jimin giro para verlo, con esa sonrisa enorme en sus labios.
-Me encanta- se acercó al alfa feliz, le dio un beso en los labios, y lo quiso ayudar con una maleta, pero Yoongi se negó.
-cuando dejemos las maletas en la habitación venimos a caminar alrededor del lago- ofreció el alfa, caminando por el estacionamiento.
Jimin caminaba a su lado, tomados de la mano, aunque el alfa trajera una maleta en cada hombro, no eran tan pesadas.
Una vez tomado el ascensor, subieron al tercer piso, Caminaron por el pasillo hasta llegar a su habitación, tenían una vista hermosa al lago, y al gran jardín.
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