El Omega rubio camino hasta llegar a la mesa donde estaba sentado ese mariachi que a diario lo veía cenando con sana, su compañera, otra mesera, una Omega.
Pero esta vez el alfa estaba solo, Jimin tenía demasiada curiosidad por ese mariachi, siempre...
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-¿Cómo estás?- preguntó Yoongi a un Jimin nervioso.
-Bien gracias, ¿y tú?- Yoongi sonrió al escucharlo,.
-Bien, dentro de lo que cabe-
Jimin sabía a lo que el alfa pelinegro se refería, se quedaron mirando fijamente unos segundos, hasta que recordaron la tercera presencia.
-Creí que ya no estaban juntos- mencionó Christian, mirando a Jimin.
-¿y si va a poner música a la rocola?- Jimin estaba un poco molesto ya.
Christian percibió la molestia, e hizo caso a lo que el Omega le dijo, fue a poner música a la rocola.
Jimin seguía del otro lado de la barra, el restaurante estaba quedando vacío.
-Me da gusto verte- Yoongi se sentía nervioso.
-Si- casi susurro el Omega, se sentía incómodo, quería abrazar a Yoongi, pero no podía faltar a su palabra.
-yo solo vine a hablar con Mario, pero ya me voy- la sonrisa incómoda de Yoongi apareció.
Jimin asintió con la cabeza, y miró la espalda de Yoongi, que caminaba a la salida a buscar a Mario, cuando lo vio desaparecer suspiro.
Su corazón aún latía acelerado, creía que el alfa ya no iría a ese restaurante, Ya que él le había pedido no verlo, ¿pero tal vez podrían mantener una relación de amistad?, tal vez las cosas sin etiquetas duren más.
Jimin termino y acomodo los vasos, Christian había regresado de poner música en la rocola, y seguía mirando el Omega que acomodaba los vasos cada uno en su lugar.
-si un día te invito a salir, ¿saldrías conmigo?- escucho la voz del Alfa
Jimin nunca había sido tan confianzudo con nadie, al único que siempre busco fue a Yoongi, no era una humedad que saliera tan fácilmente con un Alfa que no conocía.
-Y claro que no voy a salir con usted- lo dijo en un tono de broma, pero era la verdad.
El Alfa sonrió, hacía tiempo que había observado al Omega, por supuesto que se daba cuenta de que ese Rubio no tenía ojos para nadie más que no fuera ese mariachi, pero tambien se dio cuenta que hacía tiempo que ese Alfa no merodeaba tanto por ahí.
Y como no le gustaba quedarse con la duda de nada, había aprovechado para acercarse al Omega en la barra, no tenía ninguna mala intención para con él, pero era Claro que le gustaba, a quien no podría gustarle ese Omega Rubio.
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