El Omega rubio camino hasta llegar a la mesa donde estaba sentado ese mariachi que a diario lo veía cenando con sana, su compañera, otra mesera, una Omega.
Pero esta vez el alfa estaba solo, Jimin tenía demasiada curiosidad por ese mariachi, siempre...
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Cuando Jimin despertó pudo ver a Yoongi saliendo del baño, con la toalla alrededor de la cintura, su Alfa se había bañado.
Jimin sonrió al verlo, trato de que lo que había pasado la noche anterior, quedará solo en el olvido, no quería ver a Yoongi llorar de nuevo.
Se levantó y abrazo al alfa dejando un beso en su cuello, su ropa secando las pequeñas gotas que adornaban el pecho de Yoongi.
El Omega dejó un último beso en el cuello del Alfa, y se dirigió al baño, sabía que era hora de irse del casino.
Mientras estaba en el baño, trato de pensar en todo, lo bueno, lo malo, y lo que había pasado con Yoongi anoche, el alfa no había podido cumplir, y aunque se repetía que no debía darle importancia, ver a Yoongi así de quebrado le dolió el corazón.
Al parecer, la frase de "El amor todo lo puede" no es tan real como nos los hace ver las películas y novelas.
Existe el estrés, los familiares, problemas del trabajo, todo eso ha repercutido en su amor, pero Jimin no quería alejarse de Yoongi, y sabía que el alfa tampoco quería.
Trato de despejar su mente un rato, con el agua muy caliente, cuando de repente escucha que tocan la puerta, su cuerpo reacciona con un salto, y voltea a mirar la chapa, la cual estaba sin seguro.
-sí!- contesto tranquilo, con el agua caliente aún cayendo en su pecho.
-¿está todo bien?- cuando Jimin se tardaba demasiado en el baño, Yoongi siempre hacia la misma pregunta, como la primera vez.
-Ya salgo- contesto animado, cerró la llave del agua, su pecho se veía rojo por el agua caliente, y los vidrios empañados.
El Omega envolvió una toalla alrededor de su cintura, y salió del baño, Yoongi estaba sentado en la orilla de la cama, Jimin sonrió tímido al verlo.
-Ven- Yoongi lo llamo, con sus manos le indico que se sentará en sus piernas, Jimin así lo hizo, le encantaba sentarse en las piernas de Yoongi.
Lo abrazo por el cuello, cuando el alfa le rodeo la cintura con sus brazos.
-Te quiero bonito- escucho la voz ronca del Alfa, un poco amortiguada, por qué sus labios estaban besando su pecho.
-También te quiero y me vale- sonrió el Omega, y apretó su abrazo.
Yoongi levantó su cabeza y lo miró a los ojos, Jimin no sabía por qué quería llorar, pero no lo hizo, se tragó el nudo en su garganta y lo besó, beso a su Alfa, el hombre que él había elegido para darle todo de sí mismo, sin importar que fuera un hombre que ya tuviera un Omega.
Jimin era una Omega que no creía en la infidelidad, pero conforme fue viendo el mundo real en su trabajo, ver que los clientes llevaban a diferentes personas, y siempre les presentaban a sus espos@s reales.