El Omega rubio camino hasta llegar a la mesa donde estaba sentado ese mariachi que a diario lo veía cenando con sana, su compañera, otra mesera, una Omega.
Pero esta vez el alfa estaba solo, Jimin tenía demasiada curiosidad por ese mariachi, siempre...
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El jueves por la mañana, Jimin no tenía ganas de levantarse, pero debía ir a trabajar en una hora y treinta minutos
El Omega sentía cansancio mental, ni siquiera sabía qué estaba haciendo de su vida cuando tenía demasiados sueños, nunca pensó que un Alfa pudiera llegar a tenerlo así.
Y a la vez pensaba que no era el alfa eran sus sentimientos, sentimientos que nunca habían salido a flote con ningún alfa, y al mismo tiempo le dolía aceptar que estaba realmente enamorado por primera vez, y que no podía controlar sus sentimientos como le gustaría.
Pero la vida seguía y tenía que ir a trabajar y tratar de seguir sobreviviendo, así que de día levantarse para bañarse e ir a trabajar.
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Y así lo hizo se bañó se puso su uniforme y salió a la sala donde se encontraban cierto Omega Rubio y Alfa pelinegro.
-hey Jiminie- saludo Jungkook, el Omega saludo a ambos, Taehyung también lo saludo.
-hola tortolitos- sonrió el Omega, de repente su buen humor regreso, sus amigos se veían felices.
Taehyung y Jungkook estaban sentados en el sillón de dos plazas, el alfa como siempre no respetaba el espacio personal del Omega, y el omega gruñía.
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Ambos traían pijamas a juego color rojo, para Jimin se veían muy bien, los conocía a ambos, Taehyung era el alma de la fiesta, pero Jungkook era más reservado, vaya pareja dispareja.