Yoongi llevo a Jimin a su departamento, entro y dejo al Omega acostado, en su cama, con su pijama puesta, mientras él lo veía dormir, sentado en la orilla de la cama.
Los ojos del Alfa se cristalizaron, sabía que los alfas no debían llorar, pero la situación lo sobrepasaba a veces.
Se enojaba consigo mismo, se enojaba con hoseok, se enojaba con la vida, con todo, en tan solo un año, había logrado ser feliz, lo que no fue los 30 años de su vida.
Y le parecía tan injusto, tanto para Jimin, como para los demás, pero él quería que su hijo creciera a su lado, ¿era un tanto egoísta?, no sabría cuál sería su reacción de no poder ver crecer a su hijo a su lado.
Que su hijo lo despreciara sin saber la historia bien contada, por qué una cosa era ser esposo, y otra cosa era ser un buen papá, Yoongi quería ser un buen papá.
Yoongi sabía que hoseok le haría la vida imposible si lo dejaba, ya lo hacía, a todo mundo le dijo que tenía un amante, que él estaba enfermo y no se preocupaba por él.
Era desgastante, pero ver a su cachorro sonriendo cuando iba por él al salir de la escuela era todo, al igual que le gustaba ver sonreír a Jimin.
Eran dos mundos que no quería dejar, pero que sabía que sería difícil juntarlos, no podía imaginarse una vida sin poder seguir viendo al Omega Rubio, aunque sea de lejos, aún que no fueran nada.
Los últimos meses fueron horribles, estar tan cerca y tan lejos, ver a Jimin sufrir por la situación que no sabía cómo cambiar, no era fácil.
Dejo un beso en la frente del Omega, y lo sintió removerse, lo beso en los labios, para después levantarse, se acomodó el saco de mariachi y salió del departamento con sentimientos encontrados.
Había podido estar con Jimin, hacia tiempo que su pene no le respondía, que era muy raro que pudiera funcionar bien, pero ese día estaba pleno y feliz, quería quedarse, quería que todo fuera como antes, pero sabía que necesitaba tiempo, que hoseok ya no estuviera molestando, ni diciéndole a todo el mundo lo que pasaba en su matrimonio solo para dejarlo en mal.
Al final, no sabía por qué se quejaba tanto y no lo dejaba, sería el modo en que podrían separarse, que el Omega se lo pidiera, por qué él no sería quien abandonaría a su hijo, el peso no recaería sobre él.
Suspiro cuando encendió el auto y salió directo a su departamento, media hora de camino lo esperaba.
El domingo, Jimin llegó temprano al restaurante, se sentía más radiante, hacer el amor con Yoongi lo había alimentado, le daba una energía vigorizante.
Cuando llegó, el mariachi estaba tocando ya, acomodo su bolso y se dedicó a ponerse su mandil con su libreta y sus plumas.
Fue a saludar a todos en la cocina, y todos se sorprendieron al verlo feliz como antes, lo habían visto salir con el mariachi, supusieron que algo bueno había pasado.
Jimin salió al bar, para ver en qué podía ayudar mientras le llegaba alguna mesa, pudo ver que el mariachi estaba tocando, pero Yoongi no estaba con ellos.
Habían estado texteando todo el día, pero El Alfa no había comentado que tal vez no iría al trabajo, tal vez se le había hecho tarde.
-¡Hola bonito!- escucho el saludo de uno de los clientes que no faltaba el domingo, don George.
-Hola don George, ¿cómo está?- preguntó sonriendo.
-muy bien, pensando que canción cantaré hoy- sonrió el mayor, Jimin asintió.
-La que sea le saldrá muy bien- sonrió el Omega animándolo, la verdad era que don George cantaba muy mal.
-Gracias, te dedicaré una- el hombre sonrió, y Jimin asintió.
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El Mariachi - YoonMin
FanfictionEl Omega rubio camino hasta llegar a la mesa donde estaba sentado ese mariachi que a diario lo veía cenando con sana, su compañera, otra mesera, una Omega. Pero esta vez el alfa estaba solo, Jimin tenía demasiada curiosidad por ese mariachi, siempre...
