Yoongi salió el miércoles con Jimin. El omega necesitaba una maleta más grande para poder llevarse todas sus cosas, así que Yoongi lo llevó a comprar una que él mismo pagó.
Ninguno de los dos podía mentir con su lenguaje corporal o las facciones de sus rostros: sabían que era una despedida y no tenían idea de cuándo volverían a verse.
Era difícil aparentar que no dolía la separación, porque aunque ya no tenían esa relación tan fuerte como antes o no se vieran tan seguido, pensar en no volver a verse ni siquiera los fines de semana en el restaurante era devastador.
-¿Quieres comer algo? -preguntó el alfa. La verdad era que ninguno de los dos tenía hambre en ese momento; solo necesitaban estar juntos para tratar de saciar la culpa que ambos sentían por diferentes motivos.
-Vamos a Chili's -dijo Jimin. Ese restaurante era uno en los que pasaban la mayoría del tiempo porque a él le encantaban las quesadillas.
-A donde tú quieras. -El alfa sonrió y lo tomó de la mano mientras con la otra cargaba la maleta.
Cuando llegaron al auto, Yoongi metió la equipaje en la cajuela y tomaron rumbo hacia Chili's.
Después de comer, Ambos iban totalmente callados y, para calmar el silencio que se sentía tan triste, Yoongi encendió la radio.
Pero para la mala suerte de ambos, la canción que sonó después de dos muy buenas que Jimin cantó, tocó la herida del omega.
«Me da terror que me descubra mi segunda vida», empezó a sonar en la radio.
Jimin sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, pero no pudo evitar decir las siguientes estrofas mientras la música avanzaba:
«Que se me escape el nombre de ella en cualquier momento,
que se dé cuenta que mi ropa huele a piel ajena».
-Tu canción... -Fue inevitable para el omega escupir el veneno que tenía en la punta de la lengua.
Pudo ver cómo Yoongi apretaba los puños sobre el volante del auto.
«Me da vergüenza imaginar que sepa que le miento».
El ambiente se puso tenso. El alfa se sintió demasiado mal, pero aun así dejó correr la canción.
«¿Y ahora cómo le hago
para apagar el fuego
que me está atormentando
y me alimenta el ego?
Pero me está matando,
porque a las dos las quiero».
Jimin pudo ver cómo Yoongi frotaba su mano derecha contra su pantalón, como si intentara limpiarse el sudor, mientras con la izquierda apretaba el volante.
El ambiente era incómodo, pero ninguno de los dos se atrevió a cambiar la estación. Era un momento tenso, triste y horrible para ambos.
«La mitad de mi vida está perdida en un secreto,
porque mi corazón lo he repartido sin derecho.
Una con mi apellido esperando en la casa
y la otra contando los días que pasan».
Esta vez, Yoongi cambió de mano: empezó a tallar en su pantalón la izquierda mientras con la derecha apretaba el volante. Jimin estaba arrepentido de haberle dicho que era su canción, pero en el fondo de su corazón quería hacerlo sentir mal.
Cuando el tema terminó, ambos suspiraron. El ambiente era sofocante y el omega sabía que había actuado mal, pero egoístamente no quería ser el único que sintiera ese dolor en el pecho.
Llegaron al departamento. Yoongi le ayudó a bajar las cosas que habían comprado. El silencio era pesado, pero aun así el omega agradeció:
-Gracias -casi susurró sin mirarlo a la cara.
Yoongi se estaba mordiendo los labios; no sabía qué decir o hacer, pero tampoco quería herir más al omega. Le había dolido la comparación de sus sentimientos con esa canción, porque no reflejaba su realidad.
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El Mariachi - YoonMin
FanfictionEl Omega rubio camino hasta llegar a la mesa donde estaba sentado ese mariachi que a diario lo veía cenando con sana, su compañera, otra mesera, una Omega. Pero esta vez el alfa estaba solo, Jimin tenía demasiada curiosidad por ese mariachi, siempre...
