El Omega rubio camino hasta llegar a la mesa donde estaba sentado ese mariachi que a diario lo veía cenando con sana, su compañera, otra mesera, una Omega.
Pero esta vez el alfa estaba solo, Jimin tenía demasiada curiosidad por ese mariachi, siempre...
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Yoongi llevo a Jimin a las 3 pm a su trabajo, la verdad era que no quería separarse, pero el Omega quería trabajar y él entraba a las 8 en la sienita #1.
El alfa salió para despedirlo, Jimin se abrazó a su cintura y se recargó en su pecho, mientras cerraba los ojos, el Omega era tan feliz con su Alfa, pero había tantas cosas, y Jimin solo se decía mentalmente, que todo estaría bien.
Yoongi beso su coronilla, y lo sintió estremecerse entre sus brazos, no quería irse y dejarlo ahí, no sin hablar de todo, pero Yoongi tenía miedo.
-Dame tiempo bonito- susurro el alfa en su cabello -te quiero- Jimin levantó su rostro para verlo, en sus ojos pudo verlo, nada estaba bien.
¿Solo era su corazón el que dolía?, se preguntó el Omega, pero no, en los ojos de Yoongi podía ver la impotencia y el dolor, desde esa noche en el hotel de San Diego, en el casino.
Había sido una semana muy bonita para ambos, dejando pasar ese momento tan triste, nunca imaginó que vería llorar al Alfa de ese modo.
Se dieron un último beso como despedida, Y sin mas, entró al restaurante sin mirar atrás, la verdad era que no quería separarse de Yoongi, pero tenía que aprender a controlar sus sentimientos, no que sus sentimientos lo controlarán.
Como siempre, el Omega entraba primero al baño, revisaba que su uniforme estuviera bien puesto, se sacaba sus libretas para anotar las órdenes, y terminaba de arreglar su cabello.
Suspiró antes de salir del baño, trabajar era algo que le daba mucha felicidad, y en esos momentos se sentía sin tantas ganas, pero no podía echarse para atrás.
Salió del baño directo del mostrador para colocar su bolsa donde estaban las bolsas de las demás meseras, eran las 3 de la tarde así que había muy poca gente.
Pudo saludar a sana y a violeta, Violeta era una omega que iba de vez en cuando los viernes, era hermana de Aída, otra más, ya que Aida tenía más hermanas que también trabajaban en diferentes restaurantes de La sirenita.
Jimin se acercó al bar, ahí estaba Violeta sentada comiendo, mientras sana preparaba una Margarita de piña.
-¿Necesitas ayuda en algo?- preguntó el Omega Rubio, quería despejar su mente poniéndose a trabajar.
-hay muy pocos clientes, esos llegan cuando es hora de que llegue el mariachi- sonrió sana, guiñando un ojo.
Pasó por un lado de Jimin, se quedó ahí parado mirando alrededor del bar para ver si faltaba hacer algo, pero los vasos están recién lavados, las botellas de licor estaban bien acomodadas, así que esperaba ir a la cocina y ver si estaban pelando camarón para poder ayudar a sus compañeras, ya que no había visto a Aída.
-Oye niño- escuchó la voz de Violeta, giro su cabeza para mirarla, no estaba muy lejos de ella.
-¿Necesita algo?- preguntó amable, Violeta no era una persona que hablara mucho, por lo menos no con él.