El Omega rubio camino hasta llegar a la mesa donde estaba sentado ese mariachi que a diario lo veía cenando con sana, su compañera, otra mesera, una Omega.
Pero esta vez el alfa estaba solo, Jimin tenía demasiada curiosidad por ese mariachi, siempre...
El día martes, a las 10 am, Yoongi estaba estacionado fuera del departamento de Jimin, lo había invitado a una cita, El Alfa mentiría si dijera que no se sentía nervioso como si fuera la primera vez.
Pero en los últimos tres meses habían pasado tantas cosas, las cosas habían cambiado, la confianza ahora era más difícil, ambos se habían hecho daño, pero era más fuerte ese deseo por estar juntos De cualquier modo.
Estaba un poco distraído así que no se dio cuenta cuando Jimin entró al auto, se sorprendió porque le hubiera gustado estar fuera para recibirlo como tantas veces.
-Holi!- saludo el Omega Rubio, Yoongi pudo ver algunos mechones más oscuros en su cabello
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-Holi!- Yoongi Se lo quedó viendo, Jimin volteo a verlo después de ponerse el cinturón de seguridad, y sonrió
-¿Tengo algo en la cara?- preguntó el Omega sonriendo, ese día quería pasárselo bien con Yoongi sin estar pensando en nada más que en ellos dos.
-te cambiaste el color del cabello- fue lo único que pudo decir, Jimin sonrió mostrado sus dientes, el Omega estaba haciendo cambios, y el color de su cabello era el comienzo.
Pudo ver la cara de Yoongi, tenía las ojeras marcadas, ¡y sí!, estaba más delgado, pero era el alfa que él amaba, sintió un apretón en el corazón que lo hizo querer llorar.
Yoongi lo noto, él siempre notaba todo aunque no decía nada, acaricio la mejilla del Omega, era tan difícil estar cerca, pero era más difícil estar separados.
Sin decir más, Jimin desabrochó su cinturón de seguridad, y se abalanzó a abrazar al alfa, hace mucho que necesitaba un abrazo de Yoongi.
Yoongi lo apretó entre sus brazos, haciendo que se deslizara su asiento y el Omega quedará sentado en sus piernas, con las piernas estiradas hacia el otro asiento.
El Omega se había negado que lo llevara a su casa después del trabajo, solo Yoongi sabía cómo le dolía ese rechazo, solo él sabía cómo se sentía el estar ahí cuando sabía que no debía estarlo, pero no podía evitarlo.
Jimin acaricio su nariz en la mejilla de Yoongi, haciendo mimos, esos mimos que habían hecho falta, que le ayudaban a sanar lo que el alfa no había dañado.
Acaricio su nariz y labios por toda la cara de Yoongi, sintiendo como lo abraza más fuerte, como si quisieran ser uno solo en ese momento.
Ambos podían sentir el temblor en el cuerpo del otro, era tan fuerte esa atracción que sentían el uno por el otro, esa necesidad de saber del otro, de sentirse como antes, que todo se borrara, y eso querían, querían estar bien, aunque sea ese momento.
Sus narices se rozaron, y al fin sus labios se tocaron, la sensación de estar en esa posición les llenaba el corazón, no dejaban de latir acompasados.