50. "Incondicional"

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Sasuke no veía la pluma que rodaba entre sus dedos, ni las rápidas letras escritas en el pergamino que tenía delante. Aunque se esforzaba en concentrarse, solo la expresión decepcionada de Naruto permanecía en su mente. Sabía que estaba siendo egoísta, que él sufría con su decisión, pero tampoco se permitiría arrebatarle sus sueños de esa manera. Ya lo había implicado demasiado en sus problemas y era lo mejor. ¿Era lo mejor...?

Cerró los ojos y suspiró entrecortado cuando otra vez se hizo perceptible ese nudo en su garganta, pero la profesora Kurenai no le permitió seguir bajando por ese sendero de autocompasión, apareciendo delante de la mesa de su oficina con un libro gordo y polvoriento que dejó caer en la madera sobre un montón de papeles.

—Este es el único ejemplar de Historia de la Magia en el que podría aparecer algo como lo que buscas —dijo, sentándose en su silla y mirándolo con una sonrisa que Sasuke no respondió—. Aunque es difícil, generalmente los estudios así son guardados celosamente por sus creadores y no lo divulgan. Es una lástima que Tobirama sea un asesino prófugo, él podría ayudarte más que yo.

Sasuke levantó la cabeza ante su comentario desacertado. La profesora no era muy famosa por su discreción, eso lo supo en la graduación de su quinto año, cuando mencionó a Itachi y le apagó completamente el ánimo. Y gracias a que la paciencia del Ravenclaw colgaba de un hilo en ese momento, frunció el ceño, llamando la atención de la mujer.

—Profesora, debería tener más cuidado con las cosas que dice —aconsejó con una pizca de rencor guardado.

—¿Qué fue lo que dije, cariño? —preguntó inocente y Sasuke suspiró cansado. Ni siquiera se daba cuenta de lo impertinente que podía ser.

—Ese tema es algo delicado, y hablar bien de Tobirama Senju no es algo que deba en este momento —aconsejó.

—¿Por qué? Las acciones de un mago no desmeritan sus logros. El profesor Senju es un especialista en la creación y estudio de hechizos. Recuerda que en el mundo mágico, no es todo es tan blanco o tan negro, Sasuke —señaló con seriedad—. Y te repito, sus investigaciones en este momento te serían de gran ayuda. Aunque todavía no estoy segura de lo que deseas hacer.

El Ravenclaw esquivó la interrogante con un bufido. No podía andar divulgando que deseaba crear un contra hechizo para una orden del Ministerio de Magia. Era un acto ilegal que incluso podría ser tachado de terrorismo.

—Es solo investigación —respondió al verla en silencio, esperando por la respuesta. Comenzaba a ponerse nervioso por su ceño fruncido cuando su expresión cambió radicalmente a una de alegría.

—¿Sabes quién podría ayudarte seguro? —preguntó retórica—. Tu hermano, Itachi.

Sasuke casi partió la pluma en su mano de tanto que la apretó. Aún desvinculándose de los Uchiha no podía dejar de escuchar sus malditos nombres. Ellos solamente se habían convertido en un detonante para su ira.

—Como pudo notar en la audiencia de hace unos días, profesora, no tenemos la mejor relación —casi gruñó, poniendo todo su esfuerzo en mantener el respeto.

—Sí... —suspiró Kurenai— No sabes la pena que me da. Recuerdo que no paraba de mencionarte cuando aún estudiaba aquí. "Mi hermanito fué escogido por una varita increíble", "mi hermanito tiene un talento extraordinario". Mi hermano esto, mi hermano lo otro... Era bastante cansino —soltó una carcajada nostálgica mientras Sasuke recogía sus cosas junto al libro que la profesora le había prestado—. ¿A dónde vas, cariño?

—Tengo cosas que hacer... Gracias por todo —se forzó a decir ya en la puerta y salió echo una furia de su salón— Maldita sea... —gruñó afectado, su estabilidad cada vez más presionada. Ya era bastante con perder a Naruto, ya era bastante el caminar con temor en cada pasillo, todavía tenían que aparecer los malditos Uchiha en cada conversación.

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