51. "Miedos y culpas"

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Los escalones de piedra pasaban, uno tras otro, cientos. Sasuke no era lo suficientemente rápido y los pasillos interminables de la escuela eran una tortura para él, mientras corría hacia el patio central con el corazón partiendo su pecho y su respiración tomada. Ni siquiera pensó en arreglar su bufanda para evitar el frío o en los raspados de sus manos al caer sobre la piedra y volver a levantarse sin protestas. Llegó a la multitud reunida y empujó, empujó y empujó, ayudado por Neji que venía detrás. Cuando lo vió, cuando estuvo cerca, todos hicieron silencio mientras Sasuke observaba la escena.

Naruto era llevado en una camilla hacia un carruaje tirado por invisibles thestrals. Notó su rostro ensangrentado, su uniforme igual de rojo y su mano inerte que alcanzó por puro reflejo, al menos hasta que los asistentes de la enfermería lo alejaron de él.

—¡Hay que llevarlo al hospital de San Mungo, sus heridas son muy graves! —gritó Shizune por en encima del bullicio hacia Kakashi, el director de Gryffindor, haciendo a Sasuke reaccionar.

—¡Déjame ir con él! —exigió alterado.

—¡¿Ir con él?! ¡Por tu culpa se cayó! —la voz de Shion dejó a Sasuke helado. Cuando buscó a la chica, la encontró con el rostro lleno de lágrimas, al igual que varios integrantes de su equipo—. ¡Naruto nunca se ha caído de su escoba, pero desde que estás cerca es desgraciado! ¡Está así porque no sales de su maldita cabeza y no logra concentrarse en el juego!

—¡Ya basta! —le gritó Sakura Haruno, acercándose a Sasuke—. ¡¿No ves lo que está pasando?! ¡Deja de decir estupideces!

Sasuke miró al carruaje cuando este despegó sin más, alejándolo sin saber si lo vería nuevamente, solo quedó el polvo en el aire y la mancha de sangre que notó en su mano cuando bajó la cabeza, goteando en los adoquines.

—¡Lo dije antes! ¡Tiene que haberlo embrujado! —continuó la chica—. Hace días que ni siquiera sonríe o se detiene a hablar con nadie. Lo fuiste apagando poco a poco, lo fuiste destruyendo con tu mala suerte...

Era verdad.

—¡Siempre estás solo por una razón! ¡Quédate así!

La tensión abandonó los hombros del Ravenclaw y las lágrimas rodaron por sus mejillas, cada palabra hiriéndolo, clavándose con veracidad en su persona. Miró otra vez su mano roja y temblorosa mientras Sakura y Shion aún discutían en medio de la multitud.

—Naruto te ama, Sasuke —la voz baja de Shikamaru cerca de su oído, no fué motivo suficiente para que lo mirara—. Esto solo fué un accidente. No tiene que ver contigo, le pudo pasar a cualquiera de nosotros.

—¡Va a morir, y cargarás con la culpa el resto de tu vida! —vociferó ella.

—¡CIERRA LA BOCA...! —gritó Sasuke, el enojo y la angustia quemando sus venas como lava ardiendo solo con imaginarse tal desgracia. Su capa negra ondeó con energía y con un simple gesto de su mano, la escoba de Shion ardió en llamas.

Todos los alumnos retrocedieron, asustados, mirándolo con terror, como si de un momento a otro fuese a explotar al igual que un obscurial, pero Sasuke pudo controlar su magia otra vez cuando apretó su puño húmedo y ensangrentado, no sin notar que Kakashi había sacado su varita rápidamente.

—¡Ya está bien, dispersense! —ordenó, empujando a los alumnos para que comenzaran a caminar.

—¡Eres un bicho raro, Uchiha! ¡Vas a pagar por esto! —amenazó la chica como última advertencia, logrando que esta vez Sasuke sacara su varita de cerezo y apuntara a su pecho, alarmando a Kakashi.

—Sasuke... —siseó, mirando alrededor algo ansioso y lo obligó a bajar su mano antes de que el director de la escuela se hiciera presente, caminando entre la multitud— Contrólate si no quieres ser castigado —le advirtió en voz baja—. Señorita Shion, retírese. ¡Ya no hay nada que ver!

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