Pastelillo

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Mérida

- Todavía no puedo descifrar por qué no da el resultado -dice Honey, examinando mi libreta-. La fórmula esta bien planteada y despejada.

- Quizá la V deba multiplicar a la H en vez de dividirla -siguiente Tadashi-. Así sería otra manera.

- No -le digo, cruzando los brazos y frunciendo el ceño mientras veo la fórmula-. En ese caso, bajaría la velocidad, y probablemente irían en picada. Ya lo he intentado de esa manera.

Llevamos más o menos dos horas aquí sentados, dando vueltas, pensando, discutiendo, sobre las posibilidades.

Debería cambiar mi proyecto y hacer uno nuevo, pero soy demasiado terca y obstinada. Haré este, sin importar qué.

- Lo siento -dice Honey-. Pero tendremos que esperar a mañana. Yo todavía tengo que revisar el mío.

Asiento mientras suspiro. Tiene razón. Han venido ambos desde hace días, y los estoy atrasando.

- Puedes enfocarse en los suyos -digo, intentado soñar alegre-. En serio. Creo que puedo seguir adelante desde aquí yo sola; ustedes ya me han ayudado bastante.

- Pero Mérida... -dice Tadashi.

- ¡Pero nada! -sonrío a ambos-. Vayan a desandar, a tomar una ducha. Mañana iremos a comer uno de los nuevos panes de la cafetería. Esos con glaseado y fresa.

Puedo ver en su rostro preocupación e inseguridad; saben que seguiré necesitando de ellos. No me quieren dejar así.

Camino a ellos y le envuelvo a Tadashi mi brazo en su cuello y a Honey el otro en la cintura (ya que no alcanzó su hombro) y los conduzco a la puerta.

- Chicos, chicos -meneo la cabeza-. Confíen en mí. Puedo hacerlo. Ya han hecho bastante por mí.

Les dedico la sonrisa mas linda y sincera que puedo, y finalmente me corresponden.

Asienten, se dan la vuelta, y veo como toman caminos separados.

Ellos dos nacieron para estar juntos.

*****

La clase de las 3 termina antes. Un poco antes, así que corro a la cafetería a apartar tres pastelillos glaseados. Con fresa.

Me duelen los músculos de los brazos. Significa que el entrenamiento matutino está dando resultados.

Hay fila, pero poca. Y detrás de mí, se forma un... Humano que no me agrada mucho.

- Hey, ¿qué haces aquí? -me pregunta Hipo, alegre-. ¿Vienes por los pastelillos?

- Sí.

- Igual yo -comenta, sonriente.

Y en eso la cafetería comienza a llenarse. Poco a poco, pero notoriamente.

Los cinco chicos delante de mí piden lo mismo; de dos a tres pastelillos. Dios, no alcanzaré.

Quedan dos chicos más para mi turno. Estoy nerviosa. Lo prometí, y no puedo quedarle mal a Honey, o a Tadashi. No puedo ser así de mala.

SCHOOL DAYS [Mericcup/Jackunzel]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora