Encuentro

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Hipo

Así que Mérida me había dicho la verdad aquella noche. Guau. Me siento como un idiota avergonzado por haberla tirado al lago.

Ella no sabe nadar...

Las palabras que me dijo Jack ayer me han estado persiguiendo todo el día. "Mérida no sabe nadar..." Mérida no sabe nadar, y yo la tiré al agua.

Pude haberla ahogado...

La miro. Esta a tres lugares de mí, con la cabeza hundida en el pupitre. Sus alborotados y esponjados chinos resaltan.

Tomo un pedazo de papel y comienzo a garabatear unas letras. Lo doblo en varias partes y luego lo guardo en mi puño derecho.

Levanto la mano izquierda, y el profesor me mira. No es necesario hablar; sabe lo que quiero.

Me levanto disimuladamente y al pasar junto al lugar de Mérida, dejo el papelito discretamente en su butaca. Lo verá, tarde o temprano.

Voy a mojarme la cara al baño, y cuando regreso, veo a Mérida en la misma postura, pero el papelito ha desaparecido de su lugar.

Me alarmo un poco. ¿Lo habrá leído? ¿Lo tiró? ¿Alguien lo tomó?

Me voy a mi lugar y me aplasto, tomo un libro y lo pongo parado frente a mí.

Necesito pensar con claridad...

*****

Tengo la corazonada de que ha leído el papelito, de que se lo ha comido o de que lo guardó en su mochila.

Sea como sea, estoy aquí, esperándola, frente al lago. Es de día, y el clima se ve muy prometedor.

Las pocas nubes que hay no muestran rastros de lluvia, lo cual es buena señal.

Miro hacia el frente; el agua esta calmada, relajada, y hace un frío viento. La brisa refresca mi cara; esto es vida.

Me vuelvo hacia atrás en cuanto escucho pequeños crujidos de ramas. Agacho mi mirada a los pies y veo al mismo gato ladronsuelo de la otra noche. Está esponjoso.

Me pongo en cuclillas y comienzo a acariciar su oreja izquierda. Se frota la cara en mi mano mientras ronronea.

Cielos... Es... Adorable...

Lo tomo por la panza y lo levanto a la altura de mi pecho, donde lo acurruco entre mis brazos, como si fuera un bebé.

- Nos encontramos otra vez -le digo, relajado la mirada-. Hola...

No me había percatado de que sus ojos son verdes. Verdes hermosos; mi color favorito. Es tan suave y esponjoso, a pesar de ser callejero.

- ¿Viste a tu amiga? -le pregunto-. ¿Viene contigo?

¡Ja! Estoy hablando con un gato. Si mi padre me viera me mataría, en un sentido bárbaro.

Comienzo a caminar en ése mismo espacio. Solo doy vueltas al mismo lugar, arrastrando las hojas con el pie.

Estoy nervioso...

No. ¡Tonterías! Yo no me pongo nervioso. No en este tipo de situaciones.

Ella no sabe nadar.

Mi pie tropieza con algo duro y caigo al suelo. Una piedra. Reacciono antes de caer, y pongo al gato a salvo con ambas manos por encima de mi cabeza.

¡¡...!!

Entonces mi cara queda aplastada contra el suelo. Tonto.

Oigo los maullidos del gato. Esta sano, y salvo. Excelente. Ahora yo tengo la cara raspada y... Ensangrentada.

- Ja, ja -le digo mientras me siento en el suelo con las piernas cruzadas-. Mira lo que me hiciste hacer, tú, tonto.

Lo atraigo hacia mí y comienzo a rascarle el mentón con suavidad. Cierra los ojos y mueve la colita. Je, je, parece que le gusta.

Lo pongo en mi hombro, y éste se aferra a mi camisa. No se va a soltar.

Camino hacia el lago, mientras me examino la cara con mi mano; algo me raspó la frente, y ahora tengo un rasguño sangrante. Mi nariz aplastada por el suelo me está doliendo, y mi mejilla izquierda me arde, por algún motivo.

Llego al lago y me enjuago la cara con agua fresca. Entonces el gato da un brinco inesperado hacia atrás, caminando hacia algo.

Me vuelvo para buscarlo, y no es entonces hasta que la veo ahí parada a un costado de mí.

- Mira quién está en el suelo ahora -me dice, divertida de la ironía, mientras se cruza de brazos.

El gato se pasea entre sus piernas y luego se queda inmóvil.

- Creo que ahora es mi turno de empujarte al agua, ¿no?

SCHOOL DAYS [Mericcup/Jackunzel]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora