Dulce o Truco

204 31 3
                                        

Mérida

- Señora, un gusto -le digo mientras me despido-. Ha sido un verdadero placer, y, gracias por el té.

- Por favor, dime Valka -me dice con enorme regocijo-. "Señora" me hace sentirme un poco más grande.

Caray. Su sonrisa es tan pura y linda; no una que me dice "otra chica", sino "una chica". Algo me lo dice.

- Valka -repito con una sonrisa mientras asiento-. Lindo nombre.

- Vámonos -dice Hipo mientras me toma por lo hombros.

Se acerca a su madre y le da un beso en la mejilla, y, por alguna extraña razón dentro de mi pecho, emana un sentimiento de querer unirme a ese abrazo.

- Cúbrete, mamá -dice mientras se quita su chamarra de cuero negra y se la pone en los hombros-. Sabes que odio verte con esos vestidos.

Parece avergonzado, pero de una manera tierna. ¡Es tan adorable! Cuando salimos de la casa, nos topamos con unos niños que ven entrado al jardín. Valka se encargará de recibirlos con una máscara de bruja y dulces.

- ¿Listo? -pregunto con ánimos y nervios.

Asiente, y me cuelga un brazo en el cuello, acercando su cuerpo al mío.

*****

Hemos seguido a un grupo de niños que, (al parecer) conocen a Hipo, ya que a nosotros no nos darán dulces porque "ya somos grandes". ¡Bah!

- ¡Dulce o truco! -gritan al unísono cuando abren las puertas.

Dulces, caramelos, chicles, golosinas, o como quieran llamarlo, es lo que los vuelve locos. Y quieran o no, mañana y hoy por la noche comerán todo lo que les dieron hasta quedar satisfechos. Así era yo.

- ¿No es lindo? -pregunta Hipo-. Los chicos, nosotros... La noche.

- Sí -respondo mientras sonrío.

Volteo mi mirada y lo miro directamente a los ojos, me pierdo en ellos y en lo hermosos que son. Reflejan una tremenda ansiedad por querer hacer algo, por dejar sacar algo... Por desear tener algo. Mirando a sus ojos, me siento segura, tranquila; en paz. Una calma que nadie más puede ofrecerme. Ni si quiera Rapunzel.

- Sí... -repito.

Veo cómo se frota las manos en sus hombros para darse calor en cuanto siente una oleada de frío, lo cual me hace sentir culpa. No necesito pensármela dos veces:

- Toma -le digo mientras me quito la mía-. Te la presto.

- No -dice un poco serio-. Podrías tomar un resfriado.

- Toma -digo firme, estirando el brazo-. Yo no la necesito.

- Mérida -amenaza.

- Hipo... -contraataco.

Nos perdemos ambos en una serie de miradas serias, pero luego, se me ocurre algo.

- Oh, ya entendí -digo, apartado mi vista-. Es de mujer y no quieres que te vean así.

- No es eso -sabe que no lo es-. Solo no quiero que te vaya a dar gripe o algo así.

SCHOOL DAYS [Mericcup/Jackunzel]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora