Capitulo 3. Pizza.

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-Creo que hemos terminado-Dije mirando mi reloj y cambiando de tema rotundamente, si no quería que cayera y colapsara en el piso.

- ¡Qué rápido! ¿Cuánto tiempo pasó?

-Dos horas.

-Wow eres buena en eso de la enseñanza.

-Claro, hablo ingles desde que nací-Reí.

- ¿Enserio? No parece, digo, hablas muy bien el español.

-Gracias-Sonreí.

-Intento hacerte plática, sería bueno que me ayudaras-Bufó, yo reí, no imaginé que se tratara de eso.

-Haber-Reí. Era un poco difícil preguntarle algo ya que... bueno sabía toda su vida de memoria. - ¿Ya desayunaste? Si no es así con gusto prepararé algo porque yo me estoy muriendo de hambre.

- ¡Gracias Dios! Soñaba con el día que dijeras eso, estoy muriendo de hambre-Dijo parándose de la silla, debo confesar que aún sentía esos nervios y nunca se me iban a quitar, nunca.

- ¿Qué preparo? -Sonreí, a medias para no parecer una loca maniática.

-Nada, pidamos una pizza, yo pago-Sin esperar a que aceptara tomó su celular y empezó a marcar, yo me quedé callada y me dirigí a la cocina, donde aún no podía hacerme a la idea de lo que estaba sucediendo, aún estaba en shock.

Me recargué en uno de los muebles de la cocina y sólo trataba de controlarme, como lo había hecho todo este tiempo.

En eso entró Mario, pude sentir su presencia pero fingí no haberme dado cuenta.

-En quince minutos la traen-Me dijo, yo volteé a verlo y sólo sonreí. Odiaba tanto silencio entre nosotros, pero simplemente no había un tema de conversación.

Caminé de nuevo y me senté en el mismo lugar donde estaba con anterioridad, empecé a 'leer' los documentos donde venía el programa de estudio.

- ¿Qué haces? -Dijo poniendo su mano en mi hombro, lo cual hizo que mi cuerpo se estremeciera, sentía tantas emociones dentro de mí que no es posible describirlo.

-Leyendo éstos papeles-Dije con dificultad.

-Hmm haber ¿Qué dice? -Bajó su cabeza para leer, tenía su rostro a centímetros del mío, se puso a leer pero todo estaba en ingles, lo pronunciaba de una forma tan graciosa y hacía caras.

Yo reía por los gestos que él hacía.

-¿Qué? hago mi intento-Volteó a verme, ambos estábamos mirándonos tan cerca, yo dejé de reír para admirar sus ojos y él observaba cada parte de mi rostro, después bajé la mirada apenada. Era una chica bastante tímida.

Frente a él.

Mario se percató y se alejó de mí, en ese momento sonó el timbre.

-Debe ser el repartidor-Dijo. Yo me levanté hacia la puerta y abrí, claramente era el repartidor.

- Aquí tienes tu pizza -Dijo mientras se sacaba el casco, yo asentí. - ¿Te ayudo a cargarla?

-No gracias-Contestó Mario por mí tomando la pizza.

-Hmmm, ¿Cuánto será? -Lo evadí, Mario giró a verme.

-Yo pagaré _______-Sacó el dinero de su bolsillo y se lo dio, después caminamos hasta el sofá y puso la pizza en el mueble pequeño que adornaba el lugar.

Me senté en el sofá y el junto a mí.

-Siento que aún estás muy tensa, ¿No te sientes bien conmigo aquí, cierto?

-Ah... eh... yo...-No sabía que decir, me sentía excelentemente bien pero nerviosa, no podía controlarme así que mejor decidía no hacer nada, no quería quedar mal.

Él no me contestó, sólo negó con la cabeza y abrió la caja donde venía la pizza, ¡Ese aroma! yo extendí mi mano al mismo tiempo que él tomando el mismo pedazo... el más grande.

Yo volteé a verlo con una expresión asesina al igual que él a mí.

-Suéltalo-Le dije riendo.

-Suéltalo tú, es mío-Me miró seriamente.

-Querido, con esa mirada no me harás que lo suelte.

-Menos tú a mí... pero, es pizza, debe ser mío, hay más.

-Pero yo quiero ése-Protesté.

-Está bien, te lo dejaré porque soy un caballero.

- ¡Já! -Reí sarcásticamente. -Lo que tú digas Bautista.

- ¡Espera! ¿Quién traerá los refrescos?

-El caballero supongo-Reí mordiendo el pedazo de pizza tan delicioso. Mario me miró con cara de fastidio y se levantó, pero regresó corriendo, duró menos de cinco segundos, supongo que no quería que me acabara todo.

- ¡Eso es rapidez! ¡Mírate! Pura calidad-Bromeé.

- Ja - Ja, ¡Dame! -Me arrebató el pedazo de pizza que estaba felizmente comiendo y se lo comió él, me dejó ahí mirándolo como toda una hambrienta.

- ¡EY! ¿No pudiste agarrar otro trozo de pizza y ya?

-No, yo quería este-Me hizo una mueca muy graciosa, yo sólo reí, al fin estaba relajada, al fin podía ser yo.

-Eres un gnomo malvado-Dije como burla tomando otro pedazo.

-¿Gnomo?

-Sí, esos son los malos, ya sabes, los que se comen los trozos de pizza de las demás personas-Reía mientras contaba mi historia improvisada al igual que Mario.

-Ya nos estamos entendiendo-Dijo sarcásticamente. -Eres divertida ______.

-Tú también -Sonreí.

-Sigamos platicando, cuéntame de ti-Dijo prestándome más atención de lo normal, mi debilidad era que me miraran a los ojos mientras hablaba y Mario era un experto en eso, simplemente olvidaba lo que iba a decir. Iba a comenzar otra plática cuando sonó su celular, él me hizo una seña y se fue a la cocina, no fue mi intención escuchar, pero Mario en vez de hablar gritaba.

- ¿Si? ¿Ahora?... No, no puedo... Sebastián estoy ocupado te he dicho mil v...Está bien... Mañana mejor... ¡Cállate!, ¡Adiós! -Mario regresó sentándose junto a mí de nuevo, yo sólo lo miré y él me contestó automáticamente.

-Era Sebastián.

-No era necesario que me lo dijeras-Sonreí.

-Cierto, perdón.
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Aqui tienen el capitulo de hoy, espero les este gustando y gracias por sus votos y comentarios :D

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Un dulce amor - 'Mario Bautista'Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora