Capítulo 46 "The end... so close"

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MARATÓN 1/5

Mientras le pasaba el algodón remojado en alcohol por la nariz de Daniel, Mario y Juanpa le contaban a los chicos, todo ese gran malentendido, de pronto, Daniel abrió los ojos pero nadie se percató más que yo, al verme, iba a desmayarse nuevamente pero tomé el algodón y se lo metí a la nariz.

-No, no te desmayarás otra vez-Le dije, parecía como si estuviera asesinándolo.

- ¡DANIEL! Despierta-Juanpa le dio una cachetada.

-Ya estoy bien-Dijo reincorporándose y poniéndose de pie al igual que yo, me sonrió ampliamente.

-No todos los días se ve a un muerto-Comentó, todos reímos.

-Está bien Daniel, lo siento-Contesté. Mario pasó su mano por mi cintura apegándome a él.

-Bueno chicos, los dejamos iremos a dar un paseo afuera-Dijo Mario, ¿Enserio? Ni siquiera me había avisado. -Ustedes le cuentan la historia a Daniel.

Mario me tomó de la mano y dejamos a los chicos en su habitación, entonces comenzamos a bajar escalón por escalón.

- ¿Salir a dar un paseo? -Reí.

-Sí, no nos quedaremos ahí aburridos-Frunció el ceño. Luego, abrió la puerta para que saliéramos. - ¿Tienes frío?

-Hmm, no-Contesté. -O pensándolo bien si tengo frío.

- ¿Quieres que subamos por un abrigo?

-No esa clase de frío-Le guiñé el ojo. Mario rió negando con la cabeza y me abrazó de una forma en la que podíamos caminar tranquilamente mientras lo hacía.

Caminamos hasta salir completamente de la gran casa de los chicos, era una hermosa noche silenciosa y las estrellas y la luna se podían apreciar bastante bien.

No había casi nada de gente y las que estaban ahí nos observaban como si fuéramos dos personas normales, en realidad lo éramos, al menos yo... pero era como si Mario fuera un vecino común y corriente.

-Wow que tranquilo-Reí. -Creí que nos perseguirían algunas personas.

-No, eso no se ve mucho aquí, todos nos conocen, al menos en éste vecindario.

-Qué bien.

- ¿Si quieres ir conmigo a Mérida? ¿O sólo lo dijiste para que no me sintiera mal?

- ¡Claro que quiero ir! -Me detuve. -Contigo yo iría a donde sea.

-Y yo contigo-Me abrazó más fuerte.

- ¿Y a dónde vamos?

-A dónde nos lleve el viento.

- ¡Já! Entonces, ya estuvo que nos quedamos aquí-Reí soltando una carcajada, Mario dejó de abrazarme para tomarme de la mano, todo era tan mágico, aún no sabía si estaba soñando o todo era una realidad.

(...)

Luego de ese largo paseo al vecindario regresamos a casa, eran las once de la noche y todos se encontraban dormidos, excepto Saak quien se encontraba en la cocina, Mario al entrar se olvidó por completo de mi existencia y corrió hacia la cocina.

- ¡Huele delicioso! ¿Cocinas para mí? -Escuché que dijo, mientras yo caminaba hacia allá también.

-Hmm... cocino para _____ es la invitada de honor.

-Creí que había algo fuerte entre tú y yo-Le dijo Mario saliendo de la cocina y yo al mismo tiempo entrando.

- ¿Enserio cocinas para mí?-Me acerqué a él que parecía todo un chef.

-Sí-Sonrió, Saak tenía una sonrisa muy especial, amaba cuando sus ojos se enchinaban, no podía evitar sonreír cuando él sonreía.

- ¿Quieres que te ayude?

-Sí, te lo agradecería, puedes ir acomodando las cosas de la mesa si quieres-Al instante acomodé las cosas con la ayuda de Mario quien aún hacía méritos y le tocara un poco de la deliciosa comida de Saak.

(...)

Comíamos y hablábamos de cosas sin sentido. Haciendo una breve recapitulación de mi vida jamás imagine estar sentada entre dos personas tan importantes.

-Escuché que se irán a Mérida mañana-Comentó Saak.

-Sí-Dijo Mario.-Unos días.

-No puedes irte Mario, mañana tenemos que ir al estudio, escogeremos el single ¿O ya lo habías olvidado?

-Oh... ¡Lo olvidé por completo! -Acomodó sus manos en la cabeza. Luego me miró con una cara de preocupación.

-No te preocupes-Sonreí. -No importa.

-Saliendo del estudio ¿Podemos irnos?

- ¡No! -Dijo Saak de una forma que no conocía. -No sé si te ocupen más tiempo.

-Okay... entonces mañana-Me miró. -Te vas conmigo-Decía mientras ya terminábamos de comer y levantábamos nuestros platos.

-No Mario...-Dijo Saak. -Evita problemas, debes ir tú-Lo miró asesinamente.

-Yo quiero que me acompañe.

-Mario, está bien... no hace falta que yo vaya, me puedo quedar aquí o salir, no lo sé-Traté de poner mi mejor expresión, ya que no me enfadaba en lo más mínimo, aparte, tampoco conocía México y me encantaría quedarme.

-Está bien-Dijo Mario fríamente. Luego de que me ofreciera a lavar los trastes en los que habíamos comido, Saak se fue a su habitación y Mario y yo a la de él.

-Okay hmm... entonces puedo dormir en el suelo para que estés más cómoda-Dijo Mario poniendo las manos en su cintura.

-Tu cama es inmensa, cabemos perfectamente-Le lancé una almohada.

Mario versión.

Tomé esa almohada antes de que me golpeara en el rostro, _____ se veía hermosa en cualquier hora del día, me sorprendía tanto.

Dormimos, yo en realidad lo único que hice en toda la noche fue observarla, mi sueño estaba más que ausente, Saak había estado actuando demasiado extraño hoy... más de lo normal.

Amaneció cuando menos me di cuenta, y lo peor de todo es que no pegué mis párpados por un segundo siquiera. Me levanté y me cambié listo para irme al estudio, claro, sin despertar a mi linda princesa. Le dejé una nota con los buenos días y salí.

- ¿Qué nadie me acompaña? -Grité. Lo único que escuché fueron ronquidos por parte de cada uno de ellos.

-No, ellos te quieren sólo a ti-Dijo Saak soñoliento desde su cuarto. Eso era más extraño aún.

Encendí el coche y me dirigí al estudio, si querían decirme algo debía estar enterado lo más antes posible, aunque, podía jurar que ya sabía lo que estaban tramando.
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Un dulce amor - 'Mario Bautista'Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora