Capítulo 19 "phrase"

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Escuché a Mario hablar, sólo eso, mis ojos seguían cerrados, no sé por qué me preocupaba tanto su opinión, que en realidad no valía nada.

— ¿Novios? ¿Desde cuándo son novios? —Sentí que Sebas me tomó por la cintura en ese instante.

—Desde hace dos meses—Contestó, como si estuviera totalmente seguro de aquellas falsas palabras. Yo miré a Mario, en ese momento su mirada contra la mía decía más de lo que él podría hablar. Me quería matar viva con sus ojos, me miraba de una forma decepcionante, sentía una puñalada en mi corazón, yo sólo no hable.

—Ya veo—Alzó sus cejas. —No volverá a pasar, Sebastián—Después de decirlo se dio media vuelta y se regresó corriendo hacia su automóvil, sólo escuché como rechinaban sus llantas contra el piso de una forma ensordecedora, como el humo del carro dejaba un camino largo mientras conducía.

No dije nada, ni Sebastián, en cuanto Mario se alejó él me soltó. Entramos de nuevo a la casa para seguir comiendo, lo que hacíamos con anterioridad.

—He perdido el apetito—Le dije, levantándome de la mesa al instante en el que me había sentado.

—Yo también—Contestó. —Sabes, lo odio... pero me sentí mal.

— ¡No debiste haberlas tirado a la basura! —Me exalté.

—Era lo mejor—Contestó. —Se merece eso y mucho más, deja de defenderlo.

—Esas no son maneras Sebastián.

—Mejor me voy, cuando se te pase el enojo hablamos... o sea mañana ¡Adiós! —Dijo un poco molesto, saliendo y dando un golpe a la puerta principal.

Esperé alrededor de dos minutos, a que llegara a su casa y entrara, después salí lo más rápido y disimuladamente a la calle, fui a ése bote de basura y saque las flores, las cuales no se habían hecho absolutamente nada.

Entré a la casa y fui a la cocina, lo mejor sería ponerlas en agua.

—Son tan bonitas—Hablaba conmigo misma.

— ¿Qué haces despierta a éstas horas? —Escuché una voz tras de mí, me asusté mucho.

— ¡Mamá! —La observé. —Eh... no tenía sueño.

— ¿Y esas flores? ¿Quién te trajo flores a éstas horas? —Rió... —Mis preguntas están rimando eh.

—Vaya que sí... y hmm son de Sebastián—Me mordí la lengua cuando lo dije, no podía con esto.

— ¿Segura? En la tarjeta dice Mario Bautista—Dijo tomando una tarjeta que estaba escondida entre las flores, no la había visto.

— ¿Tarjeta? ¡Dios! —Alcé la voz. —Dámela—Se la arrebaté, mi mamá me miró divertida. —Aquí no dice Mario Bautista—La miré enojada.

—Lo sé—Rió.

— ¿Cómo supiste que eran de él?

—Dime quién aparte de mí sabe que tus flores favoritas son las rosas.

— ¿Tú le dijiste? Mamá... ¿Qué se traen entre manos? Esto es muy confuso para mí.

—Y para mí—Me guiñó el ojo. —Bueno  te dejo, tengo sueño... ¡Duerme bien!

—No te puedes ir—La tomé de su pijama. —Debes decirme.

—Deja el agua correr—Se sacó de mí y se fue, mi mamá siempre solía contestarme con frases raras y cosas así... me mataba más saberlo.

Acomodé las flores en el tocador de mi habitación, se veían realmente hermosas a pesar de todo; tomé esa tarjeta que estaba dentro de un sobre color azul celeste, me senté en la cama y la fui sacando lentamente. ¡Estaba escrita realmente por Mario!

" ¡Hola! soy muy tonto para éstas cosas... bueno, si esto no hace que te alegres conmigo no sé qué haré, de nuevo una disculpa, en verdad me importa que llevemos una buena relación de amigos, si no, no estuviera haciendo esto. Te quiero. Mario".

Eso tenía en parte algo de razón... quizá si no le hubiera importado no hubiera estado haciendo eso, ¡Mario era tan lindo! me dolía que su bipolaridad arruinara mi vida.

Claro estaba que esa noche dormí con una sonrisa en mi rostro.

(...)

Luz solar, arruinando mis mejores sueños desde que tengo memoria; ¿Acaso siempre debía olvidar cerrar las cortinas antes de dormir? Me gustaba que la luz de la luna entrara por mi ventana en las noches.

Me levanté un poco tarde ya que hoy no iría a clases de guitarra, Sebastián se iría de viaje por unos días y bueno yo no quería ir sola. Bajé las escaleras en pijama, con mi peor cara, mi peor peinado hecho por la almohada que pudiesen imaginarse.

Creo que por unos segundos, ya estando en la parte de abajo olvidé que Mario Bautista iba a clases particulares con mi madre... me congelé al ver a mi mamá hablando por teléfono con un cuaderno en sus manos, anotando.

Me quedé ahí de pie frente a ella observándola.

—Ajam... si claro, no te preocupes—Decía ella. —Entonces ahí estaré en diez minutos, ¡Nos vemos corazón! —Colgó y giró a verme.

—Hola—Le dije. — ¿No ha llegado Mario?

—Justamente hablaba con él... ¿Tuviste un problema con él o algo así?

—N... no, ¿por qué lo dices? —Le dije mintiendo.

—Le daré las clases en su casa ahora en adelante.

— ¿El te dijo algo? —Le dije.

—No, nada... pero se me hace extraño si se la pasaba tan bien aquí, bueno hija, nos vemos en la noche—Besó mi frente y se retiró de ahí.

Nunca imaginé que la casa pudiera estar tan silenciosa y solitaria como lo estaba ahora, pero algo que definitivamente no haría era quedarme ahí muriéndome de aburrimiento.

Me tomé un baño y me cambié, estaba lista para dar un paseo y hacer algo que nunca imaginé que haría...

Tomé mi celular y saqué un papel que había guardado dentro de mis cajones de ropa... entonces empecé a marcar.

— ¿Bueno?

—Hola... es ____—Dije nerviosa.

—Vaya, te estabas tardando, llevo días esperando tu llamada.

— ¿Estas desocupado?

—Sí lo estoy, nos vemos en el Starbucks que está a unas calles de tu casa.

—Está bien, ya voy para allá.

—Igual yo—Dijo por último, eso había sido más sencillo de lo que me imaginé... y pensar que meses atrás estuviera muriendo de la emoción.

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Hola, espero les haya gustado el capitulo ¿A quien se imaginan que verán ? 

 ¿Qué opinan de que haga maratón de fin de semana?  No olviden votar y comentar para que la siga y sepa si les agrada la idea :D


Un dulce amor - 'Mario Bautista'Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora