Tratar de alejarme fue algo que hice en vano ya que Sebastián me tomó del brazo levantándose también e impidiéndome que me alejara.
—Tranquila—Me miró con una sonrisa dibujada en su rostro, yo quería devolvérsela pero no podía.
A pesar de que tenía más que claro que entre Mario y yo nunca habría nada me partía el corazón.
— ¿Podrías sólo... abrazarme y no decir nada? —Le dije entre sollozos, él abrió sus brazos y yo me acomodé entre ellos.
—Ven acá—Me abrazó. Acomodé mi cabeza entre su cuello y cerré mis ojos dejando caer una lágrima. —Me parte el corazón que estés así—Me decía al oído. —Él no se merece las lágrimas que estás derramando.
—No derramo lágrimas—Me defendí sin motivo.
—Claro que lo haces.
—Sería la misma historia si nunca lo hubiera conocido, créeme.
—Entonces— suspiró y me separó tomándome de los hombros para verme de frente. — ¿Por qué no te fijas en alguien 'real'?
— ¿Real?
—Una persona normal, con la que puedas conversar, salir, reír, llorar, sin ningún problema.
—Yo... no...
—Entiendo, Mario te tiene encantada con su hechizo—Sonrió y me abrazó de nuevo. En mi mente se habían quedado grabadas esas palabras: "Alguien real".
Yo me separé después sin mirarlo, caminé hacia la puerta y observé afuera, tan obscuro, tan silencioso... un ambiente calmado, sentí como Sebastián caminaba tras de mí, yo seguí mi camino igual y me senté en el césped que había en el jardín frente a la casa.
— ¿Te molestó lo que te dije?
—Claro que no, no podrías haber tenido más razón—Me dolía muy en el fondo. Se sentó junto a mí y un silencio incómodo inundó el lugar, odiaba cuando pasaba eso; Sebastián se acostó en el césped con sus brazos sobre su cabeza y suspiró tan fuerte que hasta yo pude escucharlo.
—Ésa estrella tiene forma de... ¡Estrella!
—A veces me sorprende lo inteligente que puedes ser—Contesté risueña.
—Sólo lo hago para que te rías, tonta—Me sacó la lengua y yo me eché a reír justo después de acostarme igual en el césped.
—Lo sé, tonto.
Justo estábamos acostados mirando al cielo cuando una patinada de llantas llamó nuestra atención, un Mini One D color gris que se había estacionado frente a mi casa. Sebastián y yo nos miramos confundidos y observamos; una mujer con un sombrero negro, su cabello rubio largo hasta la cintura, un saco y zapatos de tacón bajó, traía lentes... en plena obscuridad, "¡Éxito!" pensé. Se acercaba a nosotros, cuando la tenía enfrente pude reconocerla, o al menos eso creí.
— ¿Alguno de ustedes conoce a ______? —Dijo mirándonos, Sebastián iba a hablar pero yo dije primero.
—Soy yo—Dije insegura.
— ¡Qué alivio! —Suspiró, lo cual yo no lograba entender. —Enseguida regreso—Dijo sonriente.
Salió casi corriendo hasta su auto y abrió la puerta del copiloto, jaloneando al chico dentro, era un chico con una gorra color verde y unos lentes de sol igual, bastante grandes.
— ¡Vamos sal! —Lo jaloneaba. —Si te dejo en tu casa me matarán.
Él simplemente no hablaba, cuando al fin logro salir completamente del coche cayó al suelo, Sebas y yo sólo nos mirábamos.
La chica subió al coche sin importarle un poco lo que sucediera con él y aceleró. Cuando por fin se había alejado Sebastián habló.
—Sería mejor si lo ayudáramos—Concluyó. Asentí y caminamos cerca de él, estaba acostado boca abajo en el césped, sólo se quejaba.
—Amigo—Se inclinó Sebastián. — ¿Quieres algo de ayuda?
— _____ —Contestó, yo reconocí perfectamente esa voz.
— ¿Mario?
— _____ —Dijo de nuevo, con un poco de dificultad al hablar.
— ¿Qué piensas hacer? —Dijo Sebastián.
—Llevémoslo adentro—Contesté. Sebastián se lo subió a la espalda y se lo llevó cargando hasta mi cuarto, un lugar donde mi madre no lo pudiera ver.
— ¿Dónde lo tiro? —Bromeó.
—En la cama, tonto—Reí.
— ¿Dónde quedó mi unicornio rosado? —Dijo Mario sin sentido para después quedarse dormido al instante.
—Tu chico está loco—Dijo Sebastián riendo igual que yo. Ambos salimos del cuarto cerrando la puerta.
Yo me recargué en el barandal de las escaleras, Sebastián sólo me miraba.
— ¿Qué piensas hacer? ¿Dejarlo aquí?
— ¿No es la mejor opción?
— ¡No!, Si quieres puedo llevármelo a mi casa, está más que borracho, lo que le sigue a eso. Es un asco.
—No hables así de él—Contesté.
—Lo defiendes, después de lo que lloraste... Mujeres—Sonrió sarcásticamente.
—Déjame—Sonreí y luego rodeé su cintura con mis brazos. —Yo sé que guardarás el secreto.
— ¿Intentas seducirme para guardarte un secreto? —Bufó. —Tus encantos no funcionan conmigo, quizá con el borracho de allá—Señaló la puerta. —Conmigo no.
— ¿Dirás algo a mi madre?
—No lo sé... quizá, ¿Qué tal si te hace daño?
—No alucines Sebastián—Golpeé su cabeza. —Todo estará bien, lo prometo.
—Está bien, me voy... pero recuerda que sólo tienes que gritar desde tu ventana y estaré ahí si me necesitas.
—Claro que lo sé—Le di un beso en la mejilla y él salió cerrando la puerta. Luego de dos segundos recordé lo que tenía arriba, subí rápidamente y lo encontré durmiendo, con la gorra en su cara.
Me senté del otro lado de la cama y sentí como se movió, giré para verlo levantado y me miraba desconcertado.
—Dónde... ¿Dónde está el baño?
—En ésa puerta— Por suerte tenía baño en mi cuarto, Mario salió corriendo y lo primero que hizo fue... vomitar.
Esperé unos dos minutos y luego salió del baño.
— ¿Todo bien?
—Creo que sí—Contestó. Por un momento había olvidado que estaba completamente borracho, caminó hacia mí.
—Mario, tu lugar es al otro lado de la cama—Sonreí.
—No—Se sentó junto a mí. —Eres tan bonita.
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Un dulce amor - 'Mario Bautista'
Fanfiction"¿Qué podría contarles de mí? En realidad soy la definición de timidez y torpeza; no podría explicar mis intentos fallidos por ser alguien mejor. Me he aceptado tal cual soy... seria muy seria, pero solamente cuando no me interesa de qué están habl...
