—Me marcó al fin mamá—Me levanté y la abracé. —Es un lindo—Le dije sin soltarla.
—Eso lo sé, es un muchachito simpático—Sonrió. —Siempre lo he sabido—Susurró.
— ¿A qué te refieres con eso? —Me separé y la miré de frente.
—Con el tiempo te darás cuenta de muchas cosas.
—Mamá, sabes que odio que uses frases conmigo cuando no quieres decirme algo.
—Deja el agua correr —Oh díganme que esto no lo había escuchado antes.
—Mamá, usa uno más nuevo por lo menos.
—La lógica te llevará desde A hacia B, la imaginación hasta donde tú quieras—Guiñó su ojo y escapó de mi como siempre, dejándome dudar con esas palabras tan complicadas y ciertas una vez que las pensabas con tranquilidad. Mi madre tenía algo oculto en sí que no lograba entender, pero presiento algo.
Llegó la noche, como siempre, la luz de la luna entraba por mi ventana y yo arreglaba mi bolso para la escuela al día siguiente, Mario no me dejaba pensar en paz, se apoderaba por completo de todos mis pensamientos. Mi teléfono comenzó a sonar de nuevo, me senté al lado de la ventana y me sentí por unos segundos como si fuera Wendy en Peter Pan. Contesté.
— ¿Bueno?
—Es Zurita, Juan Pablo Zurita—Escuché a Juanpa desde el otro lado de la línea hacer una voz patética, reí internamente.
—Ah claro señor Zurita, dígame lo que tenía que decirme.
—Bueno, yo digo... no sé si tú quieras hmm, darle una sorpresa a Mario y ¡Venir a México!
— ¿¡Qué!?, ¿Lo dices enserio? Juanpa, esa idea es grandiosa pero, no tengo el suficiente dinero y...—Me interrumpió.
—Yo lo pagaré todo, no te preocupes por eso.
—Juanpa odio que me paguen las cosas, mejor espera a que junte algo de dinero, estoy trabajando y...—Me interrumpió, como de costumbre.
—Olvídalo, tú sólo arréglate con la escuela, yo ya tengo todo listo, así que nos vemos en dos días, mañana te llamaré de nuevo para decirte los detalles, no acepto un no por respuesta, ¡Ah! y de esto ¡Ni una sola palabra a Mario!
—Está bien su general—Reí. —Nos vemos entonces, tengo que dormir.
— ¡Adiós! Mañana hablamos—Colgó.
Bueno y ahora, ¿Cómo rayos pediría permiso en la escuela? Acababa de conseguir trabajo y ahora me iré a tomar un descanso, estúpido Zurita, todo se le hace tan fácil, en fin.
Me recosté a dormir, mañana arreglaría todo, tenía dos días contando mañana para hacer todos los movimientos que tuviera que hacer.
(...)
Mientras me peinaba para ir a la escuela de nuevo pensaba de diferentes maneras en cómo decirle a mi madre y a Sebastián que me iría... sólo les avisaría ya que todo estaba más que planeado, mi madre era pan comido. Sebastián debía tratarse con cuidado.
Bajé los escalones con mi bolso colgando de mí y ahí estaba Sebastián como siempre almorzando algo, prefería comer en la casa ya que estaba enamorado de los platillos de mamá.
—Siéntate a desayunar ______ —Dijo mi madre.
—Sí ______, esto está delicioso—Decía Sebastián con la boca llena , yo sonreí.
—Hmm comeré algo en la escuela, no tengo hambre tan temprano—Arrugué mi nariz. —Sebas, ¿Nos vamos?
—Tan siquiera déjalo terminar hija—Dijo mi mamá riendo. Sebastián tomó el último bocado y se levantó de la mesa.
—Todo estuvo delicioso como siempre señora—Sonrió. —Como siempre.
—Gracias Sebas, ojalá ______ fuera igual de comelona como tú.
—Ay mamá—Reí. Abrí la puerta y salimos, después entramos al carro sin decir una sola palabra hasta que avanzó.
—Sebas, tengo que comentarte algo.
—No sé qué esperas—Dijo deteniéndose en un alto. —Soy todo oídos, dime que ocurre.
—Zurita quiere que vaya a México unos días... cuatro días al menos—Lo miré esperando algún regaño, discurso de padre o cualquier cosa que se pudieran imaginar.
—Cool, me parece bien ya que no has visto a... a... tu novio—Cuando dijo lo último hizo una cara de disgusto, lo cual me hizo reír. —Tendrás que llevar a algún acompañante—Me miró a ver malévolamente.
—No... Zurita me pagará todo, será algo egoísta invitarte si eso pretendes—Reí.
—Yo tengo mi dinero propio—Sonrió. —A parte, no te molestaría... tengo familia en México, podemos quedarnos ahí y evitar el hotel.
—Hmmm por esta vez iré yo sola Sebas, no insistas—El coche avanzó.
—Está bien, pero debes llamarme cuando te subas al avión, cuando te bajes, cuando llegues al hotel, cuando sea de noche...
—Cuando vaya al baño, cuando coma, cuando tenga dolor de cabeza—Lo imité.
—Ándale—Rió. —Tú sabes a lo que me refiero.
—Era broma tonto—Reí. El coche se detuvo en el estacionamiento de la escuela, como de costumbre bajamos y nos dirigimos apresurados hacia la primera clase, era ya algo típico pasar por los pasillos y que todos centraran sus miradas en nosotros.
Saludamos a los chicos, quienes ya eran mis amigos, habían ganado mi confianza y yo la de ellos, era algo criticada por relacionarme con puros hombres pero las chicas de ahí eran unas perras.
— ¡Es enserio! A Sebastián se le ocurre cada cosa—Les contaba. —Lo que no puede faltar es su entrada por la ventana, enserio estoy pensando en quitarla.
—Sebastián deberías audicionar para Spider-Man—Dijo Joe.
— ______ es algo demente, debería agradecerme—Me miró enarcando sus cejas.
—Está bien, no digas más—Supliqué.
— ¿Y cuándo te irás? —Dijo James.
—Mañana—Cuando dije eso todos voltearon a verse entre sí.
— ______ ya te había dicho que sería la fiesta en la casa de Adam sería el fin... —Dijo Sebastián. —Me prometiste que asistirías.
— ¡Dios! perdón, lo olvidé por completo Sebas... pero deberé faltar de todas maneras no creo que sea tan indispensable que yo esté ahí.
—Lo prometiste—Sebastián se levantó y salió rápido del salón, no entendía por qué y bueno la clase estaba a punto de comenzar.
---------------------------------------------
Holaaa no olviden votar y comentar para que la siga. Hasta el próximo capitulo :D
ESTÁS LEYENDO
Un dulce amor - 'Mario Bautista'
Fanfiction"¿Qué podría contarles de mí? En realidad soy la definición de timidez y torpeza; no podría explicar mis intentos fallidos por ser alguien mejor. Me he aceptado tal cual soy... seria muy seria, pero solamente cuando no me interesa de qué están habl...
