Capítulo 32 "A moment like this"

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— ¿Disculpa? —Le contesté. —Haber, para empezar, nunca debiste haberme jaloneado así yo quería conversar con Adam.

—Si, claro si quieres te dejo aquí para que conversen—Dijo Mario haciéndome caras de pocos amigos.

—Okay, perfecto—Intenté abrir la puerta pero ¡Estúpido seguro de niños!

—Saldrás... hasta que puedas abrir esa puerta por ti misma—Abrió su gran revista y se puso a leer.

—Saldré por la ventana niño listo—Guiñé el ojo.

—No te atreverías—Susurró. Yo oprimí el botón y el cristal automáticamente comenzó a bajar, Mario al contrario como en su puerta tenía el control de todo el coche lo cerraba y yo, lo abría y así sucesivamente.

— ¡Basta! —Alzó la voz y encendió el coche para después avanzar.

—No que no tronabas pistolita—Bromeé, Mario solo rió entre dientes al igual que yo.

 Mario simplemente conducía, yo observaba el recorrido, largo recorrido. Condujo hasta un momento en el que las casas y edificios habían desaparecido, para convertirse en árboles y arbustos.

— ¿A dónde vamos Mario? —No me contestó, pero me escuchó perfectamente. Está bien Bautista, de todas maneras no me interesaba en lo absoluto saberlo.

Fue un camino largo, hasta que el coche de dio vuelta en la nada, había un gran letrero que decía 'Rose Bautista' yo me preguntaba tantas cosas pero aún así no hable, manejó unos cuantos metros más hasta llegar a una especie de hacienda.

El coche se detuvo y Mario bajó, yo moría de ansias por bajar también, tuve que esperar hasta que él decidiera abrirme y así lo hizo, abrió la puerta con delicadeza y me cedió su mano para ayudarme a bajar la cual sin dudar tomé.

— ¿En dónde estamos Mario? —Me miró y después de unos minutos me contestó, mientras caminábamos a la nada, era todo tan hermoso, había una casa gigante, muchas plantas y se podían escuchar algunos ruidos de animales, de seguro había unos cuantos.

—Ésta es la hacienda de mi tía Rose, me la dejó encargada sabes y bueno quería que vinieras a conocerla ¡Es hermosa!

—Lo sé, es muy bonita—Dije yo. —Llévame a conocer a los animales.

—No te apresures, primero te presentaré a un amigo.

— ¿Un amigo? Creí que no había nadie.

—Claro que hay—Rió. —Ven—Entrelazó su mano con la mía, ¡Al fin!, sentía mariposas en el estómago de tan solo sentir su mano con la mía, era una sensación inexplicable.

Caminamos y me emocionaba tanto ver la sombra del suelo nosotros tomados de las manos, sonreía como una tonta. Llegamos hasta un pequeño establo donde había alrededor de cinco caballos.

 Mario y yo entramos hasta un caballo color marrón y su melena color negra, el caballo se alteró un poco pero Mario lo calmó tocándole su rostro.

—Hola hermoso—Le contestó. —No tengas miedo, soy yo... y ella es _____ —Sonreí. —Es nueva en la familia—Le susurró levantando su oreja lo cual me hizo reír y sonrojar.

—Es hermoso, ¿Cómo se llama? —Le dije yo.

—Su nombre es Starlight, es un Kiger Mustang, corre como si fuera una estrella fugaz—Dijo Mario. —Nos conocemos desde pequeños—Hablaba del caballo como si fuese su mejor amigo, era algo que no sabía de él, lo cual se me hacía un poco extraño, nunca lo hubiera imaginado.

—Ahora veo... es idéntico a...—

—Spirit—Completó.

— ¿Cómo supiste que diría eso? —Reí.

—Solía nombrarlo así, yo también pensaba lo mismo—Rió. —Ese era su nombre original pero no le gustó.

—Ahora veo.

—Sabes que, mi tía tiene un jardín lleno de flores ¿Te gustaría conocerlo?

— ¡Me encantaría!

—Bien, tendremos que ir... en caballo—Enarcó sus cejas.

— ¡Nunca! Les tengo temor a los caballos, nunca he montado, Mario no.

—Iremos juntos—Sonrió, yo me di por vencida. —Dejame ayudarte a subir.

—No, tú primero, luego me subiré y el caballo se irá conmigo.

—Claro que no—Se burló. —Si subo yo primero ¿Cómo subirás tú?

—Hmm, te odio—Mario me tomó de la cintura elevándome en el aire para poder subir al caballo, todo mi cuerpo temblaba de nervios, nunca lo había hecho y el caballo era ¡enorme! hubiera preferido montar un poni. Después subió Mario y se sentó frente a mí.

—Agárrate fuerte—Dijo volteándome a ver, yo lo abracé con todas mis fuerzas por detrás. —Pero déjame respirar—Rió.

El caballo comenzó a cabalgar, por unos segundos cerré mis ojos y después me animé a abrirlos y apreciar el viento correr en mi rostro. De pronto estuvimos rodeados de flores por doquier, había una fuente grandísima y muchas flores, el jardín era lo más bello que había visto en mi vida, Mario detuvo al caballo y se bajó de él después bajándome a mí.

—Ánda ve, pero vuelves temprano—Hablaba Mario con el caballo.

—A veces dudo de tu salud mental—Le dije lo que provocó que el riera, le dio un leve golpecito al caballo y éste avanzó solo. — ¡Mario el caballo se está yendo!

—Lo sé, volverá temprano, lo prometió—Contestó, como si estuviera hablando de un niño.

—Mario.

—Yo y él nos entendemos—Rió.

—Mira hacia allá—Señalé—La puesta de sol se acerca.

—Lo sé—Dijo Mario. Tomó una flor de cerezo, la cual era color blanco y tenía cinco pétalos en ella, se sentó a un extremo de la fuente, me tomó de la mano e hizo que yo también me sentara junto a él, luego comenzó a hablar.

Arrancó un pétalo de ésta.

—Me quiere—Arrancó otro. —No me quiere—Yo reía. —Me quiere, No me quiere—Quedaba sólo uno.

—Oh Dios, eso significa sólo una cosa—Dije yo fingiendo impresión mientras reía.


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Pidan un deseo porque si lo han notado e actualizado rápido xD jajajaja. No olviden votar y comentar para que la siga hasta el próximo capitulo :D


Un dulce amor - 'Mario Bautista'Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora