Capítulo 37 - "Russian Roulette"

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Terminé de hacer mi maleta y platiqué con mi madre, ella sin dudarlo me dio un 'si', pero el trato era casi igual que con Sebastián, que ése no sé si está descartado. Debía llamarla a cada movimiento que hiciera, bueno, no está mal.

Ansiosa lo menos que pude hacer fue dormir. Lo juro.

Tres de la mañana. Las ¡Tres de la mañana! ni en el recuerdo más vago de mi existencia me había levantado a semejante hora, pero bueno, debía bañarme, alistarme e irme.

Y así fue, me puse mi ropa más cómoda y que mejor me lucía, un pantalón entubado, una blusa de mangas largas color morado obscuro y unos botines. Mi maquillaje fue lo más natural posible.

Bajé mis maletas con cuidado de no hacer ruido, le dejaría una nota a mí mamá informándole que ya me había ido ya que ella se encontraba en su quinto sueño y bueno, ya me había despedido de ella la noche anterior. En todo eso tardé una hora. Debía estar en el aeropuerto mucho antes de la hora debida. Tomé el teléfono para llamar a una estación de taxis cuando empezaron a tocar la puerta ¿Quién podría ser a las cuatro de la mañana? Confusa me acerqué a abrir con el teléfono en mis manos, era un chico pelinegro, alto piel blanca y tatuaje de un cubo ¿Adivinaron?

-Sé que no es hora de visitas...pero...-Lo interrumpí.

-No necesito explicaciones, sólo ven y abrázame-Abrí mis brazos dejando que Sebastián me rodeara con los de él, me apegó a su cuerpo formando un cálido abrazo.

-Soy un tonto, creo que ya lo sabes-Lo decía mientras se separaba de mí. -A veces soy difícil de comprender.

-Lo sé Sebastián, eso me queda más que claro.

-Gracias supongo-Rió. -Déjame ayudarte a llevar tus maletas al coche.

- ¿Qué coche? -Dije mientras hacía una mueca graciosa lo cual hizo que Sebastián sonriera mostrando esa dentadura perfecta y hermosa.

- ¿Enserio crees que te dejaré irte en taxi? ¡Por favor! -Entró a casa haciéndome a un lado y tomó mis únicas dos maletas con ambas manos, era todo un chico fuerte y rápido salió metiéndolas en la parte trasera del auto. Yo salí y cerré la puerta de mi casa con llave. Sebastián abrió la puerta del copiloto y extendió su mano.

-Madame... puede subir-Tomé su mano.

-Gracias caballero-Subí y cerré la puerta.

El camino hacia el aeropuerto fue el más largo de toda mi vida, nunca había tenido tantas ganas de llegar a éste. Sebastián cargó mis maletas hasta el final. Hasta el detector de metales, donde fue nuestra despedida después de haber escuchado por segunda vez el aviso de despegue.

-Pasajeros con destino a México D.F, el avión está a punto de despegar... favor de abordar-Sentí escalofríos, Sebastián me abrazó con fuerza.

-Cuídate mucho y cualquier cosa, escuchame bien ¡Cualquier cosa! -Me tomó de los hombros. -No dudes en llamarme, yo estaré dispuesto a ir por ti si así lo quieres.

-Gracias Sebas, no podría tener un mejor amigo que tú-Le di un beso en la mejilla y me fui alejando poco a poco de él hasta que fuera imposible de ver.

Subí a ése avión al cual esperaba verlo reventar de gente pero no fue así, había pocas personas. Tomé mi respectivo asiento, que era muy cómo por cierto, me puse mis auriculares y cerré mis ojos, estaba agotada.

Amaba dormir en los viajes porque cuando despertaba era como '¿Ya llegamos?' esa sensación de que no ha pasado nada de tiempo. Con mis ojos cerrados lo único que hacía era imaginar el momento en el que vería a Mario, aún me era imposible creer que esta historia maravillosa estuviera realmente sucediendo. Era algo... increíble. Hasta que una vibración en mi bolsillo me hizo despertar, una llamada entrante, contesté con el manos libres.

- ¿Hola? -Dije soñolienta.

-Ah con que vas dormida-Rió. -Sólo te aviso que ya estoy en el aeropuerto esperándote, el chico más raro que veas, ése soy yo.

-Hmm está bien Juanpa, ahora déjame dormir-Colgué. Me podía imaginar a Juanpa y su expresión pero mi sueño era más grande. Justo cerré mis ojos cuando tocaron mi hombro ¿Y ahora qué?

-Señorita-Giré, era una de las azafatas del avión. -Qué pena pero... hace diez minutos el avión aterrizó.

- ¿¡Qué¡? Usted está bromeando-Me levanté golpeándome la cabeza. -Auch.

-No, todos ya bajaron-Rió. -Qué bueno que despertó por su cuenta, no sabía cómo hacerlo.

Al instante se alejó y yo me bajé del avión lo más rápido que pude y llena de vergüenza. Fui a recoger mis maletas y comencé a dar vueltas por el aeropuerto. Buscaba con mi mirada al chico más raro que pudiera encontrar tal y como dijo Juanpa, bueno quizá traía algún ridículo disfraz, mientras miraba a todos lados sentí una mano tocar mi hombro, volteé a ver y era... ¿Daniel?

-Hola _____, Juan Pablo me mandó por ti-Rió. -Supongo que ya sabías que vendría a recogerte.

-Ah- ¡Claro! Juanpa me lo había dicho antes... con que a eso se refería con el 'chico más raro' ¡Qué grosero eres Juan Pablo. Regresé de mi lapso mental. -Sí... Juanpa me lo había dicho, pero no te encontraba por ningún lado-Reí.

-Déjame ayudarte-Tomó ambas maletas-Ven, el coche está por acá-Lo seguí, caminamos unos veinte metros y llegamos a una camioneta color negra, Daniel subió las maletas y me abrió la puerta para subir. Después el hizo lo mismo por su lado.

- ¿Y cómo te fue en el viaje? -Dijo encendiendo el coche.

-Bien... me quedé dormida completamente que no lo sentí... ni cuando aterrizó, ni cuando despegó.

- ¡Wow! Debes tener el sueño pesado igual que Saak-Rió. -Ni un terremoto lo despertaría-Decía mientras manejaba.

-Y ¿A dónde vamos? -Dije yo.

-A los estudios, donde está Mario-Rió. - ¿Ahí debo llevarte cierto?

-Hmm creo que sí, no sé qué planes se trae Juanpa.

-Él está ahí también, él, Mario, Saak y próximamente nosotros. Mario no tiene ni idea de la sorpresa que le darás, ¡Y me alegro! No sabe decir otra cosa que no sea "______, ______, ______"

-Wow-Reí. -Muero por verlo.

En cuestión de minutos estábamos bajando del coche que Daniel ya había estacionado. Las maletas las dejaríamos ahí hasta que me encontrara con Juanpa y me dijera a qué hotel me dejarían. Me indicó en dónde estaban las oficinas y ¡Todo! yo tenía que llegar por mí misma y acepté.

Mario Versión.

Abrí la puerta de la oficina de juntas, donde se encontraba la producción y no podía faltar el estúpido de Russel... me preguntaba si su primer nombre era 'Estúpido'.

- ¿Qué ocurre? Juanpa me dijo que querían hablar conmigo a solas.

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Un dulce amor - 'Mario Bautista'Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora