Capítulo 62 "Take a bow"

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MARATÓN 4/5

—Sólo quería protegerte, y si lo quiero seguir haciendo debo callar—Decía Mario con las manos en sus bolsillos mientras caminaba.

—Entonces calla y deja que mi odio hacia ti aumente.

— ¿Por qué deberías odiarme?

—La pregunta aquí es ¿Por qué no debería?

—Hagamos algo—Se detuvo. —Escúchame. Yo no te diré nada hasta que tú no me digas que me amas.

—Eso ya fue hace tiempo Mario, los sentimientos cambian, no te iba a estar esperando por siempre después de cómo me trataste.

—Entonces—Cerró sus ojos con mucha fuerza y deslizó su mano por mi cintura. —Entonces ¿Ya no sientes nada por mí? ¿Ahora Zurita te tiene hechizada?

Me sentía liberada hasta que sus ojos se abrieron y no despegaron su vista de mí al igual que yo tampoco dejé de mirarlos, eran hermosos.

—No es Juanpa—Esquivé su mirada.

— ¡Sebastián! —Contestó al instante. —Él... lo hizo.

Yo no contesté, preferí callar.

—Mírame _____ —Colocó su mano en mi mentón para después hacerme ver su rostro, su perfecto rostro.

— ¡No Mario! —Me separé de él y caminé con más rapidez aunque, era inútil ya que estábamos en medio de la nada y de todas maneras me alcanzaría en cualquier momento.

Y así lo hizo, cuando menos lo imaginé Mario seguía caminando junto a mí, sin decir una sola palabra, era un silencio incómodo.

—Me obligaron a dejarte—Comentó, rompiendo el silencio que había entre nosotros yo lo miré confundida esperando que el prosiguiera. —Desde el día de nuestra primera gran discusión. Si no te dejaba te harían daño, así que decidí hacerlo.

—Eso es ilógico, me estas mintiendo.

—No, no lo hago, Amanda es actriz, mi 'novia' pública, la detesto con todas mis fuerzas al igual que todos los productores.

—Ahora entiendo todo—Dije irónicamente. —Sería egoísta de mi parte estorbarte en tu trabajo, no soy la chica perfecta.

— ¿Qué quieres decir con eso?

—Nada Mario.

— ¡Ya basta! —Se paró justo frente a mí. —Yo te amo, nunca dejé de hacerlo y sé que tú también a mí, no pudiste olvidarme tan fácil, dime que no—Me tomó de los hombros.

Justo en ése momento comenzó a llover de nuevo, con la misma intensidad que la anterior, no podía reaccionar, tenía miles de cosas en mi mente que no me dejaban pensar con claridad.

—Debes creerme.

—No sé qué pensar... no sé si volverás a fallarme.

—Mira—Sacó justo de su bolsillo una cadena, casi podía adivinar de qué se trataba. La colocó con delicadeza sobre mis manos mojadas, ya estaba toda mojada, no importaba más.

— ¿Recuerdas esto? —Yo asentí con mis ojos cristalizados. —No sé cómo llegó a mí... un día llegué y...—Lo interrumpí.

—Estaba ahí—Completé. —Me sucedió lo mismo, con el saco color azul que me prestaste.

Juan Pablo Z. Versión.

La lluvia era cada vez más fuerte cuando llegué de nuevo a casa, me moría de preocupación el haberlos dejado ahí, pero bueno, Mario traía celular y no entendía el por qué aún no me había llamado. Sólo espero que no llegue ninguno de los chicos porque moriré.

—Hola —Shit, la voz de Daniel, ya estoy delirando. — ¿Juanpa? —Tocaron mi hombro, lo cual hizo que me espantara.

—Da...Daniel... ¿Qué te trae por aquí buen amigo?

—Aquí vivo... ¿Y Mario? ¿Y ____? ¿Cómo te fue en el viaje?

—Bien—Dije fríamente.

—No me contestaste las otras dos preguntas, ¿Dónde están?

—Salieron a pasear.

—Wow ¡Qué bien!... ¿Sabes que es lo más extraño de todo esto?

— ¿¡Qué!? —Dije alzando mi voz exaltado.

—Que estés sudando y estamos a 15 grados, ¿Estas mintiéndome? —La mirada de Daniel era muy difícil de engañar, me quedaban dos opciones, actuar como tonto y mentir, o decir la verdad y esperar una buena tunda.

—No, yo nunca te mentiría—Dije nervioso.

—Ahí va una mentira—Bufó. —Dime qué está ocurriendo.

—Mira nada más—Apunté hacia la nada. —Un avión... ¡Adiós! —Me levanté lo más rápido que pude para salir corriendo y no volver, pero Daniel fue aún más rápido que yo y me tomó de la camisa, lo cual hizo que me regresara y cayera al suelo.

—Me vas a decir, sí o sí.

Mario versión.

Era imposible convencer a ésta mujer, simplemente no quería darse cuenta que yo sufrí aún más sin ella.

— ¿Ya te perdí para siempre? Sólo dime que ya no me amas y te dejaré de molestar.

—Mario—Comenzó a llorar, era lo que más odiaba ver, a ella llorar, mi alma se destrozaba cada vez que eso ocurría. —Tengo miedo de volver a sufrir ¿entiendes? —Cubrió su rostro con sus manos. Yo sólo la abracé con fuerza.

—Perdóname, yo sé que no te merezco después de todo el daño que te hice, si me dieras otra oportunidad te demostraría que te amo, ya no me importa nada de lo que se nos pueda interponer. Sería un idiota si te dejara ir de nuevo.

—Doblemente idiota—Susurró. ¿Eso quería decir que...?

— ¿Qué? —Ella se separó de mí y al mismo tiempo que dio un salto lanzándose a mí, rodeó mi cintura con sus piernas y yo la sostuve; después de eso pude sentir sus labios sobre los míos, me había robado un beso, mi hermosa ______, al fin, después de meses...

— ¡Te amo Mario Bau! —Dijo con su voz elevada, con su sonrisa, su mirada tan tierna hacia mí. Millones de emociones combinadas dentro de mí que no eran posibles de explicar.

—Yo te amo más mi amor—Le di un pequeño beso, luego ella se bajó con delicadeza nuevamente y me abrazó.

—Debes prometerme que nunca nos volveremos a separar—Dijo aún abrazándome, era tan tierna, como si un enano estuviera abrazándome.

—Nunca más

Un dulce amor - 'Mario Bautista'Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora