Esto era escalofriante en verdad, ni siquiera podía imaginar qué sucedería después de todo.
La dirección me era desconocida a pesar de llevar tiempo viviendo en México, lo extraño era que la fecha era no muy cercana, era dentro de dos semanas.
Cuando de pronto sentí que la puerta de mi habitación se abría y le había puesto llave, escondí las cosas debajo de una almohada con rapidez, en eso Juanpa entró.
—Hola Mario—Observaba con detenimiento cada lugar de la habitación.
—Hmm hola... —Mis nervios eran terriblemente delatadores.
— ¿Ocurre algo?
—No nada.
— ¿Qué hacías? —Se sentó junto a mí... justo enseguida de la almohada.
—Leía... un libro de terror.
—Ah y ese libro supongo que estaba emocionante—Rió. —Te ves tan alterado.
—Si... ¡No!
—Deja de contradecirte, no sabía que te ponía nervioso —Rió. —Cuida tu sexualidad amigo—Se burló y salió del cuarto, yo en ese instante cerré la puerta con llave de nuevo deseando que no volviera nunca.
Tu versión.
Muchas cosas habían cambiado conforme el tiempo pasaba, yo me alejé de todo lo que fuera televisión, chismes, Internet. Dejé de lado cualquier medio en el que pudiera ver a Mario, aunque era imposible a veces.
Intenté algo que me parecía imposible: darle una oportunidad no a Adam, si no a Sebastián, ¡Qué sorpresas de la vida!
El invierno se aproximaba aceleradamente, después de las últimas vacaciones que no me fueron tan bien, me hacía falta un descanso ¡Ya!
— ¡Último día de clases! —Dijo Sebastián detrás de mi dándome un beso en la mejilla.
—Lo sé, he contado los días para que sea hoy—Sonreí y giré para verlo. —Diciembre es mi mes favorito.
—El mío también y créeme que no lo digo para coincidir... me encanta Navidad—Rió.
— ¡Somos dos! —Guardé mis cuadernos en mi bolso y Sebastián me tomó de la mano para salir juntos del salón y decirle por fin 'adiós' a la escuela. Cuando salimos, me encontré con ésas tres chicas que tanto detestaba.
— ¡_____! —Escuché la chillante voz de Sahara.
—No te detengas—Me dijo Sebastián. —Finge que no la escuchaste.
—Demasiado tarde—Contesté deteniéndome. Luego, volteé a verla quien estaba sola, sin sus otras dos gatitas.
—Oye, quería disculparme por todos los malentendidos del semestre—Me miraba fijamente y parecía no estar fingiendo. —No me importa si me hablas o no, si conoces a famosos, sólo quiero disculparme y dejar de lado todo—Estiró su mano, la cual yo tomé.
—Me parece bien—Sonreí. —No más malentendidos, ¡Qué gusto Sahara!
—Sí.
—Bueno, nos vamos—Sebastián la soltó de mí y me empujó para que siguiéramos caminando.
—Okay, ¡Feliz navidad adelantada!—Alzó un poco su voz mientras nosotros caminábamos.
Sebastián me llevó hasta mi casa, en su coche, como era todos los días, llevábamos una vida planeada a veces.
—No me gusta que te hable Sahara... la conozco desde siempre, no quiere una tregua, quiere algo más—Dijo mientras me bajaba del coche.
—La que se engañará es ella, ya conozco a las de su especie—Reí. —No soy tan tonta.
—Eso espero—Me rodeó mi cintura con sus manos. Me incomodaba tanto esa situación, de que pasara a ser mi mejor amigo, mi hermano, para convertirse en mi pareja.
Se acercó a mí con intenciones de besarme, pero yo me alejé.
— ¿Qué ocurre?
—Nada... nada—Retrocedí. —Mira la hora—Miré el reloj imaginario de mi muñeca. —¡Es tardísimo! ¡Me voy! —Besé su mejilla y tomé la perilla de la puerta justo para entrar.
—Siempre es lo mismo, me evades—Bufó, yo me detuve. —Quizá todo fuera diferente si por ejemplo mi nombre fuera Mario Bautista.
— ¿Era necesario que lo mencionaras? —Dije molesta. —Siempre lo mencionas, el que debería olvidar a Mario ¡eres tú!
— ¡Ya me cansé _____! He intentado todo para enamorarte, he hecho miles de cosas y no sirve de nada, fui paciente, pero ya no puedo más. Es que... Mario con una simple sonrisa en su rostro lograba lo que yo no logro con miles de regalos.
—Yo te advertí que no funcionaría lo nuestro, tú quisiste dar tu paso drástico.
— ¿Entonces? ¿Qué piensas hacer al respecto para que esto funcione?
—Terminamos—Dije abriendo la puerta y entrando a casa dejando a Sebastián afuera y cerrando. Era mi amigo, sólo podría llegar a ser eso, nada más.
Corrí hacia mi habitación y cerré mi ventana con llave antes de que Sebas pudiera entrar a ella, luego bajé de nuevo y me senté en una de las sillas que estaban dentro de la biblioteca.
Oh recuerdos, miles de recuerdos... cuando Mario pretendía ser un vampiro conmigo. ¡Demonios! ¿Debo de pensar en él todo el tiempo? Debería superarlo, han pasado meses y de seguro él ya ni siquiera recuerda mi nombre. ¡Nunca me amó !
¡Nunca!
Esa frase... me la decía a mí misma todos los días y aún así seguía aferrándome a lo imposible.
En uno de mis momentos de meditación, o sea... en una siesta en la biblioteca, mi celular comenzó a sonar, era ridículo que a pesar de que el tiempo pasó yo seguía con aquella ilusión de que al contestar sea esa voz, esa que hacía que mi corazón se acelerara.
Miré la pantalla... "Una llamada perdida de Zurita" ¡Bah! de seguro estaba haciendo fila en algún supermercado y no encontró a nadie más con quien desaburrirse. No contesté pero volvió a sonar, una y otra vez.
Hasta que acumulé ocho llamadas decidí contestar, entonces sí debía ser importante.
— ¡Zurita deja de llamar! No sabes otra cosa más que decir estupideces.
— ¿¡¡ _____ !!?
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(Si veo gente activa subo otro capitulo en un rato *reportence con un voto o comentario*)
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Un dulce amor - 'Mario Bautista'
أدب الهواة"¿Qué podría contarles de mí? En realidad soy la definición de timidez y torpeza; no podría explicar mis intentos fallidos por ser alguien mejor. Me he aceptado tal cual soy... seria muy seria, pero solamente cuando no me interesa de qué están habl...
