Capítulo 67 "Half"

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Cuando menos lo imaginé Mario y yo estábamos en un taxi rumbo a su casa, el día era muy frío y todas las personas actuaban con una serenidad impresionante a comparación de lo que había visto con anterioridad cuando Mario estaba presente.

Había lugares que recorríamos que yo tenía una ligera sospecha que había estado ahí antes, muy vaga sospecha.

Era imposible, nunca había salido de mi hogar como para aparecer mágicamente en Puebla.

Al fin el coche se detuvo frente a una casa muy bella, llena de plantas y flores en el jardín de enfrente.

Mario abrió la puerta para salir y después me dio la mano para salir.

—Bienvenida a casa—Besó mi mejilla.

—Wow... es hermoso todo aquí.

—Espera a que conozcas por dentro—Tomó las cuatro maletas y caminamos hasta llegar a la puerta principal, donde Mario tocó un par de veces para que luego alguien abriera la puerta.

— ¡Bienvenidos!"Mario y yo nos miramos automáticamente... nunca imaginé que quien estaba detrás de esa puerta fuera...

— ¿Madre? —Dije confusa.

—Señora... —Mario estaba igual que yo. Mi mamá se hizo a un lado riendo a carcajadas mientras se acercaba Gloria, la hermosa madre de Mario, era la primera vez que nos veíamos.

Ella se acercó.

—Mírala nada más—Le dijo a mi madre."Sigue igual de hermosa.

—No entiendo nada—Dijimos Mario y yo al unísono.

—Lo más confuso de todo es... tú—Le dije a mi madre. —Exigimos una explicación—Me crucé de brazos.

—Que sea ya—Mario me tomó de la cintura.

— _____, querida—Se acercó la mamá de Mario. — ¿No te acuerdas de mí?

—Claro... la he visto en cientos de fotos en internet—Contesté. —Enserio, rogaría por una buena explicación.

—Tomen asiento—Dijo mi madre.

Mario y yo nos sentamos juntos, mientras que ellas también lo hicieron, justo frente a nosotros.

Maura sacó una especie de libro gigante que tenía acomodado cerca de ella, como si supiera que iba a utilizarlo. Mario y yo sólo nos mirábamos.

—Gloria y yo... somos amigas de la universidad—Dijo mi mamá sonriente. —Yo estudié la universidad en Argentina, debido a una beca y no quise desaprovecharla.

— ¿¡Qué!? ¿Y por qué nunca me lo dijiste?

—Era divertido ver que la llamabas como 'tu suegra'—Ay vamos con mi madre descubriéndome en los peores momentos. Yo me sonrojé y Mario sólo me abrazó riendo. —Es broma—Dijo de nuevo mi mamá. —Creí que al menos tendrías un vago recuerdo de Mario.

—Mamá no entiendo.

—Quizá esto te refresque la memoria—Gloria cedió ése gran libro y lo puse en mis piernas, comencé a hojearlo, era un álbum de fotos, yo automáticamente miré a ellas dos y después a Mario.

—Ésta soy yo—Señalé con mi dedo.

—Y éste soy yo—Dijo Mario, señalando al niño pequeño que se encontraba comiendo una barra de chocolate junto a mí.

—Exacto—Dijeron las dos.

—Tu madre y yo nos hicimos muy buenas amigas—Dijo Gloria. — Tu madre Nos invitó a pasar una navidad con ustedes cuando vivian en el D.F, mucho antes de mudarse a New York, estaban muy pequeños, quizá por eso no recuerden nada.

—O sea que... yo ya conocía a Mario... ¡Ay no mamá te odio! Yo sabía que era una casualidad muy grande el hecho de que fueras tutora de Mario Bautista... — Dije bromeando, todos rieron al unísono. — ¿Cómo puedes estar tan tranquilo? —Miré a Mario asesinamente.

—A mí también me sorprende todo esto, pero exageras mi amor—Rió.

—Ahora que todo está aclarado—Dijo la madre de Mario. — _____ déjame abrazarte hermosa—Se puso de pie y yo le correspondí su abrazo, tenía un aura tan sereno.

—Y yo a ti Mario—Se levantó mi madre y lo abrazó, Mario sólo reía, como si le hubieran contado algún chiste.

—Tú me robaste a mi hija, yo te robo a tu hijo—Dijo mi mamá. Todos reímos.

(...)

—Amor—Escuché una voz que provenía del otro lado de la puerta; me levanté y abrí, entonces estaba Mario de pie mirándome. — ¿Estabas descansando?

—Estaba mirando por la ventana—Reí. —Creí que habías ido a dormir después del viaje.

—Nop, dormí todo el camino ¿Crees que tengo sueño aún? —Alzó sus cejas. —Tú mamá y mi mamá salieron a comprar las cosas.

— ¿Qué cosas?

—Mañana es veinticuatro—Me fulminó con la mirada, bromeando obviamente. —Tenemos que hablar muy seriamente—Entró a la habitación y cerró con llave.

—Dime—Retrocedí.

—No—Dijo Mario...—Tú dime—Hizo una voz tan seductora, seguro quería provocarme, como siempre lo intentaba pero nunca lo lograba. —Dime...—Daba un paso al frente y yo retrocedía un paso. —... ¿Debes ser tan hermosa?

—Tú debes ser tan encantador... me estás malacostumbrando.

—Una princesa debe ser tratada como tal, y tu eres mi princesa, sólo mía.

—Y tú mi príncipe.

—Ya obscureció... ¿salimos? —Estiró su brazo para que pudiera rodearlo, tal como una dama y un caballero, y así lo hice.

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Este es el penultimo capitulo de esta novela espero les este gustando y bueno sea de su agrado el final que les tengo, sin mas, gracias por leerla y No olviden votar y comentar para que suba el Final... Nos vemos en el siguiente, esten Muy antentas :D

Un dulce amor - 'Mario Bautista'Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora