-Luego se le pasará-Dijo Joseph poniendo su mano en mi hombro, los tres me miraban desconcertados al igual que yo lo estaba.
La clase comenzó sin Sebastián. Y también terminó sin él.
No me interesé en lo más mínimo en buscarlo, ya sabía cómo era y bueno siempre tenía que andar tras de él. Decidí centrarme en pedir el permiso de faltar a la escuela y poder irme sin ningún problema y así fue.
Teniendo el permiso en mis manos fui a la cafetería a comer algo y después irme a casa ya que, no tenía nada que hacer, pedí un permiso por más días así descansaría un poco antes de irme a México. Estaba cansada de que cada paso que daba las personas estuvieran al pendiente, simplemente no podía entrar a la cafetería porque todos me miraban y comenzaban a hablar de mí; era incómodo que no tuvieran ni un gramo de discreción.
Compré algo de comer y me senté sola en una de las mesas más alejadas de la sociedad, donde al dar mi primer bocado sentí que alguien se acercó a mí, elevé mi mirada y ahí teníamos al querido Sebastián una vez más tragándose su orgullo; jaló una silla y se sentó frente a mí.
-No entraste a ninguna clase-Rompí el silencio. -Eso es un poco exagerado.
-Exagerado es que te quieras ir de la nada a México, sin ningún plan.
-Hace rato dijiste que estaba bien si me iba-Reí falsamente. -No te entiendo. Aparte, ¿Qué más da? Yo no te digo a donde vayas y a donde no, sólo te comenté, no te estaba pidiendo permiso.
-Haz lo que quieras, es tu vida-Se levantó de nuevo y se fue, bueno, creo que al parecer hoy me iría caminando. Esperé unos cinco minutos y me levanté también pero a la salida de la cafetería me acorralaron las tres mosqueteras.
-Serían tan amables de mover su trasero y dejarme pasar-Alcé mis cejas.
-Claro-Dijo Charlotte. -Antes tienes que escucharnos.
-Dense prisa niñitas, tengo asuntos que arreglar-Dije fingiendo algo de superioridad.
-Bueno, creo que todo el colegio sabe que conoces a Mario Bautista y probablemente a más famosos-Dijo susurrando Sahara, la pequeña niña hongo.
- ¿Cuál es tu punto? -Evadí el tema.
-Bueno, nos preguntábamos sí...-Decía Sophia abriendo su bolso y sacando tres sobres. -Le podrías dar esto a Mario y decirle que son para Juanpa- ¿Enserio? ¡Já! Ni que fuera quien para hacerles sus mandados.
-Hmm-Lo miré. -No creo que yo quiera darle eso a nadie-Reí. - ¿Enserio creen que le daré eso a Mario? ¡Nunca! y menos si provienen de ustedes.
-Mira, sólo obedece y cállate-Dijo Sahara, que pudiera manipular a sus otras dos sirvientas no significaba que a mí también me trataría igual.
-Bájale dos rayitas y te informo que acabas de perder tu boleto a 'El tren de Juanpa' con ésa actitud-Reí. -Tontas-Las empujé y caminé hacia afuera pero me regresaron al instante del cabello, oh no, han tocado mi cabello, no saben en la que se metieron.
- ¿Qué te pasa estúpida? -Me dirigí con la mirada baja, obvio hacia Charlotte.
-Tú harás lo que se te diga-Dijo la enana.
-Es mejor que me guardes respeto porque yo no soy una dulce princesita como tú que llora cuando se le rompe una uña. Yo te golpearé tu hermoso rostro y patearé tu deforme trasero ¿Okay? Okay-Conté hasta tres y seguí caminando dejándolas boquiabiertas, ya me tenían cansada de tanto drama.
Como era de esperarse Sebastián se fue dejándome aquí, en fin caminar un poco no le hace mal a nadie.
- ¡Ey! -Sentí unas manos en mi cintura, volteé y era Adam.
-Hola Adam.
- ¿Te irás caminando? -Dijo él mientras caminaba junto conmigo.
-Sí... Sebastián me dejó-Reí.
-Te acompaño, vivimos cerca después de todo.
- ¿Enserio? No lo había notado.
-Créeme que yo sí ¿Te ayudo?
-No hace falta, yo pued...
-No digas más-Tomó mi bolso y los libros que traía en las manos y se los llevó él, como todo buen caballero.
-Gracias-Sonreí.
-De nada, hmm disculpa que me entrometa pero ¿Sales con ése chico... Mario Bautista?
- ¿De dónde sacaste eso? -Enarqué mi ceja. -El día está algo nublado hoy ¿No? -Cambié de tema.
-No me evadas, dime... el otro día pareció haberse molestado porque te hablé.
- ¿Enserio? No, para nada, Mario no se molestó... ¿Debería? El nunca se molesta-Mentí, claro que se molesta por una simple persona que me pregunte la hora.
-Creí que sí.
- ¿Y qué querías decirme ése día? -Sonreí.
-Ya no importa, era... ya no importa-Repitió.
-Si tú lo dices...
(...)
Al llegar a casa lo primero que hice fue a listar mis cosas, no sabía cómo era el clima haya así que me llevé de todo tipo de ropa, y eso que sólo estaría una semana. Mi teléfono sonó de nuevo. Contesté. Antes de que pudiera decir algo, me ganó.
- _______ sólo te llamo para decirte que tus boletos están pagados, llegas, dices tu nombre y listo, el avión sale mañana a las cinco de la mañana.
-Wow, que tarde-Bromeé.
-Es que, es para que llegues a una hora... entendible a México-Rió. -Te dejo, ah y Daniel irá a recogerte mañana, nos vemos.
- ¡Adiós! -Colgó. La llamada más express de toda mi vida.
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Hola no olviden votar y comentar para que la siga, hasta el proximo capitulo :D
Muchas gracias por sus votos y por darse el tiempo de leer esta historia :3
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Un dulce amor - 'Mario Bautista'
Fan-Fiction"¿Qué podría contarles de mí? En realidad soy la definición de timidez y torpeza; no podría explicar mis intentos fallidos por ser alguien mejor. Me he aceptado tal cual soy... seria muy seria, pero solamente cuando no me interesa de qué están habl...
