Primera vez

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Podía sentir como Elsa pasaba sus manos por mi abdomen, acariciándolo con suaves y tiernos toques. Lleve mis manos a su espalda y poco a poco fui bajando el cierre de su vestido. Cuando logre bajarlo por completo pase mis manos por debajo de su ropa, acariciando su cuerpo, como Elsa había hecho con el mío.

Me topé con el seguro de su sostén y mis dedos (sin contar a mi amiguito de ahí abajo) me suplicaban que lo quitara, y así lo hice. —No sabes cuánto he deseado hacer esto —confesé mientras le besaba el cuello sutilmente.

—Yo deseaba lo mismo casi todo el tiempo.

La chica llevo sus manos a mi rostro y me atrajo para besarme. Sentí una corriente eléctrica bajando por mi espalda y una explosión de emociones estallaron en mi cuerpo. La tome por la cintura e inicie un juego apasionado de besos y caricias.

—Sabes que no tienes que hacer esto —dije contra sus labios; le di un último beso en la barbilla y la mire directo a esos hermosos ojos turquesa —Aun puedes arrepentirte, no me voy a molestar por eso.

—No tengo nada de que arrepentirme. Quiero que me hagas el amor Jack —susurró.

Me incline en su dirección y la besé con fuerza, mientras la pegaba a mi cuerpo. Mi novia arqueo la espalda y enrosco sus brazos alrededor de mi cuello. Pase mis manos por sus hombros y en un abrir y cerrar de ojos ambos estábamos completamente desnudos, solo cubiertos por las sabanas de su cama.

Una emoción muy fuerte se apodero de mis sentidos, y una adrenalina que hace mucho no sentía tomo control de mi cuerpo. Era la clase de adrenalina que solo experimentaba cuando caía en picada por los aires y luego volvía a volar a toda velocidad.

Besé los labios de Elsa dulcemente y luego me acomode para entrar en ella. No estaba seguro si esta era la primera vez de Elsa o no, pero solo estaba seguro de que si era la mía. Un completo nerviosismo se apoderó de mi cuerpo, jamás había estado en una situación así. ¿Debería de decirle que soy virgen? Titube un momento y sentí que mis mejillas ardían —Yo —comencé a decir —Esta es la primera vez que...

—Solo déjate llevar —me aconsejo Elsa.

Tome una bocanada de aire y poco a poco comencé a penetrarla. Me quede completamente quieto cuando sentí que Elsa había tensado el cuerpo. La sentía algo apretada y eso comenzó a lastimar mi miembro. Su respiración se cortó y de inmediato sentí que tenía que salir de ella.

—En verdad si no quieres...

—No es eso... solo que, duele. —me dijo mientras varias lagrimas resbalaba por sus mejilla. Pase mi pulgar por sus pómulos para limpiarlas y luego tape su boca con la mía. Elsa movió sus caderas y en ese momento deje que mi cuerpo hiciera todo.

Cuando al fin estuve dentro de Elsa sentí una sensación de satisfacción y de placer, ya que nunca antes había tenido un encuentro sexual con una mujer. Era algo increíble poder sentir el interior de Elsa, que para mi sorpresa era cálido. Comencé a entrar y salir de ella: cuidando de no lastimarla. Bese su barbilla y después me concentre en su cuello.

—Ahh —gimió.

Sentí un rubor en mis mejillas y un calor extremo comenzó a hacerse presente en todo mi cuerpo. La bese con más fuerza y rápidamente comencé a aumentar la velocidad de las embestidas. Elsa se mordía los labios para tratar de no gemir cada vez que entraba y salía de ella, pero era inútil.

Sus manos bajaron por mi abdomen y subieron por mi espalda, causando que gimiera sutilmente y la penetrara más fuerte. Me encantaba la sensación de estar dentro de Elsa, no sé cómo describirlo, es... algo maravilloso, era como sentirme completo.

Una nueva ola de preguntas bombardearon mi mente ¿Lo estaré haciendo bien? ¿Le estará gustando? ¿Estará fingiendo que le gusta lo que le hago? ¿Durare lo suficiente?

Sacudí mi cabeza para alejar aquellos pensamientos de novato y continúe haciéndole el amor. Pase mis manos por su vientre y apreté sus pechos ligeramente, causando que ella gimiera.

Me moví más rápido y fuerte dentro de ella, pero de inmediato trate de tranquilizar mi excitación, ya que podría estarle lastimando y eso era lo último que quería. Mi novia alzo la vista para verme y me sonrió gentilmente —Jack, no me voy a romper si lo haces con más fuerza —aseguró.

Sujete sus caderas y las empuje con fuerza contra mi erección, penetrándola lo más profundo que puede. Elsa gimió mientras enterraba las uñas en mi espalda y arqueaba la espalda. Comencé a moverme dentro y fuera de ella, a la vez que soltaba una serie de gruñidos de placer que se combinaban con los gemidos de mi novia.

Elsa colocó una mano en su boca para tratar de callar su placer, pero creo que mis gruñidos no ayudaban. Coloco su otra mano en mi boca y yo aumente el ritmo de las embestidas.

Elsa gemina pero la voz se le ahogaba en la mano.

Quite su mano de mi boca con un manotazo y la bese agresivamente en los labios. De un momento a otro comencé a jadear como un perro, y pude ver que Elsa se encontraba bañada en una fina capa de sudor, sus mejillas estaban rojas y apretaba los ojos mientras callaban sus gemidos. El collar que tenía en el cuello se había posado en su pecho y se movía rítmicamente con mis embestidas.

Sentí un fuerte estremecimiento en todo el cuerpo y de un momento a otro mis embestidas se convirtieron en rápidas y fuertes estocadas. Elsa comenzó a gemir más y más fuerte, tanto que taparnos la boca ya no era suficiente para callar el placer que ambos sentíamos en ese momento.

Sentí que mis muslos se tensaban y mi espalda se arqueo ligeramente. Fracciones de segundos después una oleada de adrenalina bajo por mi cuerpo y sentí la inmensa necesidad que poner muy duro el pene. Solté un fuerte gruñido y ahí fue cuando sentí que algo salía de adentró de mí y fue algo sensacional y placentero.

Me quede quiero unos segundos y luego salí de adentro de Elsa y me tumbe a su lado exhausto. — ¿Estas bien? —me preguntó mi novia mientras se cubría el cuerpo con las sabanas de la cama.

Asentí y la atraje para besarla. Comenzaron a darme unas enormes ganas de dormir, para poder descansar de aquella maravillosa experiencia. Abrace a Elsa por la espalda y recargue mi barbilla en su cabeza —Estoy bien ahora. En verdad no sabes cuándo te amo.

—Yo igual te amo.

En ese momento recordé lo que mi tío solía decir cuando teníamos "nuestras charlas de hombres"

Tomar a una mujer es como sentirse hombre —me decía —. Cuando al fin te folles a una mujer, no querrás hacer ninguna otra cosa que cogértela. —sé que las palabras pueden sonar vulgares pero en verdad tenía razón, después de estar con Elsa me sentía como un hombre en toda la extensión de la palabra.

—Yo... —titubé — Esta fue mi primera vez, y no sé si también fue la tuya —sentí que la cara me ardía por la pena de haberle dicho eso, y me preguntaba ¿Por qué mierda le había dicho eso? No, enserio ¿Por qué lo hice?

No necesite ver su cara para saber que había sonreído —Es la primera vez que hago el amor Jack. —dijo mientras se acurrucaba en mi pecho.

Solté un suspiro y me quede profundamente dormido.

MI GUARDIANA  [Jelsa]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora