Tatuaje

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Cuando regresamos al polo norte todo estaba bastante callado. Creo que ya deben de estar cenando porque Norte es bastante exigente en cuanto a horarios y puntualidad. Creo que es algo normal para alguien que tiene que tener todo el tiempo controlado, calculando variables para lograr entregar cada regalo a tiempo y también a las personas correctas. Aunque pienso que un poco de ayuda del padre tiempo no le habría venido nada mal.

Ahora que yo y Elsa volvíamos a estar juntos no dejaría que nada la apartara de mi lado, me aseguraría de controlar mis celos y también de ser menos curioso en cuanto a las cosas de las que no quiere hablar. Sé que lo último va a ser un poco más difícil ya que mi personalidad es muy curiosa y en cierto modo muy metiche.

—Supongo que tengo que hacer un esfuerzo —murmuré.

— ¿Un esfuerzo? ¿De qué?

—Oh. No es nada, solo pensé en voz alta —respondí sonriendo ligeramente.

Me incline hacia la dirección de Elsa y le di un beso en los labios el cual ella respondió inmediatamente. Me miró a los ojos un breve instante y luego se apartó causando mi extrañeza.

— ¿Estas bien? —pregunté.

—Déjame sola un momento; no me siento bien.

Eso me preocupo — ¿Te duele algo, luna de mi vida? Deja que te lleve a tu cuarto.

Tome la mano de Elsa pero ella la retrajo rápidamente.

— ¡Déjame sola!

La miré con algo de tristeza y di un paso hacia atrás — ¿Por qué? ... Yo pensé... creí que después de lo que paso habíamos regresando y que...

Elsa frunció el ceño y luego oculto su rostro tras sus manos. —Perdóname. No quise hablarte de ese modo —dijo.

Suspire y me acerque de nuevo a ella. Le tome por los hombros y con cuidado aparte sus manos para verle el rostro. — ¿Estas bien?

La chica me miró de reojo y negó con la cabeza al mismo tiempo que empezaba a llorar. Apretó los labios como si así pudiera recuperar el temple que siempre ha tenido pero lo único que logro fue que más lágrimas cayeran por sus mejillas.

— ¿Por qué eres tan inocente y bueno? —preguntó con la voz llena de rabia. Me lanzo una mirada de odio combinada con tristeza. — ¿Por qué me enamore de alguien tan bueno como tú? ¿Porque tuviste que fijarte en alguien tan mala como yo?

—N-no lo sé. Solo sé que te amo más que a mi vida y estaría dispuesto a dar todo por ti. No puedo dejarte, Elsa; porque te has clavado en mi alma tan profundó que si trato de arrancarte terminare matándome —respondí con total honestidad.

Lo que le dije a Elsa no pareció haberla reconfortado, sino más bien hacerla sentir culpable y molesta, o eso me decia su mirada.

Ella apretó los dientes y golpeo mi pecho con ambas manos al mismo tiempo que se lamentaba furiosa — ¿¡Porque no me odias!? —gritó con enojo y tristeza.

Miré su rostro y trate de analizar cada una de sus facciones. Lo que dijo me hizo sentir mal, pero no mal por mí mismo; si no por ella. Yo le estaba causando todo esto. Yo había causado todo ese huracán de emociones confusas dentro de ella y Elsa había hecho lo mismo dentro de mí.

Con algo de temor acaricie su mejilla y le limpie las lágrimas.

—No puedo. Ya lo intente pero es inútil. Te amo demasiado como para odiarte.

MI GUARDIANA  [Jelsa]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora