David condujo veloz. Se saltó algún que otro semáforo tras asegurarse de que no venía nadie por ningún lado. Jamás haría algo que pudiese poner en peligro a Verónica, aunque simplemente por estar juntos ya estaban en peligro.
El chico aparcó la moto en la calle de Verónica y se quedo quieto mientras ella se bajaba. Dejó que la chica le besase y creyese que se despedirían ahí.
-Gracias por traerme David.-le agradeció con una sonrisa algo cansada pero sumamente ilusionada.
Él se la quedó mirando con suficiencia, con los pómulos altos y la barbilla algo elevada, con una segura sonrisa que conseguía abrirle cualquier puerta.
-¿No vas a invitarme a pasar?
Ella se irguió nerviosa. La pregunta la había pillado por sorpresa.
-Te prometo que no haré nada que no quieras.-añadió él, bajándose de la moto con su musculoso cuerpo y atrayéndola hacia él mientras acariciaba su espalda y le besaba el cuello.- Hasta ahora he sido respetuoso, te prometo que si quieres seguiré siéndolo, aunque quiera arrancarte la ropa a bocados.
Verónica se estremeció mientras notaba sus manos expertas bajando por su estómago. Ella agarró su mano con la suya y la apretó con fuerza. Él simplemente sonrió y la giró, encarándose a ella y besándola con fuerza y luego cada vez más suave, hasta que el beso se convirtió en el roce de dos labios que bailaban bajo la luna.
-Está bien, entra, pero no te sobrepases conmigo.
El rió ante aquella expresión, mientras la seguía con la mirada para luego ir tras ella hasta la entrada. Verónica empezó a meter la llave en la cerradura, y David la apretó contra él desde atrás, volviéndola loca mientras acariciaba su vientre. La chica se intentó centrar en meter la llave, nerviosa y eufórica al mismo tiempo. Iba a dormir con David, con ese chico que tenía locas a la mayoría de las chicas de su edad. El chico comenzó a acariciarle la pierna derecha mientras que mantenía su otra mano en el abdomen de Verónica, aprisionándolo con fuerza.
-Te prometo que lo intentaré.-fue lo único que dijo antes de besarle el cuello y de que la puerta se abriese.
Verónica se giró hacia él, y colocó sus manos en su oscuro cabello y volvió a besarlo. Ni tan siquiera se le había pasado por la imaginación que alguien pudiese oler tan bien. La lluvia que aún caía y que a ninguno de los dos parecía importarles los tenía empapados de pies a cabeza. David enredó sus dedos en el cabello de Verónica y tiró de él hacia atrás, dejando su cuello a la vista de sus labios, donde los posó suavemente mientras deslizaba sus manos por todo el cuerpo de la chica. Verónica lo sentía por todas partes, por todos lados, en cada respiración y en cada instante estaba él. En cada segundo que sus manos descubrían lugares de su cuerpo que ni ella misma había tocado jamás. David la cogió en peso, abriendo sus piernas al hacerlo y agarrándola por los muslos.
-Quiero hacerte mía en cada rincón y a todas horas. No quiero que sepas donde acabas tú y donde empiezo yo, ¿me oyes?
Ella gimió y le agarró el cabello con fuerza, con una sensación de poder que jamás había tenido en su vida. Tal vez por eso le costó tantísimo decir las siguientes palabras.
-Quiero que lo hagas, David, quiero que lo hagas, pero no hoy, ni así.
Ambos se sonrieron en la entrada de la casa, empapados. Ella con una sonrisa que quería decir no te enfades, tengo tantas ganas como tú pero quiero conocerte un poco más, y el con una media sonrisa y las cejas en alto.
-Tenía que intentarlo, ojos azules. Ve a ducharte, o cogerás una pulmonía.
Verónica se percató de su cambio de actitud, ahora algo más serio, pero se sintió agradecida de que respetase su opinión. Como debía de ser. Obedeció al chico pensando que habría pasado si realmente no hubiese parado, si hubiese continuado. Se estremeció solo de pensarlo. Ella no era capaz de imaginarse ese momento, en el que seguía pensando cuando el agua comenzó a caer por su desnudo cuerpo, deslizándose entre sus curvas y evadiéndola de todo menos de ese chico que tanto efecto tenía en ella. Como una medicina o como el peor de los venenos.
David se sentó en la cama de Verónica, no queriendo ser irrespetuoso y trató de calmarse. Se había secado un poco el pelo con una toalla, pero el tener el cabello desgarbado tan sólo le daba un aire aún más salvaje y atractivo.
Cuando estaba con Verónica tan solo existía ella, como si ni tan siquiera su vida ni su pasado importasen. Sólo ese instante en el que se perdía en aquellos ojos azules oscuros. Casi imposibles.
La droga, los robos, el dinero, los coches robados, el tráfico de personas al que se dedicaba su jefe, la prostitución, Maek, Sasha, Jota, Darren, Don Giovin, Cat, nada. Nada de eso le importaba en aquel momento en el que la tenía delante. Se pasó una mano por la barbilla, serio cada vez que recordaba con culpa donde la estaba metiendo, en que clase de mundo iba a entrar ella por él. Alejó esas ideas de la cabeza, o al menos lo intentó, ya que un pellizco de culpa seguía apretándole el pecho cuando la chica entró con una toalla en la cabeza y otra cubriéndole el cuerpo. Ya hablarían de su mundo en otro momento. E iba a aplazar ese momento todo lo que pudiese.
-Me estás tentando ojos azules.
Ella le sonrió.
-No todo lo que hace una mujer tiene la intención de tentar a un hombre.- le dijo intentando tener algo de maldad al mismo tiempo que queriéndolo buscar.- Toda mi ropa está en esta habitación, por eso he entrado así, malpensado.
David le devolvió la sonrisa. Verónica no se parecía en nada a lo que él estaba acostumbrado. Era una chica que no quería llamar la atención, ni buscar ningún problema con nadie. Ni mucho menos provocar a nadie, al menos no en aquel momento en el que aún no sabía nada de él.
David la observó sacar un pijama corto a pesar de que ya estaban en Otoño y él se giró sin que ella se lo pidiese. Dejándole intimidad.
-No creía que fueses de esa clase de chicos que miraban a otro lado cuando una chica se cambia delante de ellos.
Él volvió a mirarla.
-A ti te respeto, y no voy a hacer eso hasta que tú no me des permiso para hacerlo.
Ella se acercó a él y se sentó en el colchón, sobre él. Puso sus manos alrededor de su cuello y se colocó muy cerca de él.
-¿Quien te ha pegado?
David frunció los labios.
-Si esto avanza, te prometo que te lo contaré.
Ella cerró los ojos, algo asustada porque lo suyo con aquel chico no saliese bien.
-¿Vas en serio conmigo?
Él la miró y le sonrió.
-¿No quieres saber por qué me han pegado? -dijo divertido, cambiando de tema.
-Nunca hay una excusa para pegar a nadie.-le dijo seria.
David cambió su expresión a la sorpresa. Aquella respuesta sólo podía dársela ella en aquel momento.
-No he ido más serio con alguien en mi vida.
Gracias por leer, os prometo cosas más interesante en los próximos capítulos. Los iré subiendo a lo largo de la semana que viene, ya tengo varios escritos jejeje. Un abrazo y feliz día!!!
Instagram: itssarahmey
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Ciudad de niebla© |TERMINADA| (1)
Novela JuvenilHISTORIA COMPLETA. Primera parte de la saga ciudades. #1 en amar desde el 19/01/2019 hasta el 18/12/2019 #1 en riesgo desde el 20/12/19 al 05/02/20 #1 en narcotrafico 10/07/2019 #1 en chicosmalos 5/10/2019 Italiano de ojos grises y cabello oscuro...
