David hacía su guardia de por la mañana. Le había pedido a Jota que se quedase con Cat. El chico recordó cómo la había bañado y la había obligado a comer un trozo de manzana, ya que la chica se negaba a comer. Le había pasado una manopla por todo el cuerpo, con algo de jabón que iba poniendo en un pequeño barreño con agua. Había visto sus heridas y había tenido que salir de aquella habitación conteniendo las nauseas de la ansiedad al ver que tenía puntos alrededor del ano. Aquella chica no se merecía eso. Nadie se merecía aquello. Tuvo que salir, aguantar un grito para no llamar la atención y pegarle al primer borracho que pasó por su lado. Luego a otro y luego a otro. Tenía tanta rabia contenida que si no fuese porque no quería dejar sola a la chica se habría pasado días y días peleándose con cada persona que se le hubiese cruzado. En ese momento ni tan siquiera podía pensar en Verónica. Sólo la imagen de Cat y su mal estado ocupaban su mente. Jamás habría pensado que ella era su águila. O tal vez una de ellas. No sabía a cuantas más personas tendría Maek espiándolo, siguiendo sus movimientos por si en algún momento alguna idea de rebelión pasaba por su mente.
David se había dejado caer en el suelo, con las manos en la cabeza y de cuclillas, pensando que si Cat hubiese hecho bien su papel de águila, su jefe ya lo habría matado al haberle dicho varias veces a la chica que iba a hacer todo lo posible para sacarla de ahí.
David sonrió y movió la cabeza hacia los lados. Su jefe no tenía ni idea de lo que había despertado en él. Era como si Cobra hubiese estado dormido dentro de él durante mucho tiempo y hubiese despertado con rabia contenida. Tenía tanta sed de sangre que ni tan siquiera se reconocía. Miró la sangre del tercer borracho tirado en el suelo. Le sangraba la boca y tenía varios dientes fuera de ella, y aún así tan sólo quería seguir pegándole. Pegándole por todo, pero sobre todo por Cat.
Su jefe no sabía lo que había despertado, pero él tampoco conocía de todo lo que era capaz su jefe ni la gran cantidad de contactos que tenía. David no podía ni hacerse una idea, pero sabía muy bien que un negocio como el de Maek no se montaba de la noche a la mañana y que durante el camino había tenido que hacer casi tantos enemigos como aliados.
David se agachó cerca de la balaustrada, con unos prismáticos en la mano. Cualquier otro sería facilmente visible, pero David se había asegurado de que sus hombres hubiesen colocado objetos estratégicamente durante esa semana en aquel lugar, como si fuesen los propios vecinos los que hubiesen ido subiendo las cosas para que cuando David tuviese que ir a hacer su guardia nadie lo viese.
David destacaba por controlarlo todo y por el don de convencer a las personas para hacer lo que él quería, y eso era algo que pensaba aprovechar, aunque tuviese que usar su don con su propio jefe. Lo de Cat tan sólo había abierto una guerra entre ambos, pero hasta que estuviese mínimamente seguro de que podía ganarla, seguiría actuando bajo sus órdenes y sin darle ningún motivo para sospechar. No más. Ni uno mas.
Dejando de recordar aquel momento, en la balaustrada, David vio a su objetivo salir de un coche color negro con los cristales tintados. Un mercedes. El chico sonrió, no fue una sonrisa feliz, sino una de esas que se esbozan cuando pasa algo que sabes que va a pasar. Nadie le dijo que ese hombre iba en ese coche. No le hacía falta. David tenía un instinto audaz para saber como eran las personas. La única vez que habló con ese hombre le bastó para saber que jamás iría con un coche que no fuese de clase alta, y que era la típica persona que necesitaba un chófer para darse importancia. Había elegido un mercedes, de su amplia variedad de coches, simplemente para no llamar demasiado la atención en ese barrio. Pero sabía que aunque escogiese un coche de una clase un poco más baja a la que estaba acostumbrado, jamás iría en uno que no le diese algo de clase. Aquello era imprescindible para ese hombre. Lo vio entrar en el hotel y fue suficiente para que David diese la orden a uno de sus hombres para que lo siguiese. Erick, un chico alto y con unas gafas de sol, vestido de forma formal con un traje de chaqueta entró en el hotel tras ese hombre. Erick tan sólo era uno mas en su plan, ya que tenía a multiples hombres desplegados por la zona. David cerró los ojos y volvió a revivir el momento en el que volvió a la habitación de nuevo, con Cat. La manopla seguía en el mismo sitio donde él la dejó al verle los puntos, y ella seguía en la cama en la misma posición, así que se limitó a seguir lo que había empezado. Joder, Cat era preciosa, en todos y cada uno de los sentidos, y tenía un corazón enorme para estar en un lugar como ese.
Apretó los puños mientras confiaba en que Erick hiciese bien su trabajo. Si se equivocaba, David estaba dispuesto a tomarlo como conejillo de indias para volver a hacerse respetar. Lo sentía por él, pero era lo que debía de hacer. Si había águilas observándolo, les haría temerle.
Lo prometido es deuda. Gracias por leer, mañana o pasado subo otro mas largo que este último. En un principio este capítulo y el anterior eran uno solo, pero como son personajes distintos decidí separarlos. Un beso enorme!!!
Instagram: itssarahmey
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Ciudad de niebla© |TERMINADA| (1)
Novela JuvenilHISTORIA COMPLETA. Primera parte de la saga ciudades. #1 en amar desde el 19/01/2019 hasta el 18/12/2019 #1 en riesgo desde el 20/12/19 al 05/02/20 #1 en narcotrafico 10/07/2019 #1 en chicosmalos 5/10/2019 Italiano de ojos grises y cabello oscuro...
