Agosto 1983.

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Capitulo 33: Agosto 1983.

El tiempo había pasado tan velozmente para Petunia que no podía creer que ya llevaba un año y seis meses con Mike.

Aunque la casa de Mike estaba enfrente a la de Petunia, él pasaba más tiempo en la de ella que en la suya, disfrutando de cada momento con su novia y el hijo de ésta, a quien quería como si fuera suyo, por lo que había decidido ponerla en venta y directamente mudarse con ellos. Una familia muy especial había comprado la casa, un matrimonio con dos hijas. Los magos no podían creerlo al ver a los Greengrass siendo vecinos de Petunia, pero rápidamente entablaron una relación con ellos y los invitaron a sus reuniones familiares.

Lo único que nublaba sus días de felicidad eran esos fines de semana de fin de mes en los que debían llevar al pequeño a la casa de los Potter para que Vernon fuera a visitarlo. Benjamín siempre volvía llorando y tardaban horas en reanimarlo, lo que hacía enojar a la pareja.

Era primero de agosto y Benjamín había cumplido tres años hacia una semana, quedando maravillado con los regalos que había recibido, aunque no era su contenido lo que le interesaba, sino sus cajas, donde se metía y ocultaba de su madre cada vez que ella decía que era hora del baño. Cada vez que esto pasaba, la rubia llamaba a su novio, el único que podía controlar a su hijo, cargándolo a la bañera y metiéndose con él a jugar a que eran piratas que surcaban el mar en sus barcos de juguete.

Petunia escuchaba las risas de Ben y Mike mientras se arreglaba en su dormitorio, esa noche ella y su novio saldrían a cenar dejando al pequeño con los Granger. Mike le había prometido una cena romántica y luego una salida al teatro y no podía estar más ansiosa por salir. Esos gestos eran los que más la enamoraban de él.

-¡Mira que limpio que quedó este pequeñín!-Exclamó Mike entrando con Benjamín en brazos, ambos vestidos solamente con una toalla. Petunia no pudo evitar escanear el cuerpo de su novio, mordiéndose el labio fuertemente al ver las gotas de agua resbalar por su torso. –No me mires así Tuney, el niño está aquí.-Su sonrisa coqueta la hizo sonrojarse, esquivando su mirada y volviendo a su tarea anterior. - ¿Qué te vas a poner hoy?-Le preguntó a Ben colocándolo en la cama y observándolo fijamente.

-¡Taje!-Gritó aplaudiendo fuertemente.

-¿Un traje?-Mike hizo una pose pensativa y luego de unos minutos asintió.- Si, te verás genial con un traje igual al mío.-

-Mike, es para ir a aquí al lado, un traje es mucho.-Se quejó Petunia delineando sus ojos.

-¡Pero estaremos combinados!- Dijo como si fuera algo obvio para tener en cuenta.- Definitivamente se va a poner un traje. Él lo quiere y yo también. Somos dos contra uno.- Petunia volteó los ojos y suspiró, girándose hacia ellos que la miraban con ojos suplicantes.

-Está bien. Pero más le vale que no se lo manche porque me voy a enojar mucho.-Señaló a su hijo con el dedo índice y el pequeña asintió sabiendo que su madre enserio se enojaría. -¿Sabes dónde está?-Le preguntó a su novio quien inmediatamente salió corriendo al cuerpo de Ben y volvió sosteniéndose la toalla con una mano y una percha con un impecable traje negro en la otra.

Media hora más tarde, los tres estaban saliendo de la casa, Petunia llevaba un largo vestido azul de seda mientras Mike y Ben dos idénticos trajes negros con un moño rojo. Caminaron hacia la casa Granger y tocaron la puerta, esperando ansiosos a que sus amigos aparecieran.

-¡Pero qué bello estás Ben!-Exclamó Jean al abrir la puerta, estirando sus brazos hacia el pequeño, que rápidamente se tiró hacia su tía, abrazándola del cuello.- Pásenla bien, nosotros veremos algunos dibujos en la televisión mientras comemos muchos dulces y nos iremos a dormir después de las doce.-Bromeó y Ben aplaudió fuertemente entusiasmado con la idea.

Tiempo HechizadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora