16. Completamente colada

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"El amanecer es siempre una esperanza para los hombres."

"Diecisiete"

Capítulo XVI: Completamente colada 

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Diecisiete y Ruby miraban el fuego de la chimenea, abrazados en el viejo sofá de la cabaña del cortafuegos. Viendo la actitud tranquila de ambos nadie diría que hacía apenas una hora Ruby había vivido un infierno y Diecisiete había guiado hasta su muerte al mal nacido que había intentado matarla.

Él rodeaba, despreocupadamente, la espalda de Ruby con un brazo, ella, recostada sobre el pecho de él, los dedos de ambos entrelazados, y las piernas de ella sobre la de Diecisiete. Ruby necesitaba estar así, fundirse con él. Su proximidad era lo que la serenaba.

Y él lo sabía.

—Tengo que localizar el coche que el Jefe ha enviado al refugio —murmuró él—. Debe estar a punto de llegar. Ellos llevan walkies y podrán avisar por radio a la Central de que estás aquí —explicó. Ella se acurrucó aún más en su pecho.

Diecisiete dijo aquello pero en realidad no tenía intención de moverse. No deseaba en absoluto separarse de ella, y ella demostraba lo mismo.

Pero era algo que debía hacer, y cuanto antes, mejor.

Diecisiete soltó la mano de Ruby y comenzó a incorporarse en el sofá, pero ella se lo impidió.

—No me dejes sola, por favor... —suplicó, con ojos preocupados.

—Ruby, tienen que curarte esas heridas —replicó Diecisiete—. Aquí ni siquiera hay vendas...

—Sí, lo sé, pero... aún no —imploró ella—. Quiero estar contigo un rato más...

Diecisiete suspiró y la miró en silencio.

Debían estar volviéndose locos en la Central, sin saber nada de ella. Pero la tozudez de Ruby no le sorprendía y sabía que suplicaría una y otra vez que no se marchara.

Derrotado, Diecisiete se recostó de nuevo en el sofá, y ella volvió a abrazarle.

Él entrelazó de nuevo sus dedos con los de ella, tratando de no tocar los cortes, que, aunque inflamados, ya habían dejado de sangrar.

—¿Tienes sueño? —preguntó él, en un murmullo. Ella negó con la cabeza—. ¿Estás más tranquila?

Ruby no pudo reprimir una sonrisa al notarse el centro de las atenciones de Diecisiete y asintió en silencio, posando un suave beso en el cuello de él.

—Entonces, me debes una explicación, ¿recuerdas? Y detallada.

Ella frunció el ceño ante el tono tranquilo de Diecisiete y se incorporó lo justo para vislumbrar su clásica sonrisa torcida.

—P-pero...

—Sin peros. No hablas: duermes. No duermes: hablas —concluyó él, como si fuera lo más evidente del mundo. Ella volvió a recostar la cabeza sobre su hombro y emitió un lamento.

—...Está bien... —gruñó Ruby. La verdad era que no tenía derecho a quejarse. Diecisiete tenía razón—. Cuando estaba con él, Byron se implicó en delitos de robo y droga, y nos peleábamos a diario. Yo quería que dejara esos negocios porque nos ponía en peligro a los dos. Logan me insistía en que le abandonara, pero yo tenía esperanzas de que se reformara, aunque la verdad era que ya no le quería como antes. Incluso Ben me avisó de que me haría daño y me hizo prometerle que me alejaría de él antes de que el Departamento de Conservación le destinara aquí... —explicó ella, a regañadientes. Diecisiete escuchaba sin interrumpir—. Hace un año, él... Bueno, simplemente desapareció... Me abandonó sin más tras una discusión... bastante violenta —Diecisiete notó el pulso de Ruby acelerarse de nuevo. Y supo a qué se refería con "bastante violenta". No necesitaba más aclaraciones. Ella suspiró profundamente antes de continuar—. Pero no podía haberme pasado nada mejor, ¿sabes? Me volqué en mi carrera, me recuperé y comencé a ser feliz. Y entonces, un día reapareció... Para pedirme el coche prestado. Estuve a punto de decirle que no, pero entonces él me dijo: "por los viejos tiempos, Ruby"...

Diecisiete (Dragon Ball Z/Z-Awards 2017 - Terminada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora