"El amanecer es siempre una esperanza para los hombres."
"Diecisiete"
Capítulo XXIV: Esto es la guerra
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En la taberna de Yunpei reinaba un silencio incómodo.
Detrás de la barra el tabernero desviaba la mirada de Diecisiete al extraño, y viceversa, sin moverse un ápice, mientras Martha, que acaba de salir de la cocina, intrigada por la nueva voz y el silencio que le llegaba, aguardaba el desarrollo de los acontecimientos desde el vano de la puerta. Era como la típica escena previa a un duelo en una película western.
Pero el daño que podían ocasionar los dos androides no era comparable en absoluto al de un enfrentamiento de ese tipo.
Diecisiete no le quitaba ojo al extraño recién llegado. Era imposible que su sistema de escáner se hubiera estropeado. Todo en Diecisiete estaba diseñado a prueba de fallos, e incluso poseía una microunidad reparadora de daños internos que, hasta ese día, aún no había necesitado.
No. Si algo había caracterizado a Gero era la perfección y pulcritud con la que trabajaba. Había sido el mayor experto en su área de especialidad: robótica e inteligencia artificial, sobresaliendo, incluso, por encima del Doctor Briefs. Y él, Diecisiete, era su obra maestra. Él, no la cucaracha gigante, era el androide perfecto. La conclusión era que ninguna de las unidades cibernéticas que componían a Diciesiete podía tener fallas.
Pero aún sabiendo todo esto, Diecisiete no creía el resultado del escáner.
—Tu no eres Dieciséis... —musitó.
Había conocido demasiado bien a Dieciséis como para creerse aquello y, pese a que la altura y envergadura del otro androide, además del color de cabello, eran eran iguales a las de Dieciséis, ni la voz ni la actitud eran las de su viejo camarada.
—¿Tu escáner se ha chivado, eh? —rió el recién llegado—. No, no soy Dieciséis. Soy Veintiuno.
—¿Veintiuno? —repitió Diecisiete. Estaba convencido que las obras de Gero fueron 19 androides, más las modificaciones en él mismo y el Proyecto Cell—. ¿De dónde has salido y qué has venido a hacer aquí?
—Salí de un laboratorio, igual que tú. Y respecto a la segunda pregunta, ya te lo dije, te busco a ti —respondió Veintiuno, con una sonrisa de superioridad en el rostro.
—No... Tú no eres obra de Gero... —murmuró Diecisiete.
—¿Gero dices? Esa morralla no sería capaz de crear algo tan bueno como yo —dijo, con sorna—. Mi creador fue el doctor Spark.
Diecisiete le miró con ojos entornados. No tenía ese nombre en su base de datos...
—Y, si tan listo es tu creador, ¿para qué narices me necesita? ¿Requiere de un maestro para sus ridículos muñecos de hojalata? Si es así, no creo que pueda pagar mi precio.
El tono sarcástico de Diecisiete hizo desaparecer la sonrisa confiada de Veintiuno.
—Te ha buscado durante mucho tiempo, y lo que desea hacer contigo no debe importarte —respondió, con odio, el vigoroso androide.
Diecisiete colocó sus manos en la cintura y se rió, con mofa. La actitud tan respetuosa de Veintiuno hacia su creador le parecía sumamente repulsiva. Veintiuno continuó con su explicación.
—Me programó con la misión de llevarte a su laboratorio. A ti y a tu hermana. Llevo siguiendo a ese humano desde hace dos días —explicó Veintiuno, señalando a Logan—, el doctor sospechaba que le llevaría hasta ti, y acertó. Jamás se equivoca.
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Diecisiete (Dragon Ball Z/Z-Awards 2017 - Terminada)
FanfictionDiecisiete despierta solo y en un lugar desconocido justo cuando le reviven las Dragon Balls. Deberá aprender a vivir creyéndose desposeído de cualquier rastro de humanidad y desconociendo que la vida que le aguarda es más grandiosa de lo que cree h...
