45. La perspectiva de un niño

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"El amanecer es siempre una esperanza para los hombres."

"Diecisiete"

Capítulo XLV: La perspectiva de un niño

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El mes de marzo trajo consigo la primavera y junto a ella llegó el deshielo. La nieve de los caminos se fundió y tanto los Rangers como los trabajadores del Departamento de Conservación recuperaron los medios de locomoción habituales. La camioneta pick up de Diecisiete volvió a quedar oculta bajo la lona plástica en el hangar de la Central.

Y su 4x4 de color azul oscuro remontaba los caminos al ritmo que acostumbraba, recreándose especialmente en aquellos cuyo estado era más precario.

Aquel día, Diecisiete recorría lentamente la pista forestal en dirección a su casa, de regreso de la primera patrulla matinal.

Y allí la mañana transcurría tranquila. En la mesa del comedor, Auri se hallaba enfrascada en colorear en un cuaderno, dándole de vez en cuando diminutos bocados a un sándwich de mermelada, para hacerlo durar más. Mientras, Blake jugaba en el exterior de la casa y Ruby hablaba por teléfono con Logan.

— ... ¡Oh! No. Todo está bien. Pero como el novio de Alec va a pasar sus vacaciones de primavera en el refugio, yo he trasladado parte del material a casa —explicaba Ruby. Y mientras hablaba revolvía el interior de sus cajones, en el guardarropa—. Además aquí tenemos señal de internet ahora, y así ellos tienen más intimidad... ¡Logan! ¡¿Cómo puedes ser tan desagradable?! ¡Me da igual lo que hagan! —gritó de repente, escandalizada. Y, resoplando, regresó al salón y continuó con su búsqueda—. Además, así puedo estar con los niños... ¡Es precioso, cielo! —dijo, al ver a Auri mostrándole su cuaderno. La niña sonrió, orgullosa, y continuó dibujando—. Sí, con ellos todo va cada vez mejor. Blake está mucho más tranquilo... ¿Cómo? ¡No! No ha sido por mí. Diecisiete y él tuvieron una charla y es desde entonces que todo va como la seda... Nooo, no le ha amenazado. Dice que hicieron un trato... Uugh —se lamentó entonces. Al levantarse tras escudriñar en las repisas inferiores de la estantería sintió como sus sienes latían. Tenía un tremendo dolor de cabeza—. ¿Qué? No, estoy bien. Sólo tengo migrañas...

Para ser más exactos, sentía que le iba a explotar la cabeza. Y la onda expansiva, probablemente, se llevaría por delante a Auri.

...

El 4x4 llegó al final de la pista forestal y su motor se paró al detenerse junto al pequeño todoterreno de Ruby, en un lateral de la casa.

Diecisiete sacó la escopeta del soporte del parabrisas y salió del coche colocándose su sombrero. Dejó salir a Tristan y cerró la puerta, y su mirada se posó inmediatamente sobre Blake, hacia el que se dirigía ya el lobo, trotando alegremente.

El niño había colocado una hilera de latas de conserva vacías a varios metros de distancia y, en aquel momento, se dedicaba a reunir piedras de tamaño mediano.

—¿Qué haces? —preguntó el androide, caminando hacia él.

—Estoy practicando mi puntería, como me dijiste —contestó Blake. Y, apartando el efusivo saludo de Tristan y sus lametones, terminó de apilar la última piedra en el montón.

Respiró hondo y lanzó una de ellas, pero ésta no llegó a la hilera de latas, que, desde aquel punto, reflejaban el sol de la mañana que apenas asomaba sobre los árboles del pequeño bosque frente al porche, lanzando destellos brillantes. Diecisiete se quedó mirando la fila de botes de acero, pensativo, y se cruzó de brazos.

Diecisiete (Dragon Ball Z/Z-Awards 2017 - Terminada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora