18. Reencuentro

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"El amanecer es siempre una esperanza para los hombres."

"Diecisiete"

Capítulo XVIII: Reencuentro

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Caminaron uno al lado del otro a través del corredor de aquel edificio de apartamentos, cercano a la comisaría que habían visitado por la mañana. Ruby podía escuchar su propia respiración en aquel silencio, sólo roto por el eco de los firmes y largos pasos de Diecisiete.

El número 114 resplandecía en la puerta ante la que se detuvieron, como si acabaran de pulirlo. Y Ruby suspiró profundamente antes de llamar al timbre. Estaba nerviosa como nunca antes. Miró a Diecisiete. El androide mantenía la vista fija en la puerta, con una expresión que helaría la sangre a cualquiera.

Ella apretó los labios en una mueca de nerviosismo y evitó decir nada. Diecisiete había dado el gran paso de venir hasta allí, y, conociéndole, en aquel momento sobraban las palabras de ánimo... Bueno las palabras en general.

Fue Krilin quien abrió la puerta. Parecía casi tan nervioso como Ruby. Ambos se sonrieron.

—Habéis llegado temprano —dijo él.

—Los trenes funcionaban puntuales —respondió ella.

Krilin miró a Diecisiete con cierto reparo. Él le ignoró. Tenía la vista clavada en un punto tras el guerrero de corta estatura.

En la amplia sala a la que se abría directamente la puerta principal había una mujer rubia, de espaldas. Era apenas un poco más baja que Diecisiete, pero más alta que Ruby. Tenía un porte elegante y una bonita figura.

Krilin se hizo a un lado para permitirles el paso y cerró la puerta tras ellos.

La tensión se podía palpar en el ambiente, denso como el osmio*.

Diecisiete se cruzó de brazos y frunció el ceño, esperando que su hermana se diera la vuelta al menos. Pero Dieciocho se mantuvo inmóvil.

Era como si de repente Ruby y Krilin hubieran dejado de existir.

—¡Ruby! ¿Te gusta el té? —la chica dio un respingo ante la súbita pregunta de Krilin, quien le sonreía de forma forzada—. ¿Me ayudas a prepararlo?

—Eh... Sí, claro —respondió ella.

Era una excusa para dejarles solos. Ruby miró a Diecisiete, preocupada. Él mantenía la vista sobre Dieciocho, con ojos inexpresivos.

Ruby y Krilin desaparecieron a través de un pasillo y entraron en una habitación cerrada por una puerta batiente.

Una vez dentro, Krilin borró la sonrisa forzada del rostro. Era como si hubiera intentado mantener un ambiente relajado a pesar de la actitud de los dos hermanos y de saber que estaba siendo ignorado por ellos. Algo de efecto tuvo en Ruby, no obstante, la maniobra del guerrero. Ahora se sentía un poco más tranquila.

Pero eso fue antes de escuchar el murmullo de Krilin, una vez dentro de la cocina.

—Había pensado que tú y yo podíamos ir a la cafetería de la esquina a esperarles, mientras hablaban... —confesó, mientras llenaba de agua el hervidor eléctrico—. Pero con los androides no se sabe. Es la primera vez que se encuentran después de... Bueno, después de mucho tiempo. Prefiero estar cerca por si llegan a las manos. Nos ha costado mucho reformar este piso, no quiero que lo destruyan si se ponen a pelear.

Ruby le miró, conmocionada.

—¿A pelear...?

Y de repente, la idea de la reunión le pareció descabellada.

Diecisiete (Dragon Ball Z/Z-Awards 2017 - Terminada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora