54. Afortunado

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"El amanecer es siempre una esperanza para los hombres."

"Diecisiete"

Capítulo LIV: Afortunado

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Lo último que vio antes de cerrar los ojos y aguardar, aterrorizada, a que el bégimo llegara hasta ella, fue a Adler corriendo para intentar apartarla de la trayectoria del animal.

Siempre le había parecido curioso que todo aquel que vivía una experiencia traumática y sobreviviera a ella dijera que su vida pasaba ante sus ojos en apenas un segundo. Esa fue exactamente la sensación que tuvo Ruby desde el momento en que los cerró hasta que oyó el estruendo que provocó que se encogiera aún más en su lugar.

Era extraño porque aquel ruido tan tremendo que acababa de escuchar debiera corresponderse con el del impacto del bégimo contra ella. Y Ruby estaba de pie, viva. Y no había notado nada. Ni tan siquiera a Adler apartándola del camino.

Cuando al fin se atrevió a abrir los ojos, lo único que vio, ante sí, fue la figura imponente de Diecisiete, y aún le dio tiempo de ver al bégimo estrellarse violentamente contra el fuselaje de la aeronave. El androide le acababa de sacudir un golpe que lo había hecho volar de vuelta al compartimento. La criatura gruñó y dejó escapar una especie de lloriqueo.

Junto a ellos Adler y Alec miraban al androide, en shock.

—¡Diecisiete! —exclamó Ruby.

Sabía que iba a encontrarles y no podía haberlo hecho en mejor momento. Y entonces, al saberse a salvo, a Ruby le temblaron las piernas.

—¡Papá! —Auri trató de regresar sobre sus pasos y Blake se lo impidió.

—¡Espera! ¡Papá tiene que encargarse aún del monstruo, Auri! —gritó el niño, sujetándola firmemente.

—¡Te dije que no era buena idea venir aquí! —vociferó Diecisiete, airado, volteando hacia Ruby.

Y ella abrió los ojos, asombrada, y pasó del alivio a la indignación en apenas un segundo.

—¡No me salgas con esas! —replicó, en el mismo tono, con el ceño fruncido—. ¡Nadie sabía que se iba a estrellar un avión hoy aquí!

Diecisiete fue a responderle pero uno de los helicópteros del MIR sobrevoló la zona, enmascarando sus palabras. Le había seguido hasta la cima del risco.

El bégimo se levantó y sacudió la cabeza, aturdido.

Diecisiete entornó los ojos. Ese engendro era realmente resistente.

Le arrojó una mirada temible y estiró un brazo, alzándolo hasta que su mano estuvo a la altura de sus ojos. Una luz de color azul pálido nació en el centro de su palma y una violenta corriente de aire le envolvió y sacudió su ropa y su cabello. El zumbido del poder de Diecisiete concentrándose en su mano resonó con fuerza en los oídos de Ruby que apenas estaba a un metro de distancia, justo por detrás de él. Y fue entonces cuando la chica se dio cuenta de lo que el androide estaba a punto de hacer.

—¡No! ¡No le mates! —exclamó.

Ruby se abalanzó sobre él, agarró su brazo y desvió el ataque, que pasó por encima de la cabeza del bégimo y destruyó una zona arbolada en un lateral junto a la aeronave estrellada.

—¡Ruby! —le reprochó él.

Ella continuó sujeta fuertemente a la tela de su camisa.

—¡No puedes matarle! —insistió ella, por encima del ruido del helicóptero—. ¡Es el último bégimo del mundo! ¡Diecisiete, no lo mates!

Diecisiete (Dragon Ball Z/Z-Awards 2017 - Terminada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora