"El amanecer es siempre una esperanza para los hombres."
"Diecisiete"
Capítulo XX: Razones
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Diecisiete detuvo el motor del 4x4 frente al gran edificio prefabricado que ubicaba la oficina de los Rangers. Sacó la escopeta del soporte bajo el parabrisas y abrió la puerta. En cuanto se sumergió en el frío de la mañana un tenue vaho salió a través de sus labios entreabiertos. Diecisiete vestía aún la ropa del día anterior, una camiseta blanca con las mangas de color verde y largas y unos jeans. Sus botas negras pisaban el suelo con firmeza al encaminarse a la oficina, y su mano enguantada sujetaba la escopeta por el cañón.
—¡Buenos días, muchacho!
Diecisiete miró de reojo en la dirección desde la que había venido aquella voz. Yunpei se había detenido en su tarea matinal de barrer el porche delantero de su taberna y le saludaba con expresión jovial.
El androide miró al frente de nuevo, como si el tabernero no existiera y subió de un salto los cuatro escalones que precedían la entrada de la oficina. Yunpei gruñó y continuó mirándole hasta que desapareció en el interior.
—Bueno, quizá no tan buenos para algunos —masculló el hombre. Y comenzó a silbar una melodía mientras continuaba con su tarea.
La puerta de la oficina se abrió bruscamente y Diecisiete hizo su entrada silenciosa bajo la mirada algo sorprendida de los pocos presentes. El primer turno de trabajo no había hecho más que empezar, y el aroma a café inundaba cada rincón de la oficina.
Jimmy, Flynn, Mot y Gus, el técnico de radio, pausaron su conversación matutina al verle caminar decididamente, sin saludar, hacia la mesa del Jefe.
Éste le miró con sospecha cuando Diecisiete tomó asiento, en silencio, en una silla situada frente a su escritorio. Dejó la escopeta sobre la mesa y miró al Jefe fijamente.
Si el Jefe no le hubiera conocido lo suficiente, por su mirada habría pensado que se hallaba frente a un asesino peligroso. Pero sólo era Diecisiete, y esa expresión aterradora era normal en él. Sobretodo cuando maquinaba algo en su cabeza.
Pero los demás no quitaban ojo a la escena que se desarrollaba en la oficina, taza de humeante café en mano.
—¿Qué pasa chico? —preguntó el Jefe, algo impaciente por la actitud silenciosa de Diecisiete
—Hay un inquilino nuevo en el refugio —respondió el androide con su característica voz melosa y amenazadora.
Jimmy aguzó el oído automáticamente.
—Sí —corroboró el Jefe—, el Decovisa le ha enviado para ayudar a la doctora. Ella se quejó varias veces de que tenía demasiado trabajo y no llegaba a todo. No podía descuidar una cosa para dedicarse a otra, de modo que le enviaron material y a ese chico, Alex...
—Alec... —corrigió Diecisiete, con un tono para nada amable.
Las cejas de Jimmy se alzaron al detectar la tesitura incómoda de la voz de Diecisiete. Se levantó de su mesa y se acercó hasta la del Jefe, haciendo ver que buscaba una carpeta en la estantería contigua para no perder detalle de la conversación.
—¡Eso! —exclamó el Jefe, chasqueando sus dedos—. ¿Que problema hay con él?
Diecisiete se inclinó hacia adelante antes de responder.
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Diecisiete (Dragon Ball Z/Z-Awards 2017 - Terminada)
FanfictionDiecisiete despierta solo y en un lugar desconocido justo cuando le reviven las Dragon Balls. Deberá aprender a vivir creyéndose desposeído de cualquier rastro de humanidad y desconociendo que la vida que le aguarda es más grandiosa de lo que cree h...
