"El amanecer es siempre una esperanza para los hombres."
"Diecisiete"
Capítulo XXXI: Un nuevo rango
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El cielo nocturno fue el techo bajo el que Diecisiete pasó aquella noche. Hacía tiempo que no se hallaba en el porche de su hogar, antes cabaña, sentado en su mecedora, con los pies cruzados sobre la barandilla y reclinado hasta que el respaldo tocaba el revestimiento de madera de la pared.
La diferencia respecto a todas las veces anteriores radicaba en que sus ojos permanecían abiertos, observando el manto estrellado. El sombrero que usualmente colocaba sobre su rostro a modo de antifaz, había terminado en el suelo, junto a él, al comprobar que pese a intentarlo, no podía desconectarse.
Ruby y él no habían hablado más acerca de aquel tema durante el resto de la tarde. Ella se dirigía a él con temas triviales, frases cortas y un tono entre triste y distraído. Y sus suspiros no cesaron hasta que se retiró a dormir.
Y no le pidió acompañarla. Ambos necesitaban pensar y era en soledad que podían hacerlo.
Pero la negrura dio paso a un tono violáceo que anunciaba la proximidad del amanecer y las dudas de Diecisiete aún persistían.
Bufó y se incorporó. Miró a sus pies. Como siempre, Tristan había preferido acompañarle a él antes que tumbarse en la comodidad de su enorme cojín junto a la cama del dormitorio. El enorme lobo bostezó y le observó cuando Diecisiete caminó hacia el interior de la casa para prepararse.
Le siguió y se paró en el vano de la puerta. Diecisiete había entrado en el dormitorio y Tristan optó por ir a la cocina para beber sonoramente de su cuenco.
Diecisiete tomó, en silencio, una muda de ropa del armario y, mientras se cambiaba, observó a Ruby dormir. Era casi como un ritual para él. Mirar el rostro durmiente de Ruby era la última cosa que Diecisiete necesitaba hacer antes de salir a patrullar de madrugada. Era como su droga.
Ruby dormía plácidamente, ocupando la totalidad del lecho en una postura muy poco sensual. Él terminó de vestirse y se detuvo un momento junto a la cama, mirando a la chica. Como si hubiera detectado su presencia en el cuarto, Ruby suspiró profundamente en aquel momento y se movió hasta quedar boca arriba. El cabello largo y oscuro cubría las sábanas como una espesa manta y su pecho subía y bajaba con ritmo lento, tranquilo.
El androide se inclinó sobre ella y ordenó un mechón de su cabello con pulso titubeante, antes de observarla una última vez y salir de la habitación.
Tristan le esperaba ya junto a la puerta de la casa. Diecisiete se puso su abrigo marrón, tomó la escopeta, una caja de cartuchos, su walkie y salió. En el porche recogió su sombrero del suelo y caminó hacia el coche.
El sol despuntaba en el horizonte cuando Diecisiete recorría la pista forestal que descendía hasta el lago. Aquel día iba a ser duro, parecía que hasta la naturaleza quería una respuesta de su parte; todos los animales con los que se había cruzado hasta entonces iban acompañados de sus crías.
—Central llamando a Diecisiete.
A través de los altavoces del coche oyó la voz robótica de Rusty llamándole.
—Aquí Diecisiete —respondió.
—El Jefe tiene que hablar contigo esta mañana. Dice que vengas cuanto antes —le informó el técnico de radio.
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Diecisiete (Dragon Ball Z/Z-Awards 2017 - Terminada)
FanfictionDiecisiete despierta solo y en un lugar desconocido justo cuando le reviven las Dragon Balls. Deberá aprender a vivir creyéndose desposeído de cualquier rastro de humanidad y desconociendo que la vida que le aguarda es más grandiosa de lo que cree h...
