"El amanecer es siempre una esperanza para los hombres."
"Diecisiete"
Capítulo XXIII: Haría lo que fuera por ti
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Ruby golpeó la superficie de la puerta un par de veces antes de accionar el picaporte.
—Adelante! —Dijo una voz desde el interior de la consulta.
—Buenos días —dijo Ruby, algo nerviosa.
—Hola! Ruby, verdad? Sí, te tengo aquí, a las 12:30. Eres puntual... ¿Vives por aquí cerca?
—... No exactamente —respondió ella.
Se había despertado a las cinco de la mañana para recorrer las dos horas de pistas forestales hasta la Central de los Rangers y tomar la carretera con rumbo a la Capital del Oeste, donde tenía control ginecológico. El viaje, de más de 450 kilómetros, no había sido precisamente de placer. El coche que el cuerpo de Rangers le había cedido estaba desprovisto de aire acondicionado, y ni suspensiones ni neumáticos estaban diseñados para asfalto y vías rápidas. Aquello se movía como una barca y el ruido de las ruedas contra el asfalto se introdujo tan profundamente en su cerebro que cuando llegó a la ciudad y detuvo el motor, oyó un molesto pitido en sus oídos durante casi diez minutos. El dolor de cabeza que le dejó tampoco era poca cosa.
Sería buena idea ir pensando en buscar una consulta ginecológica en alguna población más cercana al Parque.
—Toma asiento Ruby —dijo el doctor, amablemente.
El médico quiso que Ruby le hablara de ella, de si tenía enfermedades o alergias, de si tenía pareja estable, de si él tenía enfermedades... Una visita tipo control. Y seguidamente comenzaron las preguntas acerca de su embarazo: síntomas, malestares, fecha del último periodo...
La enfermera, sentada cerca del doctor anotaba lo que Ruby iba explicando.
—¿Qué edad tenéis?
—Tengo veintitrés años —respondió Ruby. «Perfecto... ¿cuántos años tiene Diecisiete?», pensó. Titubeó y miró a los dos profesionales médicos. Jugueteó un poco con el borde de su vestido y soltó lo primero que se le ocurrió—. Y mi novio tiene veintidós.
—Sois muy jóvenes... —dijo el doctor, algo sorprendido. Ella desvió la mirada. Tenía razón, pero eran mucho más maduros de lo normal a esa edad. Sobretodo ella. Miró al médico y sonrió timidamente. El truco funcionó. Él le devolvió la sonrisa y se levantó para sacar de un armario un tubo de color blanco. La enfermera dispuso una camilla cercana y preparó una máquina parecida a un osciloscopio digital con una pantalla grande—. Qué pena que tu novio no haya podido venir. Me habría gustado hacerle a él algunas preguntas más específicas...
—Eh... Sí —murmuró ella—. Tenía que trabajar.
Diecisiete y ella se habían visto lo justo desde que se enteraron del embarazo. Era como si Diecisiete estuviera tratando de evitar cruzarse con Ruby. Había días que ella sabía que pasaba por casa porque lavaba su ropa, de no haber sido por eso habría pensado que la había abandonado. Tristan le había dado más besos que él en todo ese tiempo.
Ni siquiera esa madrugada había tenido el androide la decencia de preguntarle a dónde diablos iba tan temprano, ni ella le había dado explicación alguna. Simplemente, había pasado junto a la mecedora del porche, donde él se apostaba cada noche desde hacía dos semanas, se había despedido cariñosamente de Tristan y había dado un vistazo a la figura pasota de Diecisiete antes de entrar en su coche.
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Diecisiete (Dragon Ball Z/Z-Awards 2017 - Terminada)
FanfictionDiecisiete despierta solo y en un lugar desconocido justo cuando le reviven las Dragon Balls. Deberá aprender a vivir creyéndose desposeído de cualquier rastro de humanidad y desconociendo que la vida que le aguarda es más grandiosa de lo que cree h...
