"El amanecer es siempre una esperanza para los hombres."
"Diecisiete"
Capítulo LII: Precipitándose al vacío
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Los últimos coletazos de calor estival azotaban la casa del cortafuegos. El sol de la tarde daba de pleno en las ventanas delanteras y Ruby se había visto obligada a dejar hasta la puerta abierta en pos de conseguir algo de aire fresco circulando por la casa.
Sentada en una silla, con la espalda bien recta, conversaba con Dieciocho a través del teléfono móvil mientras jugueteaba con un mechón de su cabello, enrollándolo y desenrollándolo en su dedo, distraídamente.
—¿Qué tal fue la visita de control?
—¡Muy bien! Todo perfecto.
—¿Y bien... es niño o niña? —preguntó Dieciocho, esperanzada. La pregunta del millón.
—No lo sabemos aún... —respondió Ruby, sonando más decepcionada de lo que había deseado.
—Oh... Bueno, no importa realmente. En eso se parece a mi hermano, le encanta jugar a costa de los demás —dijo la androide.
Ruby rió. Aquel bebé se las ideaba para adoptar posturas en las que era imposible desvelar su sexo, y a las veintinueve semanas de embarazo su caso se estaba convirtiendo en una rareza. Médicos y enfermeras hacían apuestas al verles entrar, les parecía realmente divertido que la criatura se moviera justo antes de la ecografía y se escondiera de aquella manera. Para Ruby era frustrante.
Pero, tal como Dieciocho había dicho, no era algo realmente importante.
—Tienes razón —suspiró la zoóloga—. Lo importante es que está sano y en tamaño y peso correctos... La que no está en peso soy yo —confesó de repente, mordiéndose el labio.
—¿Cómo dices?
—He aumentado casi nueve kilos, Dieciocho.
—¿Qué? ¡Pero eso es casi lo que tienes que aumentar durante todo el embarazo! ¡Y aún te quedan casi tres meses!
—¡No me riñas tú también! —se lamentó la chica.
—Lo siento, pero deberías cuidarte más... —insistió Dieciocho.
—Lo sé... —refunfuñó Ruby.
Era cierto, lo sabía... Pero tenía MUCHA hambre, a todas horas.
Desde el último control y tras el aviso de los médicos, Ruby se limitaba a ingerir sólo fruta, verduras y pescado, y había reducido muchísimo la ingesta de arroces y pasta. Y, por supuesto, los dulces: prohibidos.
Y aún así, cada vez que se comía una manzana con aquella ansia, se sentía culpable. Y más cuando Diecisiete llegaba y lo primero que hacía era pellizcarle aquellas hermosas mejillas que empezaba a tener.
—Oye, ¿ya comenzasteis a hacer preparativos? —dijo la androide, cambiando de tema.
—Mmmh, más que preparativos... Tenemos que ampliar la casa. Dos habitaciones no son suficientes, hay que añadir un módulo nuevo. Pero ya sabes lo poco que le gustan los cambios a Diecisiete...
—Típico de mi hermano. ¿Se está portando bien, por lo menos?
—¡Claro! —aquella fue la única pregunta que Ruby respondió con una sonrisa orgullosa—. A su manera, pero sí.
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Diecisiete (Dragon Ball Z/Z-Awards 2017 - Terminada)
FanfictionDiecisiete despierta solo y en un lugar desconocido justo cuando le reviven las Dragon Balls. Deberá aprender a vivir creyéndose desposeído de cualquier rastro de humanidad y desconociendo que la vida que le aguarda es más grandiosa de lo que cree h...
