40. Dos semanas más

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"El amanecer es siempre una esperanza para los hombres."

"Diecisiete"

Capítulo XL: Dos semanas más

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Una tarde Ruby vio regresar a Diecisiete a casa en posesión de un sobre con todos los papeles que necesitaba.

Sorprendida, no tardó en escudriñarlos y en tratar de distinguir evidencias de la falsificación, comparándolos con los suyos propios. Pero no consiguió hallar nada. Realmente se trataba de un trabajo perfecto. De modo que el problema de la documentación de Diecisiete se solucionó de un modo bastante fácil.

Aunque aún sabiendo la pulcritud de las falsificaciones, no pudo evitar sentirse nerviosa y preocupada durante el mes entero que estuvieron aguardando la respuesta de la Delegación de Protección del Menor, el organismo que regulaba las adopciones. Y cuando dicha respuesta les llegó informándoles que el trámite había progresado, Ruby al fin pudo respirar tranquila. Pero la sensación de paz le duró poco al leer en la misma carta que pasaban a la siguiente fase: la valoración psicosocial y de idoneidad. Y el comportamiento de Diecisiete en esa fase escapaba completamente a su control.

Ahí sólo podía esperar... Y rezar a Kamisama todas las oraciones que sabía.

Diecisiete, por su parte, mató dos pájaros de un tiro con aquello: entregó la documentación requerida para llevar a cabo la adopción de Blake y Auri, junto a la de Ruby, y formalizó su situación en el Cuerpo de Rangers. El Jefe casi lloró de la emoción el día que le vio fotocopiando su identificación en la oficina para llevarla al Departamento de Personal. Se puso tan feliz que se ofreció a llevarla él mismo.

Y las semanas pasaron.

El invierno comenzó temprano dejando caer las primeras nieves a finales de octubre. Y para mediados de noviembre el bosque se vistió de blanco, y la ausencia de color ya no lo abandonaría hasta el mes de marzo.

En ocasiones, los días amanecían tan fríos y nevados que las ventanas de madera de la casa que no se abrían al porche quedaban selladas por la nieve y la escarcha, y Ruby tenía que descongelarlas con agua caliente para poder abrirlas. No soportaba pasar un solo día sin ventilar el interior.

Sobretodo los días que siguieron al del llenado del depósito de gasóleo de 2000 litros que alimentaba la recién instalada calefacción; aquel olor se le había quedado impregnado en la nariz, y no había manera de deshacerse de él. Pero, con todo, había sido un gran avance. Diecisiete no había podido seguir negándose con la razón de peso que Ruby le argumentó: si no instalaban el sistema de calefacción los niños podían despertar azules.

Aunque, de momento, el invierno ese año parecía que se presentaba menos duro que el anterior. Ruby recordaba haber pasado varias noches sin poder dormir por el frío, ya que el calor del hogar apenas llegaba al dormitorio y el pequeño calefactor de aire caliente que poseían no podía conectarse a toda potencia porque se bebía el depósito del generador eléctrico en pocas horas. La zoóloga se recordaba, durante las noches más frías, aferrada al cuerpo de Diecisiete, quien, ya hiciera frío o calor, conservaba perfectamente la temperatura. Y, durante el día, vivió enrollada casi permanentemente en una gruesa manta, con sus pies calzados en unas gruesas pantuflas que imitaban la cabeza de un oso y que resultaban de lo más calentito.

Pero Tristan logró atrapar una de ellas al final de la estación, cuando comenzó a experimentar las primeras etapas de "nerviosismo" debido a su pubertad, y la hizo desaparecer. Ruby la buscó por todas partes, hasta que, una semana más tarde, un jirón de tela de un color que, sospechosamente, se asemejaba al de aquella babucha desaparecida, apareció en la parte trasera de la casa, junto al tocón del árbol en el que Diecisiete solía colocar blancos pequeños para disparar con la pistola.

Diecisiete (Dragon Ball Z/Z-Awards 2017 - Terminada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora