Edad Media, siglo VIII, Inglaterra
......................................................
Pov Rin
El nombre del pueblo no lo recuerdo, no logro recordar muchas cosas en éstos momentos, los años me pesan ya, es apenas una sombra de lo que fue, los recuerdos superfluos se pierden en instantes de habida conciencia de esos días de mi perdida niñez.
Les contaré los eventos que sucedieron en esos años de infancia, trataré de no pasar ningún detalle por alto, por fortuna poseo algunas cartas de mi padre relatando lo que experimentó.
Mi nombre es Rin y fui testigo de un hecho extraño y fantástico, hecho que marcó mi vida adulta, gracias a ése casi imposible encuentro mi vida y la de mi padre cambiaron...
Mi hogar era frío, las planicies cubrían el horizonte, ni un sólo árbol en kilómetros. Todo gris, todo triste, todo monótono.
Nuestra gente era como cualquiera, trabajadora y supersticiosa. Después de todo, éramos apenas pueblerinos ignorantes temerosos de lo oculto y la noche misma.
Todo empezó un particularmente nublado día de noviembre. La bruma cubría el horizonte dejando un rocío en las casi cafesosas y muertas planicies.
Mi padre, Sesshomaru y yo estábamos en nuestro sembradillo, recogiamos lo último de la temporada, algunas verduras se retrasaron. Miré al cielo grisáceo mientras papá observaba el suelo.
-Algo se acerca- mascuya.
Un grupo de caballos con hombres de armaduras se acercaba desde el camino que viene del sur, sus armaduras plateadas brillaban a pesar de la poca luz de sol disponible ése día. Mi padre y yo los observamos acercarse. El galope de los caballos hacia estremecerse la tierra, sus alientos agitados retumbaban, las banderas flameado por el viento, parecía alguna pintura caballeresca.
Atrás iba una diligencia, alguna persona importante. ¿Quién en su sano juicio vendría a un lugar tan frío como el nuestro en invierno? Me pregunté apreciando la magnificencia de todo aquello frente a nuestra humilde casa de pueblo, extraño contraste.
Un ruido tronó en el vacío del paisaje.
La rueda de la diligencia calló en un charco enorme y se quebró, casi se vuelca, los hombres que iban a la par evitaron el accidente, todo pasó frente a nosotros. Papá soltó lo que tenía en sus manos para ir a ayudar. La persona importante bajó de la diligencia, era una mujer, tres de hecho. La más elegante una joven de cabellos negros, como el plumaje de los cuervos, sus ojos azules mostraban una expresión des entrañable para mí. Las otras dos parecían sus doncellas, una castaña y la otra pelirroja.
Uno de los caballeros de armadura reluciente hablaba con ella mientras mi padre y otros reparaban la rueda. Por un momento esos ojos azules me miraron y un frío recorrió mi cuerpo, entonces ella caminó hasta la casa seguida del caballero, se plantó frente a mí.
-Solicito asilo en su hogar- habló de una forma que jamás escuché. ¿Todos los aristócratas hablarán así? Era como escuchar al viento murmurarte justo en el oído.
Me hice a un lado intimidada por su presencia. Ella entró en la casa, tomó asiento junto a la chimenea, yo me apresuré a avivar las brazas. Las doncellas se quedaron de pie a su lado y el "General Naraku" como ella lo llamó, se retiró. Nos quedamos solas, afuera llovisnaba.
La noche no tardó en dar acto de presencia entre la orquesta de aves y ranas. La rueda estaba tan dañada que no estaría lista hasta mañana. Todos estaban en nuestra pequeña sala, apretujados.
-Me quedaré aquí- anunció la mujer.
Todos se escandalizaron, intentaron persuadirla, el general le decía las razones por las que una duquesa como ella no debería quedarse en nuestra casa, nada sirvió.
ESTÁS LEYENDO
Libro De One-shots (Sesshome Y Otras Parejas)
RandomLibro de oneshots... ^-^ Portada por: MarielTaisho gracias amiga ♡ N# 466 12/marzo/2018 (de todo) (Los personajes de Inuyasha le pertenecen enteramente a Rumiko sensei)
