Paraíso 3

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(Antes que todo una disculpa por no actualizar ayer 😖
Espero disfruten el capítulo)

Inuyasha se acercó a ella, trató de consolarla.

Fue cuando vieron al reconocido periodista Sesshomaru Taisho salir de la comisaría, con cara de pocos amigos. Fue cuando una idea se vislumbro en la cabeza de la joven azabache.

Ése sujeto le ayudaría.

De inmediato se puso de pie para ir tras el sujeto mientra Inuyasha le seguía sin comprender dónde iba. Tuvo que casi correr y abrirse paso entre la multitud de personas, no podía perderlo, él podría ayudarle, era un periodista, juraría que le gustaba el periodismo investigativo. Era su último recurso.

Casi lo alcanza, pero no se fijó, la luz del semáforo cambió, fue consiente de su error hasta que escuchó el clapso de un auto y el sonido de las llantas contra el asfalto por el frenazo del conductor.

Inuyasha observó horrorizado tratando de llamar su atención o llegar a ella a tiempo.

-¡KAGOME!- gritó, ya era muy tarde.

Taisho se voltea por el alboroto.

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Frontera entre México y Estados Unidos, ciudad Juárez.

Ayame tiembla por el miedo o por el frío que ya a estas alturas se había colado hasta sus huesos. La habitación donde se encontraba no era mas que un cuarto vacío lleno de telaraña, moho y cucaracha, las cuales, de vez en vez mordisqueaban sus pies desnudos. Tenía frío. La madrugada le estaba dando paso al abrasador sol del desierto, pronto sentiría un calor infernal.

La niña frente a ella parece estar titiritando hace rato, pobrecilla, ya era mercancía de ésos cerdos antes que ella fuera secuestrada, Souten no pasaba de los diez años, era lo más abominable, no era la menor de las niñas, pero, sí la más fuerte, las otras permanecían en otras habitaciones, aveces les escuchaba gritar cuando los malditos entraban al cuarto, sabía bien era para violarlas, daba gracias al señor ellos jamas las tocaron a ambas pero sentía pena por las otras chicas. En toda la travesía desde Brasil, Souten, no se quejó una sola vez. Era muy callada, no lloraba, no reclamaba, era totalmente dócil, aunque Ayame lo adjudicaba a esos cuantiosos golpes en el cuerpesito de la niña, ¿Cuánto la habrán maltratado para qué terminara así?

La pelirroja se arrastro, no podía permitirse moverse de otra forma por sus ataduras en manos y pies, hasta la niña, le sonrió lo mejor que pudo tomando en cuenta su situación. Podía notar algo de soledad en ella, también la pelirroja se sentía sola.

La niña se le quedó viendo como si fuera una extraña criatura, después de un rato finalmente le devolvió el gesto amistoso. Ayame se acomodó al lado de la pequeña.

-¿Cómo te llamas?- pregunta. 

-Souten- contesta -Ya lo sabes, así me llaman esos retrogradas- hizo una mueca de asco.

La pelirroja pestañeo varias veces antes de reponerse, no esperaba ése lenguaje de una niña, mucho menos el tono empleado. Siguieron con la conversación hasta que los secuestradores aparecieron, se las llevaron afuera de la casa. El sol golpeó sus rostro, estaba fuerte para entonces.

-¿Las subimos?- pregunta el hombre que sujeta a la muchacha, el ak47 del hombre roza las piernas de Ayame.

-Atrás- dice Goshinki, el lider de la organización -En el compartimento secreto que preparamos ayer- ordena.

Ayame y Souten son subidas, les confinaron en un compartimento camuflado dentro del contenedor del camión, hacía un calor infernal. Ambas supieron no sería un viaje confortable.

Libro De One-shots  (Sesshome Y Otras Parejas)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora