Paraíso 6

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Rykotzusei, magnate del mundo de los negocios, de orígenes por encima del promedio, miembro de la familia más poderosa del pais, controla la banca y la bolsa a su antojo. Se dedicó a ser la cabeza de sus innumerables bancos y negocios hasta que, fue electo presidente de la organización para caballeros pudientes en todo Estados Unidos, un sujeto del que nadie sabía nada antes de sus negocios, simplemente que pertenecía al clan Dossier. La familia Dossier era un misterio en sí,  nadie sabe exactamente sus orígenes, solo saben que es muy antigua y adinerada. Obviamente, la cabeza de ésta familia tan prestigiosa debía ser el presidente de su asociación. Personas con poder que se preocupan por la supremacía además,  Fundadores y sobre todo administradores de la Organización de las Naciones Unidas y varias ONG.

Éstos hombres tenían el amor y devoción del público, todos los admiraban, querían ser como ellos, exitosos. Y es que... ¿Quién no quiere ser exitoso? Vivir en la opulencia de los millonarios y... tener al mundo en tus manos. Secreta o abiertamente, todos lo hemos deseado, aunque sea, una vez.

Rykotzusei observa desde lo alto de su edificio de oficinas, donde se encuentra la cede de sus múltiples empresas, al suelo, le gustaba ver a los demás así, podia verlos como lo que eran, unos seres inferiores. Los veía hundirse en su ignorancia, en su estupidez. Para controlar a las masas simplemente dales cosas que ellos crean necesitan y son indispensables para ellos, mantenlos en una jaula invisible, porque si se dan cuenta que están presos lucharán por ser libres.

Es mejor así, hacerlos creer en su falsa libertad, en su consumismo, en su burbuja ideológica. En su miedo.

-Rykotzusei- llama Byakuya, otro de los involucrados en su circulo y también descendiente de una familia pudiente -La reunión va a comenzar- se recarga en el escritorio de la oficina -Ya sabes como son, no les gusta esperar

El mencionado va hasta la silla tras su escritorio, recoge su saco y sale directamente a la sala de conferencias.

Allí están los nueve restantes que conforma a los once poderosos del mundo, la élite.

Bankotzu, uno de los más jóvenes, hijo de la familia que controla el negocio de las comunicaciones. Renkotzu, cabeza científica en una de las farmacéuticas más importantes a nivel mundial y aclamado científico. Hoshiyomi, genio de la tecnología, encabeza una de las empresas en la vanguardia de cualquier tipo de avances tecnológicos en el mundo. Shishinki, dueño de la mayor empresa especializada en armamento militar en el país. Y otros más, banqueros, petroleros, millonarios de los negocios, grandes de la industria del entretenimiento, todos miembros de éste círculo cerrado. Sólo hay una mujer entre ellos, Tzubaky, representante de la familia más poderosa en Inglaterra.

-Bienvenidos- saluda el líder tomando asiento a la cabeza -Hoy discutiremos las cifras que hemos recibido de nuestro programa de planificación familiar

Todos prestaron atención.

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El paso, Texas, hospital general

Ayame se sentó en la camilla, el costado le dolia y sus vendajes se llenaron de sangre, hubiera gritado pero no deseaba llamar la atención, podría haber peligro fuera de ése cuarto, quizas sus secuestradores esperando recuperara la conciencia. Miró a Souten, parecía estar bien. Mordió su labio intentando encontrar una solución a su problema, debía escapar, escapar con la niña lo más lejos posible. Pensaba en éso cuándo  la puerta se abrió. Sus sentidos se agudizaron y la adrenalina bombeo por su cuerpo mandando un instinto primitivo, pelear o huir.

Koga entró imponiendo su presencia con ése traje militar rasgado y sus heridas en el rostro. Era un hombre apuesto a ojos de la muchacha.

La pelirroja simplemente le observó acercarse a ella, sintió muchísimo miedo, ¿Qué le haría ése hombre? ¿Estaría allí con buenas intenciones?

Él fue a la ventana, abrió las cortinas, entonces centró toda su atención en la chica. Tomó asiento en la cama, la contempló por un rato, sonrió para ella, tomó su mano con mucho cuidado.

-Me alegro que se encuentre bien señorita- dice con una voz bastante agradable.

-¿Quién es usted?- pregunta la chica algo desconfiada, desde siempre los hombres a su alrededor fueron unos cerdos, no podían culparla por ser cuidadosa.

-Soy el coronel Koga Wolf- contesta muy orgulloso -Mi equipo y yo estábamos en una operación bastante delicada, logramos rescatarlas del accidente

Esas palabras le tranquilizaron, entonces, era por ése hombre que podía respirar viva todavía, bajó la mirada, estaba agradecida con Dios por éso.

-Es... yo...- apretó la sábana -Gracias señor

-No me agradezcas, estabamos rastreando una red de traficantes de blancas, queriamos atrapar al pez gordo...-  miró a Souten en la otra cama -Luego las rescatariamos pero la operación se desvió...

Ayame no era tonta, sabía la ruta que ésta conversación llevaría. Suspiró.

-Necesito su ayuda señorita

Ése hombre era bastante directo, lo escucharía, porque intuía no tendría otra opción.

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Casa de citas

La música suena en la radio algo bajo, a ella le gustaba así.

Yura revisa varios balances, hoy debía entregar su reporte, apoyó la cabeza en su mano con el codo en la mesa, estaba exhausta, era la última vez que se excedia así con el sexo, la orgía fue fantastica pero le dejó totalmente agotada. De repente llamaron a la puerta, permitió el paso sin muchas ganas de recibir a nadie.

Entonces, allí estaba él, su verdugo y el de tantas otras personas, hombres o mujeres, nada le importaba excepto humillar y destrozar seres humanos.

-Querida Yura- dice abriendose paso por el cuarto.

-Señor Rykotzusei- se pone de pie -Sea bienvenido amo

-No hacen falta las formalidades entre nosotros cariño- sonríe dejándose caer sobre el sofá de cuero en la oficina.

-¿Qué lo trae por aquí?- pregunta algo nerviosa.

-¿Llegué tarde para el evento de éste día?

-Lamentablemente amo- informa -Pero si gusta podemos organizar algo exclusivamente para usted- dice esperanzada de zafarse por ésa vez de él.

-No hace falta querida- se levantó -Sólo ponte algo bonito y ve a la habitación de torturas- le sonrió para luego salir de la oficina.

Yura se sentó derrotada, esperó que su cuerpo dejara de temblar y tomó aire. Debía ser fuerte, para sobrevivir, debía ser fuerte.

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Hospital

Inuyasha junto al periodista y su raro amigo en paños menores discutían sobre los pasos a seguir para encontrar a la muchacha desaparecida, los ojos de Kagome finalmente se abrieron, enfocó lo mejor que pudo, de repente, esos ojos rojos y el canello negro la llevaron a su niñez y... al evento que le marcó, el evento responsable de sus traumas.

El cuerpo le tembló por completo, comenzó a sudar. Era él, era él, el hombre que casi la violó de niña....

Continuará...

Aquí el nuevo capítulo mis bellas lectoras ^-^

Perdón por la tardanza 😅

Espero que lo hayan disfrutado

Qué mas pasará?

Descubranlo en el próximo episodio

Nos vemos, bye ♡☆♡☆

Libro De One-shots  (Sesshome Y Otras Parejas)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora