Libro de oneshots... ^-^
Portada por: MarielTaisho gracias amiga ♡
N# 466 12/marzo/2018 (de todo)
(Los personajes de Inuyasha le pertenecen enteramente a Rumiko sensei)
Taisho se levantó de sopetón de su cama, vio la hora, hizo las cuentas y ella debía llegar en una o dos horas más, tenía tiempo para poder prepararse. Caminó de un lado a otro pasando su mano por esos cabellos plateados suyos. ¿Qué hacer? Si Inuyasha la miraba...
¡No!
Él no podría ser tan estúpido de abandonar a Kikyo y todos los planes por ésa mujer, la hija del chófer, ¡No podía ser tan irremediablemente idiota!
Contempló la fotografía de nuevo, su garganta se secó, se veía distinta que en las otras fotografías, las que tenía guardadas aún en una carpeta de su computadora. Atribuyó éso a la sorpresa del momento, sí, eso debía ser.
Fue al armario y buscó su ropa, volteó de nuevo para ver la pantalla. Sí, sería un peligro, definitivamente seria un peligro para él, para sus planes, para... Sacudió la cabeza irritado, ninguna muchachita estúpida se entrometia entre Sesshomaru Taisho y su dinero.
Hizo una llamada, la boda se adelantaba y la firma del contrato igual.
Fue al baño para tomar una ducha, una vez estuvo listo, salió en su auto gris, el cual casi nunca usaba, debía ir al aeropuerto, para vigilarla. Imprimió la fotografía, así no la perdería o confundiria.
. . . .
Inuyasha va en su deportivo rojo, quiere comprar un obsequio para su prometida, algo que pueda usar en la fiesta de mañana.
Luego iría a casa para hablar con su madre.
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Sesshomaru ha observado la salida del aeropuerto por un buen rato, de repente, allí estaba ella, de nuevo se le secó la garganta, ¿Por qué?
Kagome mira a un lado y otro buscando un taxi. No supo en qué momento él bajó de su auto para caminar hacia ella.
-Señorita Higurashi- dijo con gracia y elegancia, más de la normal, como si quisiera quedar bien.
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Volteó y lo miró, con esos ojos azules maquillados, resaltaban como el océano.
-Sesshomaru- saludó feliz y confundida, el corazón se le detuvo, tanto tiempo de no verlo, no pensar en él y allí estaba, tal y como lo recordaba -¿Qué haces aquí?
¡Mierda! No había pensado al momento de acercarsele, no tenía ningún argumento.
-Tu padre está ocupado y yo debía pasar por aquí, vine a recogerte- contesta de manera sircunspecta restandole importancia al asunto.
Ella se sonrojo, nunca la vio así frente a él, de alguna manera, sintió algo extraño en la boca del estómago.
-No debiste molestarte- sonríe. Ella jamás le había dedicado una sonrisa, siempre eran para su hermano.
-El auto está por allá- apunta el lugar -Vamos
Asintió, fueron hasta el coche. El camino hasta la mansión Taisho fue muy silencioso, cómodo para el hombre que nunca fue de andar hablando demasiado pero aburrido para la mujer, ella si amaba una buena conversación.