Ciudad Blanca 3

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(Perdonen la tardanza con el capítulo xD
Escribí escuchando
Zombie-cramberries, I talk to the rain  (de la serie Tsubasa crónicas de Sakura), Good enough-evanescenses.
Disfruten)

Continúan el viaje en las canoas, con tres miembros menos, uno de ellos muerto y... nadie sabe como. Jaken dijo haber visto a Koga mientras montaba guardia caminar a unos árboles pero nada más, estaba muy oscuro, lo único que se colaba entre la maleza era la luz de linterna, después le observó correr y caer al agua, fue todo. Sesshomaru estaba tenso, para un líder perder a sus subordinados es malo, Koga era un miembro del equipo, un ser humano, no merecía morir así. Suspiró. Antes de continuar escribió un informe que debería presentar a Shokiukai después respecto al accidente de Hakudoshi y la muerte de Koga.

Llegaron al corazón de la jungla Hondureña casi entrada la noche, se encontraron una comunidad de locales, allí fueron recibidos por Kagura y Bankotsu, ambos aseguraron que su abuelo, líder del pueblo, conocía la ubicación de la mística Ciudad Blanca, les condujeron con el anciano, Shikon. Los recibió mostrando un aspecto pulcro y una actitud un tanto huraña, le permitieron la entrada nada más que a Taisho y Magatsuhi. Los demás esperaron afuera viendo a los indígenas y sus costumbres.

Bankotsu se acercó a ellos ofreciéndoles una bebida fermentada a base de maíz, Chicha. Tomaron el delicioso brebaje, no podían negar era muy rico. Kagome prefirió abstenerse de probar nada más que uno de esos cuencos hechos del fruto del árbol conocido en la región como jicaro, lo usaban como vasos.

Dentro de la choza del líder, las miradas pesadas pasaban de uno a otro hombre, el ambiente era palpablemente tenso.

-¿Por qué desean encontrar la ciudad de mis ancestros?- pregunta Shikon en Misquito, su lengua materna de la cual no se sabía mucho, solo meras especulaciones. Permanecía sentado en el suelo de barro, tras él no había más que un catre viejo, a su derecha una escalera de madera rústica hacia una mal trecha construcción, seguramente para guardar cosas. Los trastos estaban amontonados en un rincón y la ropa en otro.

Magatsuhi tradujo para Taisho. El líder expedicionario pensó en su respuesta, ¿Qué podría decir para no ofender a ése sujeto?

-Queremos mostrarle al mundo la magnificencia del lugar... la ciudad de sus ancestros- trató lo más que pudo la voz le saliera firme pero cortés.

El guía tradujo tal cual él lo dijo.

Shikon permaneció callado unos instantes. Taisho sentía las gotas de sudor recorrer su espalda para perderse entre la línea donde comenzaba su pantalón, ésa misión debía ser exitosa, eso le garantizaría la gloria eterna.

El anciano prieto de arrugas profundas, vestido nada más que con un pantalón, se carcajeo mostrando su podrida dentadura. Los dos hombres se miran sin entender. El líder indígena se pone de pie, va hasta la pared construida de barro donde hay un hueco, saca un manojo de cartas (cartas del tarod), comienza a revolverlas. Toma asiento de nuevo frente a ellos. Coloca el fajo de naipes entre él y los sujetos.

-Partelo en dos- ordena Shikon.

Magatsuhi traduce. Sesshomaru obedece, divide el manojo en dos.

-De nuevo

El peli plata así lo hace, ahora hay cuatro manojos de cartas.

-Sesshomaru, creo que leerá las cartas, ésto es una especie de brujería, bastante común- aclara el guía.

-Hmp- asiente sin apartar la mirada del anciano.

Shikon observa los ojos dorados del líder expedicionario, sonríe.

Libro De One-shots  (Sesshome Y Otras Parejas)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora